San Salvador de la Sangre derramada.
VIAJES

San Petersburgo

¿San Petersburgo en tres días…? ¿Y por qué no?

Viaje exprés, viaje relámpago, viaje intenso. Viaje exprimido al máximo. Es lo que nos gusta…

Así que… ¿Por qué no?

Y si además tienes la suerte de que tu familia rusa te va a guiar en esta escapada programada todo sería mucho más fácil y sencillo. SPACIBO.

Pero antes de nada, no olvides llevar un buen seguro de viajes

Yo recomiendo el seguro de viajes de Iati Seguros: ofrecen una serie de productos para que no pases el mal rato de tener que analizar cuál le conviene más. Ellos hacen el rastreo por ti y en función de tu tipo de viaje te recomiendan el seguro más adecuado. Una vez en el destino no tienes que adelantar dinero y puedes estar en contacto con un médico las 24 horas por vía whatsapp o por teléfono. Para más información, puedes mirar aquí y obtendrás un 5% de descuento.

Por tanto, os hacemos partícipes de esta miniaventura para que también os beneficiéis de esa suerte de tener amigos por todo el mundo. ¡Adelante!

San Petersburgo San Salvador de la Sangre derramada.
San Petersburgo San Salvador de la Sangre derramada.

Viernes.

Tocaba madrugar en el aeropuerto de salida para llegar a San Petersburgo a las 9:00 de la mañana, previa conexión aérea con Moscú. El elegir este tipo de vuelos te permite aprovechar el día por completo, a pesar del esfuerzo de levantarse tan temprano. Olga y Andrei nos esperaban en la puerta para llevarnos hasta el hotel ubicado muy próximo a la estación de tren (y justo en frente del pub de los hinchas del Zenit).

Nosotros nos beneficiamos de ello, pero en taxi este mismo traslado no cuesta más de 20€ al cambio en rublos.

Abrazos, reencuentros, emociones. Y conversaciones, largas conversaciones. Es increíble como Olga mantiene el buen nivel de español hablado. Andrei marcha delante, no hay comunicación, pero es increiblemente servicial con nosotros.

Conociendo San Petersburgo.

Ya ubicados, y habiendo tomado un rápido café en un acogedor local de la misma calle del hotel, tomamos un taxi que nos lleva a conocer la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Origen de esta bella ciudad. Al otro lado del río Neva.

San Petersburgo. Fortaleza de San Pedro y San Pablo
San Petersburgo. Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Un paseo por esta ciudadela nos permite conocer la catedral que lleva el mismo nombre, un curioso museo de la tortura, un agradable paseo por lo alto de la muralla con vistas al Neva, así como un curioso pasadizo que se introducía estratégicamente dentro de la fortaleza. Una bella exposición de fotos de San Pertersburgo dio por finalizada la visita a este histórico emplazamiento.

La vuelta andando por el Puente Triniti, cruzando los Campos de Marte hacia la impresionante Iglesia de San Salvador de la Sangre Derramada. Espectacular silueta exterior, pero más impresionante su decoración interior a base de mosaicos.

San Petersburgo. Interior de San Salvador
San Petersburgo. Interior de San Salvador

A la salida compra del típico souvenir y marchamos a cambiar euros por rublos en un banco cercano con la ayuda de Andrei. Llegábamos así al ecuador del día con un sol que no debíamos subestimar.

La esquina que forma el bonito edificio Singer con la calle principal Nevsky nos saca a la muchedumbre de una ciudad cosmopolita. Era momento de buscar un lugar para comer y tomar la primera cerveza del día.

San Petersburgo. Comiendo en la Calle Nevsky
San Petersburgo. Comiendo en la Calle Nevsky

Tras la reposición de energías visitamos la cercana y peculiar Catedral de Kazan donde tuvimos la suerte de poder coincidir con una boda ortodoxa.

La siguiente parada sería la Catedral de San Isaac, casi una copia de la de San Pedro de Londres. Hasta ella llegamos paseando por la concurrida Avenida Nevsky.

San Petersburgo. Catedral Kazan
San Petersburgo. Catedral Kazan

Su interior nos sobrecoge el alma, monumentalidad es lo que se viene a la cabeza al levantar la vista sobre tus hombros. Y si a ello le unimos la visita a su cúpula donde debes ascender más de 200 escalones, resulta una experiencia muy recomendable. Desde arriba, la panorámica de la ciudad te sorprenderá.

San Petersburgo. Catedral de Isaac.
San Petersburgo. Catedral de Isaac.

Las energías decaían después de toda la noche viajando. Era momento de la siesta. Siesta, o descanso que decidimos hacer con una ruta en barca por los canales de San Petersburgo. Así pues seguiríamos recorriendo la ciudad pero sin esfuerzo. Todo un acierto.

San Petersburgo. Vistas desde la cúpula de San Isaac
San Petersburgo. Vistas desde la cúpula de San Isaac

Tras el barco, tocaba ahora volver al hotel, pero antes deberíamos parar a cenar en un peculiar restaurante español «Las Torres» en plena avenida Nevsky. Cena de fusión con comida española pero bebida rusa… Aquí el vodka se bebe como quien bebe vino, pero rebajado con zumo (para los españolitos como nosotros). Así pues botella de vodka en mesa y cada vez que quisiese beber, chupito de vodka y acto seguido de zumo para rebajar el sabor. Que no el alcohol, porque de allí nos levantamos bailando sevillanas y… hablando con Andrei.

San Petersburgo. Comida española y bebida rusa.
San Petersburgo. Comida española y bebida rusa.

El paseo hasta el hotel, sirvió para despejar la cabeza y confirmar el fenómeno de las noches blancas de San Pertersburgo. Donde el sol no llegaba a desaparecer por completo en estos finales del mes de mayo.

San Petersburgo. "Botellón" a las 00.00, observad el cielo.
San Petersburgo. «Botellón» a las 00.00, observad el cielo.

Un breve descanso fue suficiente para ducharnos, dormir una horita y volver a salir. Ahora entrando en el local de los aficionados del Zenit y tomar un ron, en el país del vodka. Ya había tenido suficiente en la cena… Botellón encubierto esperando al taxi que nos llevara de nuevo al canal para visitar en barco el espectáculo de los puentes a la 1:00 de la madrugada. Donde los dos pasos más importantes de la ciudad sobre el río Neva abren paso a los barcos deteniendo el tráfico rodado de la ciudad.

Puentes elevadizos de San Petersburgo.
Puentes elevadizos de San Petersburgo.

Tras ello, vuelta definitiva al hotel de cara a descansar para el día siguiente.

Excursión al Peterhof.

Tocaba visita al Museo Hermitage (al cual no pudimos entrar), la columna de Alejandro y la visita al Palacio de Invierno. Todo ello desde la misma plaza que nos recordaba a la monumental plaza roja de Moscu.

San Petersburgo. Museo Hermitage.
San Petersburgo. Museo Hermitage.

La visita fue rápida porque el objetivo principal de hoy era el Palacio de Peterhof. Un paseo en barco nos llevó durante media hora hasta el embarcadero de este palacio residencial que nos recordaba a La Granja de Segovia. Parques kilométricos con impresionantes fuentes. Un canal de agua que vertebra toda esta arquitectura. Y todo ello con una gratísima sorpresa. Puesto que el día de la visita era la inauguración oficial de la temporada de verano donde siempre se hace una fiesta temática dedicada a algún país, que en esta ocasión fue España.

San Petersburgo. Palacio de Peterhof
San Petersburgo. Palacio de Peterhof

Nos sentimos importantes y como en casa. Otro acierto por parte de Olga y Andrei. Gracias de nuevo.

A la vuelta quedaban pocas fuerzas. El metro de San Petersburgo es el más profundo del mundo y también de los más bonitos. Se dice que fue decorado como el Palacio del Pueblo. Bien merece la pena su uso solo por adentrarte en esta otra atracción de la ciudad.

San Petersburgo. Metro de San Petersburgo
San Petersburgo. Metro de San Petersburgo

Una pizza  en el hotel fue lo único que quedaba por descubrir este día. El cuerpo no aguantaba mas.

Flecha Roja, camino de Moscú.

Día de traslados. Pero también interesante por el hecho de realizar una jornada fuera del ambiente turista y adentrarte dentro de la población rusa.

A las cuatro de la mañana ya era de día, por eso de las Noches Blancas. El AVE ruso nos esperaba en la cercana estación para llevarnos hasta Moscú en una línea directa entre las ciudades más importantes del país (algo así como Madrid-Barcelona).

San Petersburgo. La Flecha Roja
San Petersburgo. La Flecha Roja

Tras cuatro horas de viaje. Tocaba usar el metro para aproximarnos a la zona de residencia de Andrei y Olga.

Por último un microbus hasta la puerta de su casa, en el cinturón industrial de Moscú. Visita al pequeño de la casa con el que pudimos jugar a la vez que la madre de Olga nos preparaba un plato típico. Una casa típica. Un barrio típico. Esto también es turismo. Además del verdadero. Del de la vida real de las personas.

Quedaba volver al aeropuerto. Ahora en el coche de Andrei, del cual también se disfruta del tipo de conducción real. La autopista y la forma de conducir. Hasta la misma puerta del Aeropuerto.

Con el traductor de google le pude agradecer toda la hospitalidad recibida. Él se excusó diciendo que es su forma de ser. Hospitalarios. Desde luego, no me queda la menor duda.

Terminaba el viaje con la sensación de que cuando nos devuelvan la visita poder estar al nivel de su hospitalidad en España. Clichés… esos que se ponen a las culturas sin conocerlas.

Os esperamos SPACIBO

En este enlace podéis ver los lugares visitados si disponéis del programa Google Earth

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