NIÑOS,  SENDERISMO

Fuente de Marimuñoz, para niños.

Aquí volvemos a la carga con nuestra ya clásica ruta de primero de año. Le cogimos el gusto hace tiempo a eso de empezar el año en contacto con la naturaleza, dejando atrás los inicios de año cansados y resacosos. Y aquí seguimos.

Desde que India está con nosotros, nos hemos adaptado a las circunstancias. Buscando rutas cercanas; para ello la zona del Piélago es perfecto. Pero también cortas y con poco desnivel, por lo que la zona de Cardiel o Castillo de Bayuela resultan exclusivas para unificar estos factores.

En el 2021, la ruta la realizamos con porteo. En el 2022, usamos la mochila. Y este año, ya a pie adaptado a India.

El Piélago nunca falla, y mucho menos en estos meses donde todo se vuelve más verde de lo que nos acostumbra y sus temperaturas son muy suaves. Además esconde rincones que son verdaderos paraísos. Zonas que he podido descubrir gracias a la afición por la bici de montaña.

Es por ello que el objetivo era claro. Recordar algún sendero que quedase lo más cerca posible de la carretera. Y lo encontramos. Os contamos.

El coche lo hemos dejado en el mismo lugar que iniciamos nuestra ruta de inicio de año en el 2021. En la entrada a un camino, dos kilómetros más adelante de Castillo de Bayuela (sentido El Real).

Desde allí hemos iniciado nuestra sencilla ruta de dos kilómetros y casi 50 metros de desnivel, donde hemos invertido en torno a hora y media para realizar el recorrido.

Lo que menos nos importa ahora son justo los datos que acabo de describir. Nuestro objetivo era que India disfrutase del paseo, viese algún animalito, jugase con Kenya, respirase aire fresco… y también desarrolle habilidades motoras que en casa o en la calle le es imposible.

La encanta andar por las aristas de los muros de piedra que separan los caminos de los rediles ganaderos, correr detrás de Kenya por suelos inestables, descubrir nuevas flores y sorprenderse con la presencia de animales inesperados.

Así pues, tras bajar del coche y recoger una flor del suelo y regalársela a su madre, hemos comenzado la ruta en ascenso subidos por un muro de piedra.

En la bifurcación de camino, hemos cogido el tramo de la izquierda (la vuelta sería por la derecha). Y nos hemos encontrado con una granja de cabras… Había decenas de ellas y de varios colores. Subidas en piedras, pastando por el prado, recogidas bajo el porche. Pequeñas, grandes, melenudas y pelonas… India se aferraba a la valla señalando a cada una de ellas.

El piso de hormigón desaparece justo en la entrada de la granja. Ahora el camino sigue igual de ancho pero se torna más salvaje. En descenso, India corre detrás de Kenya, que ya anda suelta por el campo. Tememos un tropiezo, pero no aparece.

Llegamos a la altura de Kenya e iniciamos el típico juego de lanzarle un palo, así vamos entretenidos hasta una nueva bifurcación que ahora tomamos a la derecha. El camino se estrecha y las piedras emergen con más intensidad.

A la par podemos observar a media distancia en medio de un prado a decenas de vacas pastando. Afri le indica con el brazo el lugar exacto donde tiene que centrar la atención India para poder verlas.

– ¡Quiero comer!- nos indica la enana. Pues a ello. Sacamos el sándwich, los arándanos, un poco de queso… y al lío.

Tras la parada, llegamos al paraje de la Fuente de Marimuñoz. El camino salvaje da paso a un precioso sendero. Seguimos en descenso. La humedad se hace palpable, tal vez por la proximidad del arroyo de Cañadillas. Estamos en el segmento del recorrido que justifica el paseo.

De nuevo India pide subirse al muro de piedra. Ahora peligroso por la cantidad de musgos que los recubren. La vegetación crea un precioso túnel y solo se oye los ruidos de la naturaleza. Estamos justo en el ecuador de la ruta, tan solo un kilómetro de paseo.

Un leve ascenso, aun por este bonito sendero nos presenta algunos lanchares y berrocales de granito. El suelo ahora comienza a llenarse de bellotas. Algunos frutos rojos del espino blanco llaman la atención de India. Este tramo se lo «ahorra de esfuerzo» a costa de los riñones de sus padres…

Una vez arriba el piso, aun siendo sendero, se vuelve más estable. India vuelve al suelo mientras llamamos a Kenya que había desaparecido por delante.

Llegamos a un nuevo camino que ya en bajada, que a medida que nos conduce directos al punto de partida va mejorando el piso.

Tomamos a Kenya de su correa para evitar que llegue a la carretera en el momento que nos encontramos en la primera bifurcación que habíamos tomado a la izquierda al inicio del paseo. El coche ya se veía al fondo.

Un agradable paseo, corto, sencillo… pero lleno de intensidad que compartimos con vosotros. Perfecto para niños en torno a los tres años.

Si luego acompañas con un calentito café en el corral de La Posada de Bayuela, en la misma plaza del pueblo. La jornada habrá sido redonda.

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