Alarcón y Cullera. Mirador de Alarcón.
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Camper con bebés: Alarcón y Cullera

Es nuestra pasión. Viajar. Y hacerlo de forma «nómada», nuestro estilo. Hoy aquí, mañana allí, y pasado en otro lado. Entendemos que es la manera de conocer el máximo de lugares en el menor tiempo posible. Disfrutando a pinceladas de cada uno de los lugares… Ya tendremos tiempo de volver con más tranquilidad a esos sitios que nos hayan llamado más la atención.

Pero con la llegada de India, el ritmo lo marca ella. Y por tanto debemos modificar y flexibilizar este estilo de viaje. Es por eso que en esta ocasión tomamos la base nómada de un viaje en camper, pero a expensas de la respuesta que nos vaya dando la enana.

Alarcón y Cullera. CamperGo.
Alarcón y Cullera. CamperGo.

Vendimos nuestra furgo con la llegada de India porque por aquel entonces la camperizamos para viajar y dormir dos personas. Pero queremos seguir viajando de esta manera, y antes de volver a lanzarnos a por una furgo adaptada a la nueva situación familiar, queremos ir probando poco a poco. India aún no llegaba a los 3 meses de edad.

Es por ello que alquilamos una preciosa Fiat Ducato en la empresa Caravan Go. Quedamos enamorados tanto de la furgo, como del trato por parte de los propietarios.

Vamos al grano. El viaje se organizó coincidiendo con un puente de tres días que nos regalaba la festividad de C-LM, 31 de mayo, lunes. El objetivo, la costa más cercana, Valencia. Pero con la mentalidad de tanteo al viajar con India, con posible parada y noche a mitad de camino, en Alarcón (Cuenca).

Desplazamiento hasta Alarcón.

Viernes, 28 de mayo de 2021.

Por la mañana, Afri fue a Escalona (Toledo) a por la furgo con ayuda de mi madre para dejar allí el coche y traer la camper a Torrijos. A medio día cargamos, colocamos la sillita de bebé y nos preparamos para salir a la hora del café.

Tras casi unas tres horas de camino donde India tuvo momentos tranquilos y otros no tanto, decidimos parar en Alarcón para ver el atardecer, cenar y no forzar el viaje nuestra princesa.

Alarcón y Cullera. Mirador de Alarcón.
Alarcón y Cullera. Mirador de Alarcón.

La pernocta la hicimos en el mirador de Alarcón, una pequeña explanada que sale a mano derecha de la carretera local que da acceso a la localidad, pocos metros antes de entrar en el núcleo urbano. Cuando llegamos, allí ya se encontraba otra furgo con el mismo objetivo. Un pequeño cañón sobre un meandro del río Júcar, nos presenta una panorámica espectacular de la ciudad.

Tras un pequeño paseo por la explanada y el baño diario de India, preparamos la cena a la vez disfrutábamos del bello atardecer mientras que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte.

La primera noche de India en camper fue perfecta.

Alarcón y desplazamiento a Cullera.

Sábado, 29 de mayo de 2021.

Un desayuno tranquilo, a ritmo de bebé. Disfrutando ahora de la luz matutina que ilumina esta postal a través de la ventana de la furgo. Muchos coches llegan, hacen fotos y continúan su camino hacia el pueblo. Sus torres defensivas, su castillo transformado ahora en Parador Nacional y sus puertas de acceso almenadas le imprimen una silueta de ciudad medieval propia de aquella época.

Es momento de abandonar esta ubicación en la periferia y adentrarnos en el núcleo urbano para aparcar en una pequeña explanada adaptada para visitas turísticas de un día (prohibida la pernocta y acampada). Son las 11:00 y conseguimos el último hueco disponible.

Hoz de Alarcón

Desde ahí mismo comienza el sendero de la Hoz de Alarcón (PR-CU-71) de unos 10 km que recorre la hoz y lugares próximos, pero adaptamos el recorrido a tan solo 4 km en torno al sendero que recorre la hoz junto al río Júcar.

Con el porteo de India preparado y el calzado apropiado, descendimos por el sur desde la población hasta el mismo cauce del río. Tras cruzar la puerta de Chinchilla, la senda oficial continúa recto cruzando el puente del Picazo. Pero nosotros nos desviamos a la derecha para tomar un sendero que se abre camino junto al río.

Alarcón y Cullera. Puerta de Chinchilla.
Alarcón y Cullera. Puerta de Chinchilla.

La vegetación de ribera nos acompañará durante todo el recorrido. Los cañones que ceden el paso al cauce del río hacen de hogar para numerosas aves rapaces que nos vigilan desde sus posiciones. La límpida agua del río nos ofrece su frescor en nuestra piel. También se agradece el ruido de su suave chapoteo entre alguno de los saltos de debe conquistar. Es un paseo muy agradable.

Alarcón y Cullera. Sendero junto al Júcar.

Según vamos ganando terreno al meandro, aguas arriba, se nos van presentado al otro lado del cañón las diversas torres defensivas. Cañavete y Alarconcillo.

Cuando llegamos al puente de Tébar, que nos da paso al otro lado del cauce, lo obviamos y comenzamos el ascenso de nuevo hasta el núcleo urbano.

Alarcón y Cullera. Puente de Tébar.
Alarcón y Cullera. Puente de Tébar.

Un total de unos cuatro kilómetros y un desnivel de unos 150 m para recorrerlo en algo más de hora y media con total tranquilidad.

Camino a Cullera

Era la hora de la comida y antes de salir, aprovechamos para recuperar fuerzas. Quedaba la opción de disfrutar algo más de Alarcón, pero la desestimamos en beneficio de continuar nuestro camino hacia la costa.

En poco más de dos horas llegamos a nuestro destino. Uno de los pocos reductos vírgenes sin urbanizar que existe en la costa valenciana. La playa del Brosquil nos esperaba para descansar. Ubicada entre las turísticas Cullera y Tavernes y al amparo de los campos anegados por las aguas del río Júcar, muy próximo a su desembocadura.

Alarcón y Cullera. Campa de Brosquill.
Alarcón y Cullera. Campa de Brosquill.

Escondido entre calles y casas medio urbanizables, se halla este escondido lugar. Pero que a pesar de ello, nos encontramos lleno de furgos tanto nacionales como internacionales. Una campa de unos 15 vehículos conviviendo en el más absoluto respeto mutuo y con la naturaleza.

Tiempo más que de sobra para ubicar la camper, sacar el toldo, las mesas, las sillas… Saludar a los «vecinos». Reconocer el lugar con un tranquilo paseo por la playa virgen y preparar la cena antes de que el sol cayese por completo.

Una tarde-noche tranquila, relajada, disfrutando del verdadero ambiente camper.

Alarcón y Cullera. Primera línea de playa.
Alarcón y Cullera. Primera línea de playa.

Col de Barx y playa el Brosquil.

Domingo, 30 de mayo.

La noche de nuevo resultó muy tranquila. India se estaba adaptando a la perfección y nosotros lo agradecimos.

Antes de amanecer, ya estaba preparado para salir con la bici al cercano col de Barx. A las 7:00 se me presentaban unos 60 km y algo más de 700 m de desnivel para hacer en unas dos horas y media. Perfecto para dejar descansar un poco más a Afri e India y llegar justo a la hora del desayuno.

Alarcón y Cullera. Amanecer desde la furgo.
Alarcón y Cullera. Amanecer desde la furgo.

La ruta es muy sencilla con unos 15 primeros kilómetros de rodaje hasta Simat de Valldigna, con muy poco tráfico debido a las horas tan tempranas. Disfrutando de este paisaje valenciano del valle de Valldigna.

Antes de iniciar el ascenso, una breve parada para disfrutar de la Capilla Mare de Deu de Gracia, en Simat. Y desde ahí 6 km de ascenso con 8 «tornantis» que va elevando el asfalto para ofrecernos una nueva perspectiva de este valle.

Col de la Visteta

En el Col de la Visteta, la carretera ofrece varias alternativas. Entre ellas el acceso al Camping la Falguera donde ya estuvimos ubicados en otra de nuestras visitas a Valencia. Pero en esta ocasión apetecía explorar una nueva carretera que daba acceso a una de las múltiples urbanizaciones que existen. Pequeño trayecto de ida y vuelta (2+2km) que añadía algo más de dificultad al recorrido.

De vuelta al Col de la Visteta, tomábamos camino hacia la localidad de Barx, ya con un porcentaje mucho más suave para coronar el col que lleva su mismo nombre.

Alarcón y Cullera. Col de Barx.
Alarcón y Cullera. Col de Barx.

Antes del definitivo descenso quedaba un falso llano hasta La Drova, lugar desde el que sale el ascenso al macizo de Monduver. Pero lo obviamos para poder llegar a la hora del desayuno y no robar tiempo a la familia.

El Collado dels Mollons indica el inicio del descenso hasta la localidad de Gandía. Unos 9 km hasta llegar al nivel del mar. Cruzar la turística localidad por su casco antiguo y por sus amplias avenidas que la unen al Grau, donde se encuentra su archiconocida playa.

Alarcón y Cullera. Playa de Gandía.
Alarcón y Cullera. Playa de Gandía.

Por el paseo marítimo recorremos esta espectacular playa, por la mismísima puerta del CocoLoco. Poco después, volvemos a la carretera regional CV-605 hacia Xeraco y tras una rotonda enfilamos el camino asfaltado que nos irá introduciendo poco a poco hacia la playa de Tavernes y nuestro destino final.

15 rápidos kilómetros paralelos a la costa, siempre a nuestra derecha que nos permiten llegar a la hora acordada y con todo un día por delante para disfrutar en familia.

Alarcón y Cullera. Playa El Brosquil.
Alarcón y Cullera. Playa El Brosquil.

Playa el Brosquill

Tras el desayuno, nos dirigimos a la playa. Un plácido paseo por la orilla con pies en remojo y bien protegidos del sol. Regalos sensoriales nuevos para un bebé de poco mas de dos meses que parecía disfrutar de ellos. La ligera brisa en la piel, el susurro de las olas, el olor del mar… Una sonrisa en su cara nos lo confirmaba.

Desplegamos un cortavientos bajo la sombra de una de las retamas que salpicaban la arena de la playa para protegernos de la brisa que comenzaba a aumentar y de los rayos solares.

En las horas centrales, abandonamos la playa para refugiarnos en la furgo, preparar la comida en nuestro pequeño porche y echarnos la siesta.

Alarcón y Cullera. Paseo por la playa.
Alarcón y Cullera. Paseo por la playa.

A media tarde… vuelta a la playa, nuevo paseo y descanso en el cortavientos esperando a la puesta de sol. Cena de nuevo en la furgo, película, noche estrellada y charla con los vecinos. Paz. Tranquilidad. Y paso de alguna patrulla de la Guardia Civil para controlar que todo estuviese en orden. Un buen detalle este.

Vuelta a casa.

Lunes, 31 de mayo.

Curioso como el domingo por la noche casi nos quedamos solos en la campa. Tan solo aguantábamos algunas furgos internacionales (franceses y holandeses principalmente) y un par de nacionales que resultaron ser castellanomanchegos…

Nos despertamos sin prisa. Noche tranquila. Desayuno consistente. Recogida de furgo y paseo por la playa de despedida.

Alarcón y Cullera. Buenos días.
Alarcón y Cullera. Buenos días.

13. Alarcón y Cullera. Buenos días.

Tocaba paliza de vuelta con breve parada en Castillo de Garcimuñoz donde hay un área de servicio para autocaravanas. Allí cambiamos aguas grises y negras. Repusimos las aguas. Tomamos un tentempié. Y nos quedamos con las ganas de visitar su castillo, junto al que se ubica esta estación.

A las 16:00 debíamos estar en Escalona para dejar la furgo, previo paso por casa para dejar descansando a India. Se había portado genial todo el viaje, pero este último día nos estábamos excediendo con ella.

Una escapada para repetir, que nos ha dejado con ganas de más. De volver a tener una camper, de seguir disfrutando de este estilo de turismo… Paso a paso…

 

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