Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Chorro de Carboneros.
SENDERISMO

Montes de Toledo: Hoz de Carboneros

La ruta de la Hoz de Carboneros es tan bella como desconocida. Se encuentra algo olvidada y poco potenciada por las administraciones. Pero esta circunstancia la hace más interesante y aventurera, lo que la diferencia de su hermana gemela, la afamada senda de El Chorro de Los Navalucillos.

Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Chorro de Carboneros.

 

Este desamparo administrativo tiene, como todo, sus pros y contras. Pros; la exclusividad de disfrutar de una ruta, hasta el momento, en absoluto masificada. Contras; la escasa o nula señalización que se reduce, a día de hoy, a unas sencillas balizas atadas en las ramas de los árboles cada centenar de metros.
Es por ello que es aconsejable ir con GPS, o acompañado por alguien que conozca la ruta previamente o que tenga un buen instinto de rastreo. Al fin y al cabo el trazado se basa en encontrar el cauce del arroyo Gimena y seguirlo aguas arriba por su margen izquierdo.
De cualquier forma, el objetivo final merecerá la pena y compensará toda dificultad hallada en el camino.

Cómo llegar al inicio de ruta.

Para llegar hasta el inicio, debemos desplazarnos unos cinco kilómetros desde el centro urbano de Navahermosa, en Toledo. Con el coche tomaremos la calle Carril del Castillo, que sale perpendicular a la travesía principal (CM-401). El asfalto dejará paso a una pista adecentada para vehículos a motor.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Pista de acceso.
Siempre hacia el sureste, veremos el bello castillo de Dos Hermanas a nuestra izquierda, en lo alto de un pequeño risco que asoma entre los huertos, aún próximos al núcleo urbano.
Cruzaremos el arroyo del Castillo entre chopos para seguir por el camino principal del Canto Gordo. Siempre recto y obviando cualquier desvío, hasta encontrarnos con una cadena y un cartel de riesgo de incendios forestales. Es aquí donde dejaremos nuestros coches.

Comenzamos la ruta.

Con las botas ya sobre la característica arena roja de estos Montes de Toledo, tomaremos el camino que sale a la izquierda de la cadena, en descenso. Ojo con el inicio, no es por la pista cortada con la cadena (ese es el camino de vuelta).
Por este camino en descenso, nos desviaremos por el segundo camino que sale a la derecha de la bajada y que nos acerca a una pequeña casita de huerta. Poco antes de llegar a ella, nos toparemos con una puerta sin candado que abriremos sin problema (habrá que cerrarla una vez cruzada). Tras un breve paso por estas construcciones, realizaremos la misma acción con una segunda puerta, también sin candado.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Inicio de ruta.
Tras salir definitivamente de la cerca de la huerta, seguiremos de frente, buscando entre la vegetación una estrecha vereda. Esta nos guiará valle arriba, estando éste vertebrado por el cauce del arroyo Gimena, que nos acompañará siempre a nuestra izquierda.
Una vez encontrada la senda, será fácil seguir su rastro. Poco a poco se irá abriendo paso entre el bosque de robles y confirmando su presencia. Esto nos permitirá elevar la mirada y disfrutar del paisaje que se nos presenta por delante.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneras. Robledal junto al arroyo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneras. Robledal junto al arroyo.
El continuo sonido del arroyo que baja su cauce entre diversos saltos de agua, nos llama la atención. Decidimos aproximarnos a él gracias a un claro dentro del robledal que nos permite acceder sin mucho esfuerzo. De alguna manera era como observar el aperitivo de lo que nos encontraríamos al final de nuestro camino.
Retomando la senda, continuaremos por la vereda que en algunos momentos es casi tomada por la vegetación que la rodea. Poco a poco va tomando cierta altura, a la vez que se separa del cauc, para dirigirnos hasta un pequeño prado. Es aquí donde a la vuelta podremos optar por bifurcar la ruta.

Bifurcación de ruta

Por la derecha se aproxima un camino mejor marcado que será nuestra opción para la vuelta (la del candado del inicio de ruta). Pero ahora seguiremos hacia la izquierda por una nueva senda, mucho más evidente que la anterior. Por ella nos acercamos de nuevo al cauce del arroyo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Senda tras el cruce.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Senda tras el cruce.
El camino se hace ahora mucho más confortable. Incluso se aproxima al mismo cauce del arroyo que venimos acompañando desde el principio. Aprovecharemos que el desnivel desaparece para poder disfrutar de estos bellos parajes.
Esta tranquilidad, solo se verá alterada puntualmente por la aparición de pequeños canchales típicos de estos vetustos montes. El arroyo Trevejiles es el que ahora nos guía y confirma nuestro camino. Será nuestro fiel escudero a la izquierda de nuestra marcha hasta el final de la ruta.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Canchales en el camino.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Canchales en el camino.
Por la derecha llegan algunos regatos, en esta época secos, que vierten sus irregulares aguas a este nuevo arroyo que nos acompaña. El robledal desaparece por momentos, lo que nos permite disfrutar de los paisajes que se abren a lo lejos, a nuestro alrededor. Montes ondulados, conquistados por sotobosque, confirman la longevidad de estas elevaciones.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Apertura del robledal.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Apertura del robledal.
En uno de estos regatos que caen por nuestra derecha deberemos descender un par de metros bruscamente para poder vadear el cauce. Extremaremos la precaución tanto para bajar como para ascender de nuevo y retomar nuestro camino. En épocas de lluvia tal vez este vadeo se complique en la técnica para cruzarlo.

Entrada a la hoz

El paso nos avisa de que nos aproximamos a la zona más abrupta de la jornada. El verdadero objetivo de la jornada. La Hoz de Carboneros.
Es desde este punto, situado a unos cuatro kilómetros del inicio, donde aumenta considerablemente la complejidad técnica del paso. Pero también, la belleza del entorno.
El camino sobre el suelo tiende a desaparecer al toparnos de lleno con una pedriza. Si no tenemos confianza es absurdo continuar. Pero bien merece la pena intentarlo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Desaparece el camino.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Desaparece el camino.
Unos hitos, a modo monolitos de piedra, nos guiarán en la dirección correcta. No obstante, no existirá mucha duda puesto que solo tendremos dos opciones, continuar adelante por el único sitio posible y aparente, o darnos la vuelta.
Tras sortear la pedriza, a modo de valla natural, nos habremos adentrado definitivamente en la hoz. Deberemos descender al cauce para vadear el arroyo y cruzarlo por primera vez desde que iniciamos la ruta a su margen contrario.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Vadeo del arroyo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Vadeo del arroyo.
Es aquí, donde casi seguro deberemos mojarnos los pies en épocas de lluvias. Nosotros en esta ocasión los cruzamos sin problemas.

Llegando a las chorreras

Subiendo la loma, ya al otro lado del cauce, tendremos especial cuidado. El musgo de esta zona puede regalarnos una mala pisada y resbalar. Es tal la umbría y humedad que guarda este rincón escondido de los montes, que puede jugarnos una mala pasada aprovechando el exceso de confianza.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. La humedad hace presencia.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. La humedad hace presencia.
Siguiendo el curso del agua, llegaremos hasta la primera chorrera de unos 5 metros de altura. Esta nos llamará la atención, pero no es más que la hermana pequeña del verdadero objetivo de la ruta. Nos aproximaremos hasta su base para tomar una instantánea. Desde aquí dirigiremos la vista hacia nuestra derecha para encontrar el paso, de nuevo, hacia el otro margen del arroyo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Primera chorrera.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Primera chorrera.
Mucha precaución es poca para atacar el otro margen del arroyo. La complejidad técnica aumenta teniendo que trepar a cuatro manos por un pedregal. Yendo con precaución no será problema para cualquier persona activa.

De nuevo, los hitos de piedra se hacen importantes para seguir la dirección adecuada. Una vez en lo alto, nuestro sentido del oído nos obligará a girar a la izquierda donde entraremos en contacto visual con el objetivo final, del que apenas nos separan 100m.

Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Hitos marcando el camino.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Hitos marcando el camino.

Cuando tan solo queden 50m para llegar a la base de esta imponente chorrera, estaremos en el punto más difícil de la ruta. Aquí un saliente de roca de la anchura de un pie, es el único paso para acceder a nuestro objetivo final. A favor tendremos, que apenas se tratan de 5m de longitud. Precaución por favor.

Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Acceso a la base de la chorrera.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Acceso a la base de la chorrera.

Objetivo cumplido. La chorrera de Carboneras se presenta imponente ante nuestro ojos, a pesar del poco régimen que desciende en estos días del año. En primavera debe ser espectacular. Su música, bien merece la pena ser escuchada durante minutos. Su cortina de agua nos hipnotizará.

Ahora solo queda disfrutar de un buen almuerzo para recuperar fuerzas, disfrutando de esta recóndita y desconocida caída de agua de casi una veintena de metros que nada tiene que envidiar al famoso Chorro de Los Navalucillos.

Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Pico de Noez al fondo.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Pico de Noez al fondo.

Camino de regreso

La vuelta sobre nuestros pasos la haremos con especial precaución, sobre todo por la posible humedad hasta que salgamos del paraje de la hoz. A lo lejos podremos observar el omnipresente Pico de Noez en medio de la llanura toledana. La concentración en el piso a la ida nos impidió levantar la mirada hacia atrás para disfrutar de estas vistas.

Una vez sobre el piso firme, fuera de la hoz, tardaremos poco en llegar a la bifurcación de caminos donde optaremos por tomar el paso de la izquierda. Si seguimos por la derecha la ruta sería completamente lineal. Es un poco más largo que el tramo de ida, pero con mucho mejor piso y, por lo tanto, más rápido.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Camino de vuelta.
Montes de Toledo, Hoz de Carboneros. Camino de vuelta.
En este tramo, solo nos encontraremos una bifurcación, que tomaremos a la derecha. Ahora solo queda llegar al coche, acercarnos al pueblo para tomar unas merecidas cervezas y recuperar las sales y líquidos gastados en esta apacible mañana de diciembre.
Montes de Toledo. Hoz de Carboneros. Hasta la próxima.
Montes de Toledo. Hoz de Carboneros. Hasta la próxima.

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