Tenerife desconocido. Blaya de Benijo
SENDERISMO,  VIAJES

Tenerife desconocido.

La isla canaria de Tenerife es popularmente conocida por sus cálidas playas, su benévolo clima o por ser el lugar de residencia de la cima más alta de España, el Teide.

Tenerife desconocido. Parque Natural de Anaga.
Tenerife desconocido. Parque Natural de Anaga.

Pero esta bella y variopinta ínsula esconde interesantes rincones mucho menos conocidos para el resto de españoles peninsulares.

Tenerife desconocido. Punta del Teno.
Tenerife desconocido. Punta del Teno.

Bien es cierto, que volar hasta la isla capital de las Canarias siempre invita al relax. A vacaciones tranquilas, pasivas y relajantes. Pero este no es nuestro caso.

Tenerife desconocido. Masca, el "Machu Pichu español"
Tenerife desconocido. Masca, el «Machu Pichu español»

Este es un plan para exprimir al máximo tres días de visita. Visita que se concentrará en la zona norte, la verde, la de los tinerfeños. Una visita activa, exprés; donde no nos debe dar pereza tomar el coche y circular por sus retorcidas carreteras. Dicho sea de paso, con vistas también muy interesantes.

Y como siempre para disfrutar de un buen viaje nada mejor que confiar en los mejores para ir bien seguros

El sur es para los «guiris», para el relax, para las playas comunes, para el calor… para otra ocasión.

Tenerife desconocido. Taganana.
Tenerife desconocido. Taganana.

Día 1. Parque Natural de Anaga y pueblos del noreste.

El primer día, nada más aterrizar en La Laguna de un madrugador vuelo desde Madrid, tomamos el coche de alquiler para dirigirnos a Cruz del Carmen. Allí dejamos el coche en el parking y disfrutamos de un relajado desayuno previo paso por el centro de interpretación del parque natural.

La ruta elegida es la Hija Cambada, nombre que resulta de los árboles de laurisilva caídos y que vuelven a brotar.

 

Tenerife desconocido. Bosque de laurisilva.
Tenerife desconocido. Bosque de laurisilva.

Es una ruta muy sencilla, apta para cualquier persona capaz de andar una distancia de 6 kilómetros. Corta, pero que nos permitirá disfrutar de los típicos bosques de laurisilvas canarios. Su frondosidad y caos natural nos transportará a conocidos escenarios cinematográficos.

Ruta de la Hija Cambada

En los primeros compases nos toparemos con algunos ejemplares caídos sobre el mismo sendero, donde podremos observar los brotes que surgen sobre ellos.

Tras cruzar la carretera por segunda vez, el sendero se torna ancho y en ascenso para llegar hasta el cortafuegos de la cuerda del cabezo Zapata. Desde aquí, el bosque es conquistado por inmensos helechos que ponen de manifiesto la humedad de su clima. En descenso, y con cuidado de no tener resbalones, llegamos hasta la pista de las hiedras.

Tenerife desconocido. Humedad de Anaga.
Tenerife desconocido. Humedad de Anaga.

Ahora el camino se encarama a la falda y transita cómodo, paralelo a las curvas de nivel. El bosque se abre por momentos y nos permite disfrutar de hipnotizantes vistas al pausado mar.

Tenerife desconocido. El Batán, desde la senda de las hiedras.
Tenerife desconocido. El Batán, desde la senda de las hiedras.

Al llegar a un cruce de caminos, debemos tomar el cortado por la barrera para comenzar el tramo final; recuperando así, el desnivel perdido. Es la parte más dura de la ruta. Perderemos de vista el infinito mar para volver a adentrarnos en un nuevo bosque de laurisilvas, donde nuestra imaginación entrará en acción.

Tenerife desconocido. Imaginación.
Tenerife desconocido. Imaginación.

Embelesados con este bonito bosque y su espectacular entramado de ramas, troncos y raíces, llegaremos al punto de inicio con la sensación de haber conocido una pequeña, pero suficiente, porción de este rincón tinerfeño.

Pueblos del noreste tinerfeño

Tras el pateo, de no más de dos horas, volvimos al asfalto. Cerca de allí se ubica el Pico del Inglés. Merecerá la pena acercarse y divisar desde allí el «otro» mar, la otra vertiente de este peculiar parque natural; así como la llanura de La Laguna con el Teide al fondo, velando todos y cada uno de los rincones de la isla.

Tenerife desconocido. Vistas desde el Pico del Inglés.
Tenerife desconocido. Vistas desde el Pico del Inglés.

Continuando con el coche, podemos visitar Taborno para «familiarizarnos» con las carreteras tinerfeñas. Es esta una visita que podemos obviar en favor de otra localidad de la zona, Taganana.

Por la carretera TF-12 llegaremos hasta el mirador del Roque Suárez (desvío de un km por la TF-123). Desde arriba, contemplaremos la serpenteante carretera que desciende hasta Taganana. Merecerá la pena bajar del coche para disfrutar de las vistas.

Tenerife desconocido. Vistas desde el Roque Suárez.
Tenerife desconocido. Vistas desde el Roque Suárez.

Para bajar hasta esta localidad, deberemos volver al cruce y retomar la carretera que traíamos que desciende hacia Sta Cruz para tomar el desvío, pasar un túnel y «disfrutar» del descenso.

Playa de Benijo

Una vez en la línea de costa, seguiremos hasta el final del asfalto. Benijo. Allá donde los acantilados vencen a la carretera. «Obligados» a usar el parking de un restaurante y comer.

Tenerife desconocido. Playa de Benijo desde el restaurante.
Tenerife desconocido. Playa de Benijo desde el restaurante.

Las vistas de esta playa son de portada de libros turísticos. Con sus peculiares roques que irrumpen en la oscura arena, hacen de la velada un momento especial. Fritura de pescado y papas con mojo.

La vuelta sobre la misma carretera, ahora en busca de la capital. Sta Cruz. Carreteras proyectadas para conductores pacientes, que gustan de una conducción pausada para poder disfrutar del paisaje.

Playa de la Teresitas, artificial. Ciudad urbana. Huimos de ello. Autovía de camino a nuestro olvidado hotel en Puerto de la Cruz.

Tenerife desconocido.
Tenerife desconocido.

Pero antes parada en La Victoria del Acentejo en busca de algún Guachinche. Sí, bares caseros en bajos de casas privadas donde poder degustar productos típicos de la isla. Toda una alegoría a la simbiosis con los lugareños.

Ya en el Pto de la Cruz, paseo por los Lagos Martianez. Artificial.

Y cena, y sorpresa, y ron-miel.

Día 2. Parque Nacional del Teide y punta del Teno.

El segundo día tocaba abusar de coche. Dividiríamos la jornada en tres partes bien diferenciadas: playas negras por la mañana, ascenso al Teide a medio día y atardecer en punta del Teno.

Playas negras

Las playas negras de Bollullo, Ancón y Patos están muy próximas al Pto de la Cruz donde estábamos hospedados. Todas se hallan en el paraje conocido como El Rincón. Nuestra intención era solo de visitarlas, hacer unas fotos y pasar la mañana con leves paseos. Nada de atuendos playeros.

Tenerife desconocido. Playa de Bollullo
Tenerife desconocido. Playa de Bollullo

Para visitar la primera de ellas tenemos la posibilidad de dejar el coche lejos, junto a una parada de bus, con facilidad de aparcamiento. La otra opción es arriesgarnos a descender por una retorcida y estrecha calle hasta el resturante o parking junto a la playa. Escogimos la segunda opción por ser temporada baja, pero no es nada recomendable hacerlo en días de tránsito veraniego.

Las otras dos, Patos y Ancón, se encuentras unidas por un pequeño saliente. Ambas están ubicadas hacia el lado opuesto de la susodicha parada de bus. Nuevamente usamos el coche hasta que una tapia nos corta el paso (igualmente, nada recomendable para días de tránsito).

Tenerife desconocido. Playa Ancón.
Tenerife desconocido. Playa Ancón.

Un pasadizo entre dos tapias nos lleva directos a la playa de Patos y un camino junto a una barandilla continúa hacia la de Ancón. Algunas fotos para justificar nuestra presencia y desandamos el camino hacia el coche.

Aquí tenéis un enlace con más información y ubicación de las playas.

En busca del Teide

Tocaba ahora volver al coche y ascender todo el valle de la Orotava por la TF-21 hasta llegar al teleférico del Teide.

Un largo, curioso y bonito viaje que nos permitía ascender desde el nivel del mar hasta los 2300 m sobre los que se sitúa la base del teleférico que da acceso al Teide.

Entre medias; bellos pinares, la piedra margarita, un sinfín de miradores, las cañadas del Teide. Lluvia en los primeros metros, nubes en su mitad y sol radiante en su final. Cambios de temperatura. Presión auditiva. Vegetación abusiva al principio y ausencia total de ella al final.

Los carteles informativos de altitud pasaban delante de nuestros ojos con la misma facilidad que los hitos kilométricos.

Todo un viaje por carretera que te hace sentir que te teletransportas en una máquina del tiempo.

Una vez en la base del teleférico. Dejamos el coche en el parking y esperamos nuestro turno para ascender hasta su parte superior, La Rambleta, a 3550 m de altura.

Tenerife desconocido. Cañadas del Teide.
Tenerife desconocido. Cañadas del Teide.

Si rápido nos pareció el ascenso en coche; el superar más de 1200m de desnivel en menos de 7 minutos, nos hace plantearnos si es saludable este viaje de hoy.

Pero las vistas que obtenemos mientras el teleférico hace su trabajo, nos permite evadirnos de esos dubitativos pensamientos. Las cañadas se muestras imponentes bajo nuestros ojos y el mar de nubes le da un toque dulce a la postal. Nos estropeará las vistas hacia el resto de las islas, pero le dará ese toque épico de ascenso «por encima de las nubes».

Tenerife desconocido. Mar de nubes.
Tenerife desconocido. Mar de nubes.

Ascenso al pico Teide

Una vez arriba, en la Rambleta, el descenso de temperatura se hace patente. Existen varias opciones una vez llegado a este punto. Disfrutar de las vistas y bajar. O realizar una de las tres rutas estipuladas dentro de este espacio protegido. Dos de ellas no necesitan permiso especial. La otra, la que asciende hasta el punto más alto de nuestro país, sí. Con algo más de un mes de antelación lo reservamos gratuitamente en esta página oficial.

Un acertado control que restringe el acceso a solo 150 personas por día. Permiso válido para únicamente dos horas.

Y como somos así, pues arriba que fuimos… Pero ahora la naturaleza nos recordó que nuestro ímpetu debe estar acompañado de sentido común. La rapidez con la que habíamos ascendido desde el nivel del mar y la falta de oxígeno nos ató de pies y manos.

Tenerife desconocido. El Teide desde la Rambleta
Tenerife desconocido. El Teide desde la Rambleta

Una sensación incómoda la de tener el corazón que casi se sale del pecho con tan solo estar ahí. Sofocado sin haber hecho ningún esfuerzo físico. Y por delante, «tan solo» 200 m de desnivel concentrados en un kilómetro.

Y no solo eso, la precipitación de que en menos de una hora el teleférico dejaba de funcionar.

Fueron varias las paradas realizadas hasta llegar a lo más alto. El olor a azufre penetraba en nuestros orificios nasales a la vez que pequeñas fumarolas calentaban nuestros pies.

Pico Teide

Sensación tan rara como satisfactoria, la de estar en lo alto de un volcán «relativamente» activo, en su mismo cráter. En el punto más alto de España. 3718 metros más alto de donde habíamos estado hacía unas pocas horas.

Tenerife desconocido. Tocando el punto más alto de España.
Tenerife desconocido. Tocando el punto más alto de España.

Un buen bocadillo  mientras disfrutamos del poco tiempo de descanso que disponíamos. Mientras, la cabeza no paraba de girar hacia todos los puntos cardinales. La Gomera nos saludaba en el suroeste, las cañadas al este, el viejo Teide al sur y el mar de nubes al norte.

Queríamos grabar en la retina todo lo que se pudiese antes de emprender la bajada. Pero la cabeza parecía como fallar, con leves mareos. Sensaciones interesantes, curiosas… Tal vez insensatas.

Tomamos el último pase de bajada del teleférico. Seguiríamos nuestro día en busca de nuevos rincones.

En busca de la punta del Teno.

Pero no podíamos despedirnos del Teide sin visitar su inseparable Roque García. Todo un homenaje a nuestra antigua moneda.

Tenerife desconocido. Roques de García.
Tenerife desconocido. Roques de García.

Tras el paso por la rectilínea carretera del malpaís comenzamos el largo descenso hasta Tamaimo. Seguidamente recuperamos altura hasta Santiago del Teide para adentrarnos en el Parque Natural del Teno.

Tenerife desconocido. Santiago del Teide.
Tenerife desconocido. Santiago del Teide.

La carretera tomaba matices serios, increíbles. Masca. Esa localidad que quiere recordarnos a Machu Pichu peruano. Ubicado en las entrañas de esos imponentes acantilados de los Gigantes. Solo haríamos una breve pasada. Nuestro destino hoy era la punta del Teno.

La carretera hasta Buenavista del Norte nos permite observar La Gomera, hoy con una boina de nubes que nos llama la atención. Carretera que pasa de la vertiente sur a la norte tras coronar las cumbres de Carrizal.

Tenerife desconocido. La Gomera desde el Carrizal.
Tenerife desconocido. La Gomera desde el Carrizal.

Desde Buenavista tomaremos la carretera TF-445 hacia el faro del Teno, recién abierta al tráfico desde julio del 2015,  Carretera sometida a las bravas actividades de la mar que nos permitirá el acceso al lugar más bello de la isla para disfrutar de una romántica puesta de sol.

Punta del Teno

Esperando a la caída de este, podemos observas las paredes verticales de los acantilados de los Gigantes, aproximarnos al faro o simplemente divisar la silueta de la cercana isla de La Gomera.

Tenerife desconocido. Punta del Teno.
Tenerife desconocido. Punta del Teno.

Con la noche una vez echada encima, tan solo nos quedaba volver por la vía más rápida hacia nuestro lugar de descanso en Pto de la Cruz.

Día 3. Barranco de Masca.

El plato fuerte del viaje lo dejamos para el tercer y último día. El desconocido barranco de Masca, que se adentra en lo más profundo de los acantilados de los Gigantes, nos esperaba con los brazos abiertos.

La ruta en sí es sencilla. Son unos 5 kilómetros en descenso desde la localidad de Masca hasta la playa del mismo nombre. Pero una vez a nivel del mar, debemos escoger entre dos opciones; desandar el barranco hasta el punto de inicio o contratar un barco-taxi que nos lleve hasta el puerto de Los Gigantes.

Nuestro plan fue el siguiente. Dejar el coche en el puerto de Los Gigantes, tomar un taxi que nos llevase hasta Masca por 25€. Y una vez concluido el trekking, tomamos uno de los barcos que nos llevase de nuevo al puerto.

Si queremos realizar más completa la ruta, tenemos la opción de contratar un barco que antes de atracar en el puerto, te lleve a observar las poblaciones de ballenas que suelen transitar por esas zonas de la mar.

Tenerife desconocido. Primeros tramos del barranco.
Tenerife desconocido. Primeros tramos del barranco.

Nosotros por falta de tiempo tomamos el rápido de Masca y en 10 minutos estábamos en el puerto.

Disfrutamos de un plácido y tranquilo desayuno en la propia localidad antes de comenzar el descenso. Una vez recargadas las energías, solo quedaba disfrutar de este recóndito lugar.

Inicio de la ruta

El sendero no tiene pérdida en ningún momento de la ruta, tan solo debemos seguir el cauce del barranco y dejarnos sorprender por todo lo que veremos en él.

Tenerife desconocido. Agua siempre presente.
Tenerife desconocido. Agua siempre presente.

En el primer tramo el barranco es abierto con bastante vegetación autóctona. El pueblo sigue presente a nuestras espaldas y las palmeras aún hacen acto de presencia.

Pero a medida que vamos avanzando, el paisaje empieza a encajonarse poco a poco. El agua corre sorprendentemente junto a nosotros y nos acaricia nuestros pies en varios pasos sobre él.

Tenerife desconocido. Pasos herbáceos.
Tenerife desconocido. Pasos herbáceos.

Las paredes verticales de roca volcánica de hasta 600m de altura comienzan a apoderarse del paisaje, pero el barranco aún es ancho. Pasos entre piedras y pasadizos herbáceos nos permiten continuar por la ruta.

Las paredes comienzan a estrechar el paso. En algunos momentos la sensación de claustrofobia lucha con la admiración y belleza del lugar. Figuras caprichosas de la roca magmática dan un punto artístico al lugar.

Tenerife desconocido. Figuras caprichosas.
Tenerife desconocido. Figuras caprichosas.

Da igual hacia donde dirijas la mirada puesto que quedarás sorprendido en cada uno de los recodos de ahora toma la ruta. Parece querer llegar al mar a la vuelta de cada una, pero nada más lejos de la realidad.

Tenerife desconocido. Tramo encajonado.
Tenerife desconocido. Tramo encajonado.

Llegando al final

Levantar la mirada hacia lo alto nos deja un gesto estupefacto. ¿Puede ser esto real? Parece como si el infierno se hubiese enfriado para que pudiésemos disfrutar de él.

Casi sin darnos cuenta, la brisa marina empieza a acariciar nuestras sudorientas pieles. El mar está cerca. Las paredes comienzan a separarse, la verticalidad de los acantilados comienza a desaparecer, no con poco esfuerzo.

Tenerife desconocido. El barranco llega a su fin.
Tenerife desconocido. El barranco llega a su fin.

Un último paso ágil nos permite ver el horizonte azul. Habíamos llegado. Allí nos esperaban dos representantes de taxis acuáticos para llevarnos de camino a terreno civilizado.

No nos daba tiempo a visitar los cetáceos. Pero el paseo en barco junto a las bases de estas paredes verticales nos permitieron un momento relax que tampoco estuvo nada mal.

Tenerife desconocido. Vuelca en barco-taxi.
Tenerife desconocido. Vuelca en barco-taxi.

Antes de despedirnos de la isla,  y tomar el vuelo de vuelta a casa, aun tuvimos tiempo para un rápido y simbólico mojado de cuerpo en una de las playas del sur.

Anexo

En un segundo viaje de visita a Tenerife. Recorrimos los mismo lugares, pero pudimos ampliar y conocer algún rincón oculto más.
Es el caso de los siguientes lugares que bien merecen una visita, siguiendo el mismo estilo de viaje que el propuesto en esta entrada:

Zona Noreste

Comida en el Guachinche «Balcón de La Laguna» en Las Mercedes, es una bodega que tiene un acceso estrecho y está bastante escondido. La comida buena. Las vistas muy bonitas. Y el precio, de restaurante, no de guachinche. Al estar cerca del Mirador Cruz del Carmen, es un sitio recomendado para comer después de hacer la ruta de la Hija Cambada.

Tenerife desconocido. Guachinche Balcón de La Laguna.
Tenerife desconocido. Guachinche Balcón de La Laguna.

Puesta de sol en la playa de Benijo, pero para que se pueda disfrutar, debemos estar al tanto de la tabla de mareas (que coincida la bajamar con el ocaso) y además tener un día despejado (un tanto difícil en la zona). Si como capaces de aunar estos tres factores, la foto quedará grabada en la retina durante mucho tiempo.

Tenerife desconocido. Blaya de Benijo
Tenerife desconocido. Blaya de Benijo

Roque con forma de León. En la carretera de bajada a Taganana, estate atento a los roques que la acompañan y deja tu imaginación volar. Encontrarás un roque con la forma de un león.

Tenerife desconocido. "Roque del León"
Tenerife desconocido. «Roque del León»

Zona noroeste

Faro de Buenavista, un moderno faro que custodia no solo la costa, sino una peculiar formación rocosa denominada El Rayo a tan solo unos 300 metros al este del nombrado faro.

Tenerife desconocido. Faro de Buenavista
Tenerife desconocido. Faro de Buenavista

– En esta costa existen bastantes charcas en la misma costa como por ejemplo la Charca del Viento o la Charca de Garachico.

Tenerife desconocido. Charca de Garachico
Tenerife desconocido. Charca de Garachico

– Otras opciones por aquella zona, que quedaron en el tintero para una próxima visita fueron las Lagunas de Erjos, la ruta de la Montaña del Agua. O algo más turístico como es la Cueva del Viento.

– El acceso a la Punta de Teno esta restringida los fines de semana de 10:00 a 20:00 (de 10:00 a 17:00 en invierno), solo accesible en bus.

Zona sur

– En la escapada a Masca (por cierto, cada vez más masificado) podemos tomar la opción de volver hasta los gigantes en kayak. Tardaremos dos horas donde va incluido una parada para hacer snorkel y otra para tomar un refrigerio.

Tenerife desconocido. Kayak por los Gigantes.
Tenerife desconocido. Kayak por los Gigantes.

Guachinche El Cordero, en Las Galletas. Comimos muy bien. Con muy fácil acceso. Precio normal. Lugar muy fresco. Y de paso visita a la playa de Montaña amarilla.

Playa del Médano, junto a Montaña Roja y el Chiringuito Pirata. Un buen rincón para disfrutar de la playa y unas cervezas/mojitos/copas y quedarse en la arena hasta bien entrada la noche.

Tenerife desconocido. Playa del Médano.
Tenerife desconocido. Playa del Médano.

Arco de Tajao. Formación peculiar que no tiene más atracción que su característica forma. A no ser que seas geólogo y sepas sacarle más interés al lugar. La foto queda «cuqui»

Tenerife desconocido. Arco de Tajao.
Tenerife desconocido. Arco de Tajao.

– También por esta zona dejamos como pendiente la ruta de las Ventanas de Güímar, donde es necesario frontal y casco…

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