SENDERISMO,  VIAJES

Cantabria con bebés; alrededores de Santander.

Nueva etapa en el blog, primera entrada escrita tras el nacimiento de nuestra pequeña India. Justo seis meses después de que la vida nos diese este bonito regalo.

Ahora ella marcas los tiempos, pero nosotros seguimos manteniendo las costumbres. Un claro mensaje queremos dejar plasmado en esta, y sucesivas, entradas del blog. Seguiremos viajando, documentando y compartiendo nuestras experiencias; pero de forma sintetizada. Más simple, más práctico: fotos, ubicaciones y breves tips que os sirvan como inspiración para crear vuestro propio viaje.

Os contamos nuestra experiencia por los alrededores de Santander durante una semana.

Día 1. El Astillero.

En un verano en el que los españoles hemos decidido hacer turismo nacional, hallar precios económicos en la costa ha resultado complicado. Nosotros encontramos un ático en El Astillero, mediante Air B&B, casi a estrenar por un módico precio.

Jornada usada para el viaje, acomodación, pequeña compra… Y breve paseo por la plaza de los 3 titanes hasta la ría de San Salvador para volver por el centro junto a la plaza del Mercado, donde se congregan los bares y restaurantes de la localidad. Dos kilómetros de ruta que nos dejaron un buen sabor de boca con el verde paseo hasta la ría y la urbanita zona a la vuelta. Suficiente para ubicarnos en la localidad.

Cantabria con bebés. El Astillero.
Cantabria con bebés. El Astillero.

Día 2. Santander.

Centro.

Dejamos el coche en el parking Castellar para conocer el centro de la ciudad. Visitamos el Puerto Chico, las esculturas de Los Raqueros y el paseo marítimo, hasta llegar a la Grúa de Piedra y el Centro Botín. Tras la experiencia de subir en el ascensor de este edificio hasta su nivel más alto para disfrutar de las vistas, nos introdujimos hacia el centro de la ciudad por los Jardines de Pereda y la Catedral de Santander hacia la plaza del Ayuntamiento.

Cantabria con bebés. Santander.
Cantabria con bebés. Santander.

Detrás de esta plaza se encuentra el Mercado de la Esperanza, en el que nos adentramos para disfrutar del ambiente comercial tradicional.

Cambiamos el rumbo en busca de la plaza porticada de Velarde y la iglesia del Sagrado Corazón, la cual nos había llamado la atención su aguja desde el mirador del Centro Botín.

Una breve parada en un banco urbano fue suficiente para comer, beber y descansar.

Retomamos el paseo por la calle Hernán Cortés hacia por otro Mercado, este ahora restaurado con locales actuales, para llegar hasta la plaza Pombo. En los alrededores de la plaza Matías Montero tomamos un helado y café, antes de tomar el coche para cambiar de ubicación.

La Magdalena.

Nos desplazamos en coche hasta el parking de la playa de los Camellos. Desde allí daremos un bonito paseo rodeando el perímetro de la península de la Magdalena en sentido antihorario.

Ya de entrada la playa de los Camellos bien merece una parada para divisar la estatua del Niño Pez, pero nosotros nos dirigimos directos al interior. Allí observamos el escenario del festival Magdalena Deluxe, a la vez que pasábamos por delante del monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. La playa de los bikinis con su espigón lleno de jóvenes y el Embarcadero Real.

Un poco escondido el Faro de la Cerda, con algunos bancos que invitan al descanso. Al otro lado asoma siempre el puntal de Somo.

Llegaremos al punto clave de este lugar real, cuando divisemos el Palacio Real de la Magdalena, en el punto más alto de esta minipenínsula.

Cantabria con bebés. La Magdalena.
Cantabria con bebés. La Magdalena.

Comenzaremos la vuelta, y el descenso, con vistas hacia las playas del Sardinero; y algo más al fondo el Cabo Menor. Aquí sí daremos uso a uno de sus bancos para descansar y disfrutar de las vistas y la temperatura.

Antes de salir, pasaremos  por el Museo del Hombre y el Mar y el Parque Marino de la Magdalena. Allí podremos disfrutar de las recreaciones de unos buques, primero; y de algunas especies animales, después. Gratuitas y al aire libre.

Cabo Mayor

Desde el banco que disfrutamos en la Magdalena, divisamos al fondo el Cabo Menor. Un poco más allá se halla el faro del Cabo Mayor. Hasta allí nos desplazamos en coche, tras cruzar las playas del Sardinero, para dejarlo en el parking del Cabo Mayor.

Un lugar de recreo donde hay unas tirolinas para disfrutar de la aventura con niños, campings, restaurantes y un café-bar junto al mismo faro.

Cantabria con bebés. Cabo Mayor.
Cantabria con bebés. Cabo Mayor.

Un paseo de un par de kilómetros, ahora con porteo de India, fue suficiente para darle ese punto de naturaleza que tanto nos gusta.

El faro, el mirador; los acantilados. Cala Angosta. Pico el Gallo y el Burro. Para volver por la bonita ensenada de Mataleñas.

Mar, prados, acantilados… Corto, pero intenso. Perfecto para terminar un día muy completo por la capital cántabra.

Día 3. Playa de Liencres y bosque de Secuoyas.

Playa de Liencres.

Si ayer dedicamos la jornada a un entorno urbano, hoy toca visitar lugares alejados de ellos. Por la mañana playa y por la tarde montaña.

Nos desplazamos hasta el Parque Natural de las Dunas de Liencres para dejar el coche en alguno de sus amplios aparcamientos. Ya el acceso a ellos, por un denso pinar, bien merece la visita.

En condiciones normales podíamos haber realizado el sendero de la Costa Quebrada, pero lo dejamos en tareas pendientes para cuando India sea un poco mayor.

Cantabria con bebés. Playa de Liencres.
Cantabria con bebés. Playa de Liencres.

En esta ocasión, disfrutaríamos de una tranquila y agradable mañana nublada en la playa. Pero como nuestra inquietud siempre nos puede, aprovechamos la bajamar para pasear a lo largo de toda la playa de Valdearenas hasta la punta Rosco, donde la ría de Mogro da acceso al mar. Una hora y media de paseo para realizar unos 4 km con la peque en brazos… Cuando estás a gusto, el tiempo pasa volando.

Tras el descanso en la tumbona y el cortavientos, la partida de cartas y el picnic; recogimos los bártulos, cotilleamos la vecina playa de Canallave desde lo alto. Tomamos rumbo a Cabezón de la Sal, no sin antes hacer una breve parada en el mirador Abra del Pas, en la misma carretera, para disfrutar de las vistas de a ría de Mogro.

Bosque de Secuoyas.

A la altura del km2 de la carretera CA-135 que une Cabezón de la Sal con Comillas existe un parking adecentado para dejar el coche.

Desde este punto hasta el Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón, debemos desplazarnos por un carril habilitado para peatones paralelo a la propia carretera.

Cantabria con bebés. Bosque de Secuoyas.
Cantabria con bebés. Bosque de Secuoyas.

Una pasarela adecentada para personas de movilidad reducida nos adentra en el corazón de este peculiar bosque. Existen varias rutas, pero solo una recorre íntegro el bosque con esta especie arbórea tan característica. Primero en descenso y luego en ascenso. Es un paseo corto de tan solo un par de kilómetros (incluyendo el carril de peatones). Nosotros lo hicimos porteando a India y disfrutamos de una bonita experiencia. Recomendable.

Día 4. Parque de la Naturaleza de Cabárceno.

Si el primer día fue urbano y el segundo natural, el tercero sería un mezcla de ambas.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno bien merece una jornada completa para disfrutarlo. No es un safari, como nosotros pensábamos. Es un zoo gigante en el que los animales se encuentran en una «libertad condicionada» y para ir de una zona a otra, necesitas desplazarte en coche o en teleférico.

Cantabria con bebés. Cabárceno
Cantabria con bebés. Cabárceno

Normalmente los parking adecentados en el interior del recinto permiten la visita andando a dos o tres zonas de animales. Al principio puede parecer un auténtico laberinto, pero con un poco de orientación podemos sacar un recorrido eficiente de manera circular de unos 15 km donde podemos ver todas las especies sin repetir paso por ninguno de ellos. Algunos pasos están restringidos a autocaravanas debido a la pendiente y las curvas existentes.

Se puede comer dentro de los lugares habilitados y también se puede visitar en bicicleta. El precio es de 39 € por persona (en verano del 2021), con pase gratuito para las dos líneas de teleférico. Teleférico que usamos para sobrepasar la zona de osos y experimentar las sensaciones de India en este medio, que fueron buenísimas.

Nos lo aconsejaron, y lo confirmamos. Merece la pena la visita para niños de a partir de unos 7-8 años.

Día 5. Traslado a Somo.

Día de traslado. Tranquilamente recogimos las maletas, las echamos al coche y a las 12:00 dejamos el apartamento. Hasta las 16:00 no podíamos hacer el check-in en el Glamping Latas de Somo. Por lo que decidimos hacer una visita a Castro Urdiales. Podía haber sido cualquier otro lugar más cercano, pero había sido el lugar elegido para pasar las vacaciones este verano y por motivos de la vida no salió adelante. Así que, decidimos ir al menos a conocerlo aunque fuese por un par de horas.

Cantabria con bebés. Castro Urdiales.
Cantabria con bebés. Castro Urdiales.

Aparcamos junto a la playa de Brazomar y dimos un tranquilo paseo por el puerto hasta el amplio parque de Amestoy. Desde allí se observan las siluetas del complejo arquitectónico del Castillo Medieval de Santa Ana, la iglesia de Sta María de la Asunción, el puente medieval y la ermita de Sta Ana.

Una tranquila cerveza en la terraza de uno de los bares de esta amplia plaza y vuelta por el mismo paseo. Suficiente para conocer de una pincelada este bonito lugar.

La comida en Somo. Check-in en el glamping  y a esperar la llegada de todos los amigos.

Cantabria con bebés. Glamping Latas.
Cantabria con bebés. Glamping Latas.

Día 6. Puntal de Somo y Liérganes.

Puntal de Somo.

El acceso desde el camping hasta la playa de Somo es muy bonita y próxima. Hasta ella llegamos con el carro a modo de carretilla. Y por la bajamar paseamos hasta el centro urbano donde cogimos el barco Regina para cruzar la bahía de Santander y comer en la capital.

Cantabria con bebés. Puntal de Somo.
Cantabria con bebés. Puntal de Somo.

A la vuelta, también en esta humilde embarcación, volvimos paseando por la playa hasta el acceso al barrio de Latas.

Liérganes.

Sin descanso alguno,  tomamos los coches y nos fuimos en busca del cercano pueblo de Liérganes.

Pequeño, coqueto y entretenido. Merecida clasificación dentro de la lista de «Los pueblos más bonitos de España». Es interesante un paseo por sus calles para disfrutar de su arquitectura y la decoración de sus fachadas con bellas plantas y flores.

Cantabria con bebés. Liérganes.
Cantabria con bebés. Liérganes.

Busca el puente sobre el rio Miera y la estatua del Niño Pez, es el lugar ideal para hacer una parada y disfrutar de este bonito rincón que escondido un poco más allá de sus calles.

Una cena interesante en la terraza del bar De Leyenda di por finalizada la visita y la jornada.

Día 7. Laberinto de Villapresente, Santillana de Mar y paseo por la costa.

Laberinto de Villapresente.

Curioso y peculiar rincón escondido en esta pequeña localidad. El laberinto más grande de España. En torno a una hora y cuarto para salir de aquel quebradero de cabeza.

Risas aseguradas… y alguna frustración que otra. Pero si no quieres usar una de las cuatro puertas de emergencia o las indicaciones de dos de los operarios que se hallan en su interior, deberás esforzarte por marcar algunas referencias y orientarte con las pocas referencias de las que dispones con la torre y lo edificios de alrededor.

Cantabria con bebés. Laberinto de Villapresente.
Cantabria con bebés. Laberinto de Villapresente.

Al final, puedes subir a lo alto de la torre para divisar desde esa magnifica posición lo intrincado del laberinto. Recomendable.

Tras la experiencia, es aconsejable reponer fuerzas en el restaurante de la Posada Camino de Altamira, en el barrio de Herrán, camino a Santillana de Mar.

Un paseo por este pequeño, bucólico y sobreexplotado pueblo es suficiente para bajar la copiosa comida.

Cantabria con bebés. Santillana de Mar.
Cantabria con bebés. Santillana de Mar.

Acantilados de Galizano, Langre y Loredo.

Para acabar la jornada decidimos hacer este bonito paseo por la costa cántabra. Desde el parking de la playa de Galizano hasta el mismo camping Latas en el que estábamos ubicados. Trazado que coincide con el Camino de Santiago del Norte.

Unos 9 kilómetros que cubrimos en poco más de dos horas y media a un ritmo tranquilo. Disfrutando de las vistas que nos regalan estos bellos acantilados rodeados de campos de maíz.

Hacerlo coincidir con el atardecer le dará un punto extra de belleza.

Cantabria con bebés. Acantilados.
Cantabria con bebés. Acantilados.

La dureza y técnica necesaria es mínima. Tan solo hay que tener especial cuidado de no distraerse para no precipitarse por los acantilados. Ojo si vamos con niños pequeños.

A parte de los acantilados y los maizales, también podremos disfrutar de las mansiones que asoman a la línea de costa, ya por la pedanía de Langre. Así como de unas piscinas naturales que emergen a nivel del agua, siempre que coincida con las horas de marea adecuada para ello.

Al final del tramo, encontraremos la isla de Santa Marina, la más grande de toda la costa cántabra. Esta dará paso al descenso hasta la playa de los Tranquilos, desde donde observaremos todo el puntal del Somo y la silueta de Santander al fondo.

Cantabria con bebés. Acantilados.
Cantabria con bebés. Acantilados.

Ruta lineal por lo que hay que coordinar los coches para, una vez en el destino, volver a recoger los autos del punto inicial.

Una pequeña compra antes de llegar al camping fue suficiente para cenar en uno de los porches de las tiendas de campaña con el sabor de despedida.

Día 8. Regreso a casa.

Día de despedidas, check-outs y horas de coche. Excepto para Ana y Carlos que disfrutaron de la ruta de la Costa Quebrada antes de volver a casa.

Cantabria con bebés. Tanzanos.
Cantabria con bebés. Tanzanos.

 

 

 

 

 

 

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