bicicleta - MOREOCIO https://moreocio.com Viaja no para escapar de la vida si no para que la vida no se te escape Sun, 18 Feb 2024 19:23:34 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://moreocio.com/wp-content/uploads/2018/09/cropped-logo-moreocio-1-32x32.jpg bicicleta - MOREOCIO https://moreocio.com 32 32 Mallorca exprés, con niños. https://moreocio.com/mallorca-expres-con-ninos/ https://moreocio.com/mallorca-expres-con-ninos/#respond Thu, 22 Feb 2024 14:00:16 +0000 https://moreocio.com/?p=4767 De nuevo por aquí para compartir una rápida escapada que realizamos en el mes de noviembre a Mallorca. El objetivo era buscar un lugar con temperatura agradable, tranquilo, con vuelo cercano y económico. Afri se encargó de meter todos esos ingredientes en la coctelera y… «voilá». Este fue el resultado de su acertado «algoritmo». Bien es cierto, que todo lo que tiene de interesante esta isla, lo pierde por la masificación que sufre durante la época estival. Por esa razón buscamos meses previos o posteriores al verano para visitar cualquiera de las Baleares. Ya lo hicimos con «Menorca en cuatro días«, y ahora lo hacemos con Mallorca (con solo tres, y ahora con niños). Como viene siendo habitual desde que India está con nosotros, nuestro ritmo de viaje se ha reducido considerablemente… hasta el punto de poder considerarlo, normal. Así, pues, aquí compartimos nuestra experiencia por si os sirve como guía o ayuda para alguna de vuestras escapadas de «finde largo» (viernes-sábado-domingo). Jueves, 16 de noviembre. El jueves 16 tomábamos un vuelo con Ryanair a media tarde, con la idea de llegar a Mallorca en torno a las 19:00 horas. Pero el retraso de más de una hora del vuelo nos complicó la recogida del coche de alquiler (con un consiguiente pago de tasa de nocturnidad). Un detalle feo que no iba a suplantar la hora extra de disfrute de India en el aeropuerto (es increíble lo que disfruta en ellos) y la informal charla que mantuvimos con el afable Dr. Villalón durante el vuelo hacia Mallorca. Este retraso nos supuso también llegar al hotel BG Caballero fuera de la hora de cena. Pero nos dejaron una comida fría de cortesía preparada en el restaurante, un detalle que agradecimos bastante. Tras acomodarnos en la habitación y bajar a cenar, India se quedó dormida, lo que aprovechamos para tomarnos tranquilamente un cócktel en el bar del hotel y descansar de cara a la jornada del viernes. Viernes, 17 de noviembre. Para este primer día tan solo teníamos dos planes. Uno por la mañana y otro por la tarde. Cuevas del Drach y FreeTour por Palma, respectivamente. Tras despertarnos tranquilamente y disfrutar del desayuno. Nos pusimos en marcha con nuestro coche de alquiler hacia el este de la isla. En Porto Colom, previo paso por Manacor, nos esperaban estas impresionantes cuevas de prestigio internacional. Las entrada la teníamos reservada vía on-line para las 12:00 de la mañana. Tras un inesperado incidente con India en el coche, llegamos con media hora de antelación al lugar. Sin problemas de aparcamiento, ni agobios de gente. Esperando en la entrada, la cola comenzó a llenarse, era un lugar muy popular en la hora estrella de visita. Aún así, pudimos hacer la entrada sin agobios. Están preparados para «avalanchas» turísticas, pero en estas fechas de noviembre todo «fluye» con mucha facilidad. No sabíamos cual iba a ser la reacción de India al entrar en la cueva, ya que en la Gruta de Neptuno de Cerdeña estuvo toda la visita dormida. Pero tenemos una todoterreno. La luz tenue, el eco, la humedad; las figuras que creaban estalactitas y estalagmitas por doquier… todo aderezado con algún que otro juego hizo que la visita resultase todo un acierto. El momento clave es el pequeño concierto de música clásica que ofrecen sobre una barca que navega a través de un lago de la cueva. Pequeño momento de espera, con luces completamente apagadas… Solo se oyen los instrumentos y se ve la barca con luces muy suaves… Lejos de ponerse nerviosa, India alargaba el cuello para no perder de vista el espectáculo. En silencio. Y cuando tocó aplaudir, lo hizo como la que más… Nos tiene enamorados. Tras el espectáculo teníamos la opción de continuar andando o cruzar el lago simbólicamente durante un par de minutos a bordo de una de sus barcas de remo. Aquí sí sentimos un momento de agobio mientras esperábamos nuestro turno. Lo aguantamos para que India tuviese una nueva experiencia, pero si vamos sin niños, no merece la pena. Tras el brevísimo paseo, tocaba subir escaleras para recuperar el desnivel de entrada de la cueva. Casi sin parar comenzó a subir escalón tras escalón para llegar hasta el objetivo. Por el camino, alguna que otra persona mayor lo estaba pasando realmente mal, es un gran desnivel. Una hora más tarde, estábamos fuera. Alguna que otra foto y decidir donde comer… Cabía la posibilidad de hacerlo en Palma, pero sería tarde. O tal vez de camino por la carretera. Pero no, nos quedamos en un restaurante próximo de aspecto muy familiar. Una entrada de bar y un fondo impresionante, como para dar un banquete. Preparado atender para autobuses y autobuses turísticos. Pero no era la época… Todo el salón para nosotros. Y el parque de bolas, íntegro para India junto a nuestra mesa de comer. De trato cercano. Todo un lujo inesperado,  o sí. Anotad, Ca´N Toni. En torno a las 15:00 nos pusimos de camino a Palma. Allí nos esperaba el FreeTour. Una breve parada en Manacor para ver las instalaciones de la Nadal Academy desde fuera y continuar con el camino aprovechando la siesta de India. Con la hora justa, tras un par de intentos fallidos para llegar a la misma plaza Mayor de Palma con el coche, decidimos dejarlo en el parking de Antoni Maura, junto al Palacio Real de la Almudaina. Conseguimos llegar a la plaza Mayor con un breve retraso, pero justo en el inicio de las presentaciones. El reloj marcaba las 16:30. Teníamos por delante dos horas y media de paseo por Palma. Curiosidades, anécdotas, costumbres, recomendaciones… y por su puesto, monumentos e historia. Todo ello conjugado con una pequeña competición de preguntas entre dos equipos. Durante algo más de la primera hora, India participaba como uno más de la expedición. Pero cuando el sol comenzaba a esconderse, debimos turnarnos en cada parada para que uno estuviese atento a las explicaciones y otro entretuviese a la enana. La ruta terminaba junto a la catedral y palacio de la Almudaina. El callejeo había conseguido aumentar el interés a medida que la noche se había ido apoderando de la jornada. En torno a las 19:00 nos despedíamos todo el grupo, con la única intención de recoger el coche y marchar al hotel a cenar y descansar. Sábado, 18 de noviembre. Tocaba hoy visitar la sierra de Tramontana. Muchos son los lugares y pueblos de interés para recorrer esta interesante sierra que se eleva al norte de la isla. Pero debíamos escoger uno para no abusar de coche con India, a la que cada vez le gusta menos la silla de bebé. Sóller fue la elegida. Tal vez la opción más completa de todas, ya que podíamos ampliar la visita a su puerto desplazándonos en su particular tranvía. En torno a las 11:00 de la mañana llegamos a esta bonita localidad donde ya las plazas de aparcamiento comenzaban a escasear. Los arcenes completos, e intentamos aparcar en el pequeño parking público de la Plaça Teixidors. Pero estaba también lleno, por lo que nos vimos obligados a dejar el coche el el parking privado Sa Calatrava. Un corto paseo nos llevó hasta el centro neurálgico, donde ya se sentía el bullicio de la gente en este espectacular sábado de noviembre. La plaza de la Constitución crea por si sola ese aurea cálido y acogedor. La parroquia de San Bartomeu, el edificio Santander, el ayuntamiento…  las múltiples terrazas que salpican la peatonalidad de la plaza. El sol calentaba. Y por si todo esto fuese poco, el clásico mercado callejero de todos los sábados que acompaña a la calle Jeroni Estades hasta la plaza de España. Allí nos toparemos casi de bruces con la estación del tranvía centenario. No se podía pedir más para darle el toque bohemio que le faltaba para a esta perfecta mañana. Pero no era el momento aún de montar a bordo de este precioso Ferrocarril de Sóller, que baja al puerto todas las horas en punto y sube al pueblo todas las horas y media. Y donde cabe la posibilidad de llegar desde Palma por otro interesante recorrido. Callejeamos hasta llegar de nuevo a la plaza de la Constitución. Fue difícil elegir de entre todas las terrazas, pero nos sentamos en la del Restaurant La Vila para tomar una de esas cervezas que se disfrutan sintiendo el sol en nuestra piel. Un restaurante que por dentro, bien merece la pena conocer; con un estilo clásico que llamó mucho la atención. Debíamos seguir la mañana, la calle Luna sale desde la misma bocacalle en la que nos encontrábamos. Cantidad de tiendas a un lado y otro invitándonos a picotear todo tipo de comidas, ropas y artilugios… Merece la pena el paseo por esta calle peatonal comercial hasta llegar al museo modernista de Can Prunera. Pero no entramos. Dimos la vuelta sobre nuestro pasos para desviarnos por la estrecha y bonita calle de Sant Juan. Decidimos tomar el tranvía de la 13:00. Quince minutos antes estábamos de nuevo en la parada. No había que coger tickets. Se espera una cola y cuando llega, se espera a que se vacíe y se sube a coger asiento. Una vez arriba se paga el viaje de 8 € por persona (India no pagó al viajar en nuestro regazo). Por delante un precioso viaje de unos 25 minutos de duración para unir los casi 5 km que separan a Sóller de su puerto. Un trayecto corto, pero muy intenso, que se puede dividir en varios sectores. El primero de ellos, es el callejeo por la propia localidad, donde serpentea entre sus bellos edificios para dirigir sus vagones hacia su destino final. Saliendo de la población, disfrutaremos de las huertas de los vecinos con centenares de naranjos y limoneros en primera instancia que flanquean el camino con un telón de fondo de toda la sierra de Tramontana. Poco a poco el traqueteo va aproximándose al mar, donde los últimos kilómetros los realiza paralelos a la bahía donde se puede disfrutar de la brisa junto a su paseo marítimo. Toda una experiencia bastante recomendable. India no paraba de mirar a un lado y otro, parecía que no quería que nada se le escapase. Una vez en el destino. Momento para tomar una nueva cerveza, en alguna de las terrazas próximas a donde nos habíamos apeado. Los patos llaman la atención de India que quiere jugar con ellos a lo largo del puerto. Paseamos tranquilamente y nos detenemos en un parque infantil para que India se entretenga un ratillo jugando con otros niños. Próximo al parque hay varios paneles informativos de cantidad de rutas de senderismo que invitan a echarse a la montaña o la costa. Tiempo para comer tranquilamente en el quisco Kitaypon y tomar un delicioso café en la cafetería Altamira. Momento de siesta de India que aprovechamos para disfrutar haciendo tiempo hasta las 17:30 que tomamos el tranvía de vuelta a Soller. Dudas sobre si seguir visitando pueblos como Deia o Valldemosa; o algún mirador como Sa Foradada. Pero decidimos no abusar. Ambos ya conocíamos la isla de viajes anteriores, ahora tocaba disfrutarla con India a su ritmo. Así que decidimos volver al hotel para intentar bañarnos en su piscina climatizada antes de cenar. Y así lo intentamos… pero nos fue imposible al recordar que en la maleta ¡no habíamos echado los bañadores! Y lo peor de todo, no por olvido… Así que disfrutamos del hotel jugando al billar y trasteando en su gimnasio con la cinta de correr. ¡Toda una experiencia para India! Domingo, 19 de noviembre. Era día de retorno. En los ascensores unos carteles nos anunciaban que podríamos disfrutar de la habitación hasta media tarde.  Era el mismo día de cierre de temporada del hotel y no habría reservas ya hasta febrero. Pero nosotros teníamos hora de vuelo a las 15:00 horas. Tiempo perfecto para desayunar sin prisas y visitar la playa durante un rato para al menos tocar la arena y mojarnos los pies en...

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París en 24 horas. https://moreocio.com/paris-en-24-horas/ https://moreocio.com/paris-en-24-horas/#respond Thu, 16 Feb 2023 14:00:03 +0000 https://moreocio.com/?p=4577 París en 24 horas ¿Visitar París en 24 horas? Sí, se pude. Y, sobre todo, cuando surge de un regalo o sorpresa que la otra persona no espera. ¿Locura? Puede ser… Os contamos y luego decidís. La escapada se realizó en un contexto social y económico complicado postpandemia, al que había que añadir otras circunstancias personales que no habían ayudado a mantener nuestro ritmo viajero. Pero todo es cuestión de adaptarse a las nuevas circunstancias de cara a continuar disfrutando de lo que más nos gusta. Viajar. Afri fue la encargada de organizarlo todo. Vuelos, alojamiento, temporalización de visitas… Y yo de disfrutarlo. Estaba claro quién recibía la sorpresa. Horas previas Todo había comenzado mucho antes de un viernes a las 21:00. Esa hora fue clave, justo cuando surgió esta conversación: – Mi madre se queda a dormir en casa -me informó Afri. – Vale, perfecto, pero ¿por qué? -respondí desorientado. – Y tú te vas a despertar a las 4:00 de la mañana… -continuó tajante. No hacía falta seguir hablando, fue suficiente para que empezase a tener sentido el papel que recibí como regalo el día de reyes donde se podía leer «Vale por un viaje egoísta». Mi mente podría entender que, por la hora de salida, tomaríamos un vuelo. Y por la presencia de la madre de Afri, nuestra «peque» se quedaría en casa con su querida «abu». Todo estaba meticulosamente preparado, incluso la pequeña mochila que nos acompañaría en esta breve escapada. Desplazamiento hasta París. A las 5:30 llegamos al aeropuerto. Las tarjetas de embarque electrónicas guardadas en el móvil de Afri, me impidieron conocer el destino final hasta que no llegamos a la misma puerta de embarque. «París-Beauvais». Por delante nos esperaba un viaje al puro estilo low-cost, del que tanto habíamos disfrutado años atrás. Ryanair, mochila, albergue y comida para llevar. Ilusión y nervios a la par. Todo lo necesario lo llevábamos encima; la compañía y las ganas de vivir nuevas experiencias. Pero lo más importante se nos quedaba en casa por primera vez; sabor muy agridulce y sentimientos encontrados por no estar acompañados de nuestra pequeña India. Fue duro, pero positivo para nosotros y para ella. A las 7:00 salía el vuelo hacia París-Beauvais. Dos horas llenas de ilusión y preocupación. A la llegada, vídeos de India tranquila en casa con su «abu» que hizo desaparecer por momentos nuestra preocupación. En el pequeño aeropuerto de Beauvais no tuvimos problemas para encontrar el bus de conexión con París . Sobre las 9:30 ya estábamos montados. Fue el momento en el que Afri aprovechó para sacar sus papeles y ponerme al orden definitivamente de lo que iban a ser 24 horas en París. París por la mañana. Sobre las 11:00 el autobús llegaba a la estación de Porte Maillot, junto al Palacio de Congresos de París. Muy cerca de allí se ubica una boca de Metro de la línea 1 (amarilla) que, sin trasbordo alguno, nos dejaba en el centro de la ciudad en menos de 20 minutos. En enero del 2023 el precio del billete sencillo es de 2,10€ . A las 11:30 estábamos saliendo por la boca de metro de la línea 1 en la parada del Hotel de la Ville. Comenzaban nuestras 24 horas en París. Afri reservó a las 12:00 un FreeTour con Sebastián . Pero para eso aún quedaba media hora. Tiempo que aprovechamos para comer un par de bocadillos. Y resguardarnos del frío y ventoso día con el que nos había recibido la capital francesa en el Bazar del Hotel de la Ville. La ruta de casi tres horas, resultó ser todo un acierto. Sebastián consiguió una combinación perfecta de historia con pinceladas de humor que amenizaron la gélida mañana. Todo ello mezclado con algunas recomendaciones personales para conocer lugares mucho menos turísticos. De esta manera visitamos el Hotel de la Ville, Pont d´Arcole, Notre Dame, Pont Saint Michel, Pont Neuf, Museo de Louvre y el Jardín de Tullieres. Y entre uno y otro, decenas de datos históricos y curiosos sobre París. En torno a las 15:00 terminó el Free Tour. El propio Sebastián nos llevó, sin compromiso, a un pequeño buffet en el que comer por menos de 20€. No fue comida de alta cocina, pero sí bastante decente para el viaje low cost en el que estamos sumergidos. Y a muy pocos metros del Louvre. Perfecto para descansar, recuperar temperatura y recargar energías para lo que nos quede de jornada. Apuntad el nombre del restaurante, «Self Service Tuileries». París por la tarde. En torno a las 16:00 continuamos nuestra visita. La idea era pasear por el Jardín de Tullieres hasta la plaza de la Concordia. Pero la lluvia nos obligó a desplazarnos por las mismas galerías de la calle Rívoli. De esta forma seguiríamos mezclándonos con el ambiente local. En una de las bocacalles que cruzamos, vimos al fondo la Columna Vendome, ubicada en el centro de la plaza con el mismo nombre. Y casi sin enterarnos llegamos a la plaza de la Concordia, el obelisco de Luxor así nos lo confirmaba con su imponente presencia. Obviamos el paseo de los Campos Elíseos para ir junto al río Sena por el paseo de la Reina y disfrutar de las vistas al Palacio de Borbón y el puente de Alejandro III. Antes de cruzar este, el que dicen puente más bonito de Paris, nos acercamos a ver el Palacio Grande y el Palacio Pequeño. Ambos situados uno frente al otro a muy pocos metros del afamado puente. Cruzando por el Puente de Alejandro III, nos encontraremos directamente en la Explanada de los Inválidos. Parte trasera del espectacular Palacio de los Inválidos donde de halla la tumba de Napoleón Bonaparte. Siguiendo nuestro paseo, nos desviamos hacia los Campos de Marte en busca de la icónica Torre Eiffel. La cual ya dejaba verse desde antes de acabar el FreeTour. La Torre Eiffel Serían sobre las 18:00 cuando llegábamos a la base de la atracción turística por excelencia de París. Muy cerca, en la calle Buenos Aires, Instagram ha hecho de las suyas en busca de una de las mejores fotos de París. Como no teníamos tiempo material para subir, allí que nos dirigimos en busca del nuevo ángulo fotográfico. Muy cerca, haciendo esquina se encuentra la cafetería Le Castel. Era necesaria una nueva parada para recuperar energías y calor corporal. Lo pagamos bien; 6,70 por un café americano y 7,70 por un cappuccino, ambos de auténtico aguachirri. (Ya, lo sabemos… Podéis ahorraros todo tipo de comentarios…) Con el dolor aún en el cuerpo, salimos para ver como la torre comenzaba a prepararse para la noche. Las luces engalardonaban sus más de 300m de altura que no podíamos disfrutar al estar tan cerca de su base. Cruzamos por el puente de d´Iena para ir en busca de los Jardines del Trocadero. Allí está el lugar donde sacar «la foto de París». Y allí fuimos. La leve subida por su escalinata encendió el chivato de la reserva. Nos quedaba ver el arco del Triunfo, pero desestimamos la opción de hacerlo andando. Tomamos el metro en Trocadero para ir directos a la parada Charles de Gaulle-Etoile. Plaza (o rotonda) que alberga el afamado Arco del Triunfo. Se puede subir para ver las perspectivas desde lo más alto, pero lo obviamos. Sí que nos acercamos a la base cruzando por un acceso subterráneo que cruza esta mega rotonda de un lado a otro. Bonita perspectiva con la torre Eiffel de fondo. Hacia el albergue Habíamos «visto la luz» con el metro. Lo volvíamos a usar para dirigirnos hasta el albergue donde pasaríamos la noche. La estación de La Chapelle se encuentra fuera del centro parisino, y «cerca» del barrio de Monmatre. A la salida de la boca del Metro, parecía que habíamos cambiado, no de barrio, sino de país. Zona obrera con ambiente extraño. Ya lo había leído Afri en los comentarios del Albergue. Desde la boca del metro, andando, en menos de 10 minutos llegamos a la puerta del albergue . Limpio, amplio. Con literas. En París íbamos a dormir en literas… Viaje Low Cost, con mayúsculas. Pero Low Cost, de calidad. París de noche. Descansamos media hora. De 19:30 a 20:00. Quedaba ver el barrio de Montmartre. Pero a la salida del albergue, chaparrón de los de aúpa. Mientras decidimos qué hacer, se nos planteó la posibilidad de cenar en el Albergue, o en dos bares cercanos; Nord Nord o Vieille Pie. Decidimos salir a probar suerte con alguno de esos bares, pero de camino el aguacero amainó. Así pues continuamos la caminata hasta la parada de metro Marx Dormoy que nos dejaría directos en Abbesses. Esta parada se sitúa en la base de la colina de Montmartre. Justo en el parque del Muro de los «te quiero». Callejeando, algo cansados ​​(no nos vamos a engañar), atravesamos dos calles-escaleras; la segunda de ellas con nombre Calvario, para llegar a la plaza de Terte, también conocida como «de los pintores». Bonita y emblemática. Las luces se reflejaban en el pavés, creando una imagen icónica. Barajamos la opción de cenar en la terraza de algunos de sus restaurantes y disfrutar del lugar. Pero los precios prohibitivos chocaban con el viaje low cost. Continuamos el paseo callejeando por este bucólico barrio hasta llegar al Sagrado Corazón. Imponente la imagen nocturna que nos regalaba. Entramos para guardarnos un poco del ambiente húmedo que había quedado. Algunas fotos y a continuar. Parada técnica En la calle paralela al funicular de Montmartre, algunos escalones abajo se oía música en directo. Una taberna irlandesa. Un oasis. Corcoran´s se llama el establecimiento. Cayeron dos pintas por persona. Apetecía parar y disfrutar. 8€ cada una… Claro, a pocos metros del Sagrado Corazón. Pero estas las saboreamos mejor que los cafés. Tras esta parada en boxes, quedaba la posibilidad de visitar el Moulan Rouge; paseando o en metro. Pero para solo verlo desde fuera sin intención de entrar, no merecía la pena. Calle abajo en busca del Metro de Abbesses para hacer el viaje contrario hacia Marx Dormoy. Una cena rápida de camino al albergue en la calle Riquet en el único restaurante que quedaba abierto a las 23:00 que ya marcaba el reloj. Dos kebab. Que empaparon y fueron baratos. Horas extra en París. A las 7:00 sonó el despertador. Primera noche que dormíamos del tirón desde que nació India. Pero la echamos mucho de menos. Sensación rara. Sin prisas nos despejamos en la habitación. El desayuno buffet del Albergue fue bueno, nos aprovechamos de ello antes de hacer el check-out. El día amaneció completamente diferente al sábado. Fresco pero soleado. De nuevo, mochila en la espalda, al metro de Marx Dormoy, esta vez hacia el centro. Parada en la Magdalena. En torno a las 9:00 estábamos en la imponente Iglesia de Madeleine, no entramos, pero por momentos creímos estar en la antigua Grecia. Increíble todo lo que esconde esta ciudad en sus entrañas. Como la mañana era buena y nos apetecía disfrutarla, paseamos por el Bulevar de los Capuchinos hasta la plaza de la Ópera para quedar impresionados por el Palacio Garnier. A la espalda de este edificio quedan las galerías Lafayette (que abrían a las 11:30). Puede ser interesante su visita por la cúpula interna que alberga este famoso centro comercial. No entramos, y cogimos el metro en la parada Chausse d´Antin-Lafayette hasta Jussieu. Barrio Latino Cambio radical de ubicación, en busca del margen opuesto del río Sena, aproximándonos al Barrio Latino. En menos de cinco minutos andando desde la boca del metro, estábamos junto al Panteón, lugar donde se hallan los restos de Rousseau. Junto a este imponente edificio se ubica la bonita Iglesia de Sant Etienne du Mont. Los cercanos jardines de Luxemburgo nos invitaban a dar un paseo como si en el Parque del Retiro nos encontrásemos. Pero el tiempo empezaba a jugar en nuestra contra. Una breve visita fue suficiente para observar la grandiosidad de cualquiera de los jardines que se reparten por esta bella ciudad....

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Castañar de Las Rozas, con niños. https://moreocio.com/castanar-de-las-rozas-con-ninos/ https://moreocio.com/castanar-de-las-rozas-con-ninos/#respond Thu, 12 Jan 2023 14:00:55 +0000 https://moreocio.com/?p=4552 En esta entrada de hoy os proponemos una sencilla ruta de senderismo muy propia para la época otoñal. Es perfecta para realizar con niños por su baja dificultad, y la gran flexibilidad a la hora de modificar la longitud del propio recorrido. La ruta parte desde la localidad de Las Rozas de Puerto Real, el pueblo más occidental de la Comunidad de Madrid. Limita al norte con Casillas, ya en la provincia de Ávila, donde ya visitamos su castañar con India el año pasado. En la propia travesía de la localidad se halla una oficina de turismo a modo de cabaña donde nos darán toda la información que necesitemos. Incluso para los más peques nos dieron una pegatina de «Castañito», un carnet de explorador y una guía infantil de la ruta. Para los mayores, un plano de la ruta con toda la información necesaria y otras propuestas que parten desde el mismo pueblo.  El camino trazado es muy sencillo, son unos 9 km que se divide en tres tramos. El propio castañar, el cruce de la carretera por un túnel habilitado y la visita al embalse de los Morales. Descenso, ida. Nosotros tan solo hicimos la parte del castañar; India tan solo tiene 19 meses y no queríamos abusar. Pero para niños mayores el paso del túnel es muy motivante. Y para los más mayores, bordear el embalse suponen tan solo 4 km de perímetro completamente plano. Esta opción también es viable hacerla, de manera independiente ya que tiene su propio acceso en coche. Centrándonos en nuestro paseo, disfrutamos del bonito tramo de castañar. Durante un kilómetro y medio todo en suave descenso. India se animó a realizarlo completamente ella solita andando. En algún tramo concreto pidió la mano de su madre, recordad que estamos en la naturaleza y no en una pasarela habilitada. A mitad del descenso nos encontramos con una zona de merendero donde paramos para descansar y tomar nuestra merienda de media mañana. Fue muy motivante ver disfrutar a la pequeña con la cantidad de colores, olores y texturas que iba descubriendo.  Todo le llamaba la atención y todo lo iba tocando. La hora que tardamos en recorrer el kilómetro y medio de bajada, bien mereció la pena. Ascenso. vuelta. Una vez abajo, poco antes de llegar al cruce del túnel de la carretera, nos desviamos a la izquierda para tomar un camino que asciende paralelo al sendero de bajada. Aquí ya subimos a India al porteo con mamá y el ascenso fue mucho más rápido. A la altura del merendero volvimos al sendero inicial ya que la pista paralela por la que subíamos estaban en obras. Así que el último tramo lo hicimos por el mismo trazado que por el que empezamos. En total 3 km y 100m de desnivel para una jornada sencilla, pero perfecta para introducir a los más pequeños en el mundo del senderismo. Y aprovechando que en el momento de montar en el coche, la peque se quedo dormida, disfrutamos de unas cervezas y unas raciones en el bar de la piscina. En la misma carretera, en la salida hacia Cadalso.    

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Camper con bebés: Alarcón y Cullera https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/ https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/#respond Thu, 20 Jan 2022 14:00:00 +0000 https://moreocio.com/?p=4431 Es nuestra pasión. Viajar. Y hacerlo de forma «nómada», nuestro estilo. Hoy aquí, mañana allí, y pasado en otro lado. Entendemos que es la manera de conocer el máximo de lugares en el menor tiempo posible. Disfrutando a pinceladas de cada uno de los lugares… Ya tendremos tiempo de volver con más tranquilidad a esos sitios que nos hayan llamado más la atención. Pero con la llegada de India, el ritmo lo marca ella. Y por tanto debemos modificar y flexibilizar este estilo de viaje. Es por eso que en esta ocasión tomamos la base nómada de un viaje en camper, pero a expensas de la respuesta que nos vaya dando la enana. Vendimos nuestra furgo con la llegada de India porque por aquel entonces la camperizamos para viajar y dormir dos personas. Pero queremos seguir viajando de esta manera, y antes de volver a lanzarnos a por una furgo adaptada a la nueva situación familiar, queremos ir probando poco a poco. India aún no llegaba a los 3 meses de edad. Es por ello que alquilamos una preciosa Fiat Ducato en la empresa Caravan Go. Quedamos enamorados tanto de la furgo, como del trato por parte de los propietarios. Vamos al grano. El viaje se organizó coincidiendo con un puente de tres días que nos regalaba la festividad de C-LM, 31 de mayo, lunes. El objetivo, la costa más cercana, Valencia. Pero con la mentalidad de tanteo al viajar con India, con posible parada y noche a mitad de camino, en Alarcón (Cuenca). Desplazamiento hasta Alarcón. Viernes, 28 de mayo de 2021. Por la mañana, Afri fue a Escalona (Toledo) a por la furgo con ayuda de mi madre para dejar allí el coche y traer la camper a Torrijos. A medio día cargamos, colocamos la sillita de bebé y nos preparamos para salir a la hora del café. Tras casi unas tres horas de camino donde India tuvo momentos tranquilos y otros no tanto, decidimos parar en Alarcón para ver el atardecer, cenar y no forzar el viaje nuestra princesa. La pernocta la hicimos en el mirador de Alarcón, una pequeña explanada que sale a mano derecha de la carretera local que da acceso a la localidad, pocos metros antes de entrar en el núcleo urbano. Cuando llegamos, allí ya se encontraba otra furgo con el mismo objetivo. Un pequeño cañón sobre un meandro del río Júcar, nos presenta una panorámica espectacular de la ciudad. Tras un pequeño paseo por la explanada y el baño diario de India, preparamos la cena a la vez disfrutábamos del bello atardecer mientras que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. La primera noche de India en camper fue perfecta. Alarcón y desplazamiento a Cullera. Sábado, 29 de mayo de 2021. Un desayuno tranquilo, a ritmo de bebé. Disfrutando ahora de la luz matutina que ilumina esta postal a través de la ventana de la furgo. Muchos coches llegan, hacen fotos y continúan su camino hacia el pueblo. Sus torres defensivas, su castillo transformado ahora en Parador Nacional y sus puertas de acceso almenadas le imprimen una silueta de ciudad medieval propia de aquella época. Es momento de abandonar esta ubicación en la periferia y adentrarnos en el núcleo urbano para aparcar en una pequeña explanada adaptada para visitas turísticas de un día (prohibida la pernocta y acampada). Son las 11:00 y conseguimos el último hueco disponible. Hoz de Alarcón Desde ahí mismo comienza el sendero de la Hoz de Alarcón (PR-CU-71) de unos 10 km que recorre la hoz y lugares próximos, pero adaptamos el recorrido a tan solo 4 km en torno al sendero que recorre la hoz junto al río Júcar. Con el porteo de India preparado y el calzado apropiado, descendimos por el sur desde la población hasta el mismo cauce del río. Tras cruzar la puerta de Chinchilla, la senda oficial continúa recto cruzando el puente del Picazo. Pero nosotros nos desviamos a la derecha para tomar un sendero que se abre camino junto al río. La vegetación de ribera nos acompañará durante todo el recorrido. Los cañones que ceden el paso al cauce del río hacen de hogar para numerosas aves rapaces que nos vigilan desde sus posiciones. La límpida agua del río nos ofrece su frescor en nuestra piel. También se agradece el ruido de su suave chapoteo entre alguno de los saltos de debe conquistar. Es un paseo muy agradable. Según vamos ganando terreno al meandro, aguas arriba, se nos van presentado al otro lado del cañón las diversas torres defensivas. Cañavete y Alarconcillo. Cuando llegamos al puente de Tébar, que nos da paso al otro lado del cauce, lo obviamos y comenzamos el ascenso de nuevo hasta el núcleo urbano. Un total de unos cuatro kilómetros y un desnivel de unos 150 m para recorrerlo en algo más de hora y media con total tranquilidad. Camino a Cullera Era la hora de la comida y antes de salir, aprovechamos para recuperar fuerzas. Quedaba la opción de disfrutar algo más de Alarcón, pero la desestimamos en beneficio de continuar nuestro camino hacia la costa. En poco más de dos horas llegamos a nuestro destino. Uno de los pocos reductos vírgenes sin urbanizar que existe en la costa valenciana. La playa del Brosquil nos esperaba para descansar. Ubicada entre las turísticas Cullera y Tavernes y al amparo de los campos anegados por las aguas del río Júcar, muy próximo a su desembocadura. Escondido entre calles y casas medio urbanizables, se halla este escondido lugar. Pero que a pesar de ello, nos encontramos lleno de furgos tanto nacionales como internacionales. Una campa de unos 15 vehículos conviviendo en el más absoluto respeto mutuo y con la naturaleza. Tiempo más que de sobra para ubicar la camper, sacar el toldo, las mesas, las sillas… Saludar a los «vecinos». Reconocer el lugar con un tranquilo paseo por la playa virgen y preparar la cena antes de que el sol cayese por completo. Una tarde-noche tranquila, relajada, disfrutando del verdadero ambiente camper. Col de Barx y playa el Brosquil. Domingo, 30 de mayo. La noche de nuevo resultó muy tranquila. India se estaba adaptando a la perfección y nosotros lo agradecimos. Antes de amanecer, ya estaba preparado para salir con la bici al cercano col de Barx. A las 7:00 se me presentaban unos 60 km y algo más de 700 m de desnivel para hacer en unas dos horas y media. Perfecto para dejar descansar un poco más a Afri e India y llegar justo a la hora del desayuno. La ruta es muy sencilla con unos 15 primeros kilómetros de rodaje hasta Simat de Valldigna, con muy poco tráfico debido a las horas tan tempranas. Disfrutando de este paisaje valenciano del valle de Valldigna. Antes de iniciar el ascenso, una breve parada para disfrutar de la Capilla Mare de Deu de Gracia, en Simat. Y desde ahí 6 km de ascenso con 8 «tornantis» que va elevando el asfalto para ofrecernos una nueva perspectiva de este valle. Col de la Visteta En el Col de la Visteta, la carretera ofrece varias alternativas. Entre ellas el acceso al Camping la Falguera donde ya estuvimos ubicados en otra de nuestras visitas a Valencia. Pero en esta ocasión apetecía explorar una nueva carretera que daba acceso a una de las múltiples urbanizaciones que existen. Pequeño trayecto de ida y vuelta (2+2km) que añadía algo más de dificultad al recorrido. De vuelta al Col de la Visteta, tomábamos camino hacia la localidad de Barx, ya con un porcentaje mucho más suave para coronar el col que lleva su mismo nombre. Antes del definitivo descenso quedaba un falso llano hasta La Drova, lugar desde el que sale el ascenso al macizo de Monduver. Pero lo obviamos para poder llegar a la hora del desayuno y no robar tiempo a la familia. El Collado dels Mollons indica el inicio del descenso hasta la localidad de Gandía. Unos 9 km hasta llegar al nivel del mar. Cruzar la turística localidad por su casco antiguo y por sus amplias avenidas que la unen al Grau, donde se encuentra su archiconocida playa. Por el paseo marítimo recorremos esta espectacular playa, por la mismísima puerta del CocoLoco. Poco después, volvemos a la carretera regional CV-605 hacia Xeraco y tras una rotonda enfilamos el camino asfaltado que nos irá introduciendo poco a poco hacia la playa de Tavernes y nuestro destino final. 15 rápidos kilómetros paralelos a la costa, siempre a nuestra derecha que nos permiten llegar a la hora acordada y con todo un día por delante para disfrutar en familia. Playa el Brosquill Tras el desayuno, nos dirigimos a la playa. Un plácido paseo por la orilla con pies en remojo y bien protegidos del sol. Regalos sensoriales nuevos para un bebé de poco mas de dos meses que parecía disfrutar de ellos. La ligera brisa en la piel, el susurro de las olas, el olor del mar… Una sonrisa en su cara nos lo confirmaba. Desplegamos un cortavientos bajo la sombra de una de las retamas que salpicaban la arena de la playa para protegernos de la brisa que comenzaba a aumentar y de los rayos solares. En las horas centrales, abandonamos la playa para refugiarnos en la furgo, preparar la comida en nuestro pequeño porche y echarnos la siesta. A media tarde… vuelta a la playa, nuevo paseo y descanso en el cortavientos esperando a la puesta de sol. Cena de nuevo en la furgo, película, noche estrellada y charla con los vecinos. Paz. Tranquilidad. Y paso de alguna patrulla de la Guardia Civil para controlar que todo estuviese en orden. Un buen detalle este. Vuelta a casa. Lunes, 31 de mayo. Curioso como el domingo por la noche casi nos quedamos solos en la campa. Tan solo aguantábamos algunas furgos internacionales (franceses y holandeses principalmente) y un par de nacionales que resultaron ser castellanomanchegos… Nos despertamos sin prisa. Noche tranquila. Desayuno consistente. Recogida de furgo y paseo por la playa de despedida. 13. Alarcón y Cullera. Buenos días. Tocaba paliza de vuelta con breve parada en Castillo de Garcimuñoz donde hay un área de servicio para autocaravanas. Allí cambiamos aguas grises y negras. Repusimos las aguas. Tomamos un tentempié. Y nos quedamos con las ganas de visitar su castillo, junto al que se ubica esta estación. A las 16:00 debíamos estar en Escalona para dejar la furgo, previo paso por casa para dejar descansando a India. Se había portado genial todo el viaje, pero este último día nos estábamos excediendo con ella. Una escapada para repetir, que nos ha dejado con ganas de más. De volver a tener una camper, de seguir disfrutando de este estilo de turismo… Paso a paso…  

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Benidorm, con niños. https://moreocio.com/benidorm-con-ninos/ https://moreocio.com/benidorm-con-ninos/#respond Thu, 18 Nov 2021 14:00:34 +0000 https://moreocio.com/?p=4271 Seguimos con nuestras escapadas. En este viaje veraniego, India tan solo contaba con cuatro meses (casi cinco) y el Covid parecía remitir gracias a la vacunación masiva. Estas dos razones, junto a otras personales, nos situaron en este punto del levante español. Queremos acostumbrar a la niña a no ser sedentaria, no obstante, es ella la que siempre nos va a marcar el ritmo. Por esta razón establecimos nuestro cuartel general en La Cala de Finestrat; más concretamente en los apartamentos Bellber, en el Tossal de la Cala. Es Benidorm, pero no es Benidorm. Situado en el extremo de la playa de Poniente, pero perteneciente al municipio de Finestrat. Una zona «tranquila», si es que en este verano del 2021 ha existido algún lugar tranquilo en el litoral peninsular. La pandemia ha potenciado el turismo nacional, por razones obvias. Día 1. Acomodación. Antes del nacimiento de India, nuestro primer día en destino siempre lo aprovechábamos para visitar todo lo que nos diese tiempo. Pero desde que está con nosotros, todo hay que tomarlo con más calma. Por tanto, esta primera jornada lo dedicamos al viaje (ahora con más paradas, y más largas), acomodación, pequeña compra… y si sobra tiempo, planificación de algo improvisado. Y así fue como actuamos. En este caso, tuvimos tiempo para improvisar un pequeño plan que consistía en un tranquilo paseo por el extremo de la playa de Poniente hasta llegar al Gastrobar Aruba. Allí cenamos, y poco más pudimos hacer. Suficiente con un bebé. Día 2. Cala de Finestrat y Tossal de la Cala. Semanas previas había reservado una bici de carretera para tres días en CronoBike Benidorm. Por tanto, tras el desayuno, Afri e India me llevaron con el coche hasta la tienda, ubicada en el extremo opuesto de Benidorm. Ellas volverían al apartamento en coche y yo lo haría en bici, previo ascenso a la Cruz de Benidorm y el Tossal de la Cala. Dos pequeños promontorios que flanquean ambas playas, tanto en levante como en poniente. Entre medias, un tranquilo paseo por los carriles bici de ambos paseos marítimos, Levante y Poniente. Tras la comida en el apartamento, inauguramos la piscina del complejo durante la tarde. Después de la cena, nos propusimos ascender hasta lo más alto del Tossal de la Cala. Desde allí se observan unas vistas muy bonitas de toda la playa de Poniente de Benidorm. Un lugar estratégico donde se ubica la ermita de la Virgen del Mar. Poco más arriba existen también unos yacimientos romanos hallados en los años 40 y que datan del s. II a.C. A ellos es posible acceder de manera gratuita pero dentro de unos horarios establecidos. Tras la puesta de sol, descendimos hasta la cala de Finestrat donde dimos buena cuenta a unos helados en La Flor de la Cala y aprovechamos a dar un breve paseo por su mercadillo nocturno. Día 3. Puerto de Tudons y visita a Altea. Puerto de Tudons Por la mañana, mientras las chicas descansaban en el apartamento, y con un buen madrugón con el objetivo de volver lo antes posible; decidí subir el puerto de Tudons con la bici de alquiler. Unos 15 primeros kms de aproximación por Finestrat hasta el cruce de Ortxeta, dieron paso al ascenso desde Sella por un paraje muy bonito y tranquilo (tal vez por las horas tan tempranas). Con 31 km (tras los 16 de ascenso) coroné y volví intentando repetir el trazado de subida lo menos posible. Por esa razón descendí por la carretera que da acceso al Safari de Aitana y posteriormente desviarme hacia Relleu y Ortxeta. La llegada, tranquila por la nacional desde Villajoyosa  hizo un total de 77 km unos 1000 m de desnivel, en unas tres horas y media. Altea La tarde fue planificada para que Kenya también disfrutase de sus vacaciones. Es por ello que nos desplazamos hasta la playa canina de Altea, junto a la urbanización Villa Gadea. Allí mismo hay un chiringuito donde podría ser buena opción reservar mesa en vistas a cenar antes de volver a coger el coche. Pero nuestra opción pasaba por visitar la pintoresca localidad de Altea; en contraposición de las recomendaciones de no hacerlo con un coche de bebé. En la playa canina estuvimos durante la tarde. Como la mayoría de este tipo de playas, tiene muchas piedras; que por un lado se agradece a la hora de subir a nuestra mascota al coche, pero por otra parte, nos obliga a llevar un calzado cómodo para poder desplazarnos por ella. Existe también un islote muy cerca de la línea costera que mucha gente aprovecha para visitarla a nado. Tras el disfrute de ver a Kenya jugando con el agua, tomamos el coche para visitar Altea. Ojo, es cierto que no es recomendable la visita con un coche de bebé debido a sus cuestas y empedrado. Aparcamos en la explanada gratuita prevista por el ayuntamiento y nos atrevimos a ascender hasta el casco antiguo… Subir por sus calles nos puso en alerta. Y una vez arriba, el empedrado y las constantes escaleras usadas para salvar desniveles nos dejaron en evidencia. Confirmado, es posible visitar Altea con un bebé, pero siempre y cuando se use el porteo. A penas tuvimos tiempo para ver un par de bonitas calles entorno al mirador del Portal Viejo. Sus restaurantes con numerosas terrazas invitaban a sentarse en alguna de sus mesas. Muchas de ellas ocupadas o reservadas. La decisión fue la de descender hasta el paseo marítimo, no sin alguna complicación a salvar con el carro del bebé por los pronunciados desniveles. Una vez allí, un tranquilo paseo ya con la noche sobre nosotros y una cena en cualquiera de sus terrazas. Día 4. Torre de Aguiló y Villajoyosa. El día se despertó con amenaza de lluvia. Nos atrevimos a bajar para desayunar en el Alameda Beach una sabrosa tostada de salmón con vistas a la playa mientras los nubarrones se aproximaban por el horizonte. Aprovechando la poca densidad de bañistas debido al escaso sol, nos dirigimos a la playa para instalarnos y saborear una plácida temperatura sobre la arena. Una hora más tarde la lluvia cumplió su amenaza- Recogimos los bártulos para preparar la comida en el apartamento. Durante la sobremesa, observaba la torre de Aguiló que asomaba orgullosa su silueta a lo alto del promontorio opuesto a la cala donde se ubicaba nuestro apartamento. Torre de Aguiló Mientras las chicas descansaban, decidí aventurarme a ascender hasta dicho punto, previas consultas a «San Google». Desde wikiloc, descargué una ruta al GPS de unos 5km para conocer la torre y de paso el Racó de Conill. Una ruta senderista que parte desde la cala de Finestrat, se adentra por un pinar para ir cogiendo altura hacia Villajoyosa y salir a la escondida carretera que da acceso al Racó de Conill. Desde ahí un descenso hasta la misma cala donde mojar los pies y comenzar una dura, pero bonita, subida hasta la torre por una empinada arista. A la derecha el mar, a la izquierda el pinar, detrás la costa de Villajoyosa y al frente estaba por aparecer la torre vigía. Impresionantes vistas desde el punto en destino. Lugar decidido por Felipe II para defender la línea costera de los acosas piratas. Casi 30 km al norte y otros tantos al sur es posible divisar con un simple vistazo. Desde el Peñón de Ifach, en Calpe, al norte; hasta el Cabo de la Horta, en Alicante, al sur. Solo quedaba descender con mucho cuidado por la pronunciada pendiente, pegado al acantilado para disfrutar de las vistas de esta pequeña cala de Finsetrat, con una perspectiva diferente. Villajoyosa Por la tarde-noche tocaba desplazarse hasta Villajoyosa para ver a parte de la familia. En esta vecina localidad existen varios puntos turísticos de interés. Los más golosos cuentan con la presencia de la fábrica de chocolates Valor. Pero nuestro objetivo era una simple y tranquila visita por el paseo marítimo para disfrutar de los más peques de la casa. Aparcamos el coche en una explanada al sur del paseo, justo a la altura de la desembocadura del río Amadoiro. Comenzamos nuestra visita por el paseo marítimo donde nos llamó la atención el colorido de las fachadas que lo presiden. Una cerveza en cualquiera de sus terrazas y vuelta para intentar cenar… pero no hubo oportunidad para ello. No obstante, disfrutamos cantidad viendo a los primos juntos por primera vez tan lejos de sus casas. Día 5. Coll de Rates y Rincón de Loix. Coll de Rates La mañana se presentaba activa por la visita al Coll de Rates con la bici desde la Cala. Kike, que pasa sus veranos en Alicante, se desplazó en coche hasta aquí para compartir la jornada ciclista. A las 8:30 dimos el pistoletazo de salida. Rodamos por la playa de Poniente para salir, en ligero ascenso, por las transitadas carreteras hasta La Nucía y Polop. Desde aquí tomamos dirección hacia Callosa d´en Sarria, donde se encuentras las famosas Fonts del Algar. Es a partir de este lugar donde el tráfico desaparece y comienza el verdadero ascenso. Estamos en Bolulla. 7 km preciosos hasta Tárbena. Lugar estratégico donde la carretera ofrece otra alternativa hacia el col de Bixauca, que obviamos para centrarnos en el Coll de Rates. Un tramo este final, con dos descansos y otros dos ascensos. Siempre con la Sierra de Ferrer presente. Un bonito, tranquilo y escondido valle que merece la pena visitar. Una vez conseguido el objetivo, con casi 40 km en nuestras piernas. Tocaba descender por el mismo trazado hasta el punto inicial. 76 km y 1900 m de desnivel bien merecían unas cervecitas y un baño directo en la playa. Afri e India bajaron del apartamento para unirse a nosotros. Kike marchó y nos quedamos en familia. Comimos en la Tapería Ayala, aunque también pudimos haberlo hecho en el Restaurante Peter. Ambos de buena recomendación. Tras la tarde tranquila en la playa de la cala de Finestrat decidimos que, ya que habíamos visitado el Tossal de la Cala días previos, podríamos conocer el otro punto geográfico que flanqueaba ambas playas de Benidorm. Rincón de Loix Así pues, hasta el Rincón de Loix nos desplazamos con el coche con la idea de hacer la breve ruta de punta Cavall. Ésta transita por una zona asfaltada sin urbanizar que nos lleva hasta un bonito mirador sin necesidad de realizar mucho desnivel. Perfecta para hacerla con niños, e incluso con carro. Pero era tal la conglomeración de coches aparcados en el inicio de ruta y sus alrededores, que cambiamos de opinión. La alternativa fue ascender hasta lo alto de la Cruz de Benidorm. Las vistas desde arriba son mucho mejores que las que habíamos planificado con la primera opción. Aunque sí es cierto que hay que salvar un desnivel mucho más importante. Nosotros lo realizamos en coche, haciendo caso omiso a los carteles que prohibían el paso a vehículos motorizados. Tras las pertinentes fotos coincidiendo con el ocaso, hicimos un breve ascenso a lo alto de la cruz por un corto sendero de firme irregular. Tocaba coger el coche y descender hasta la playa. Un largo paseo al borde de la playa de levante, desde el rincón de Loix hasta el pueblo. Recordando las vacaciones que uno y otro verano repetía con mis padres. Observando los lugares; unos seguían igual, otros completamente cambiados después de más de 20 años sin haber estado por allí. La vuelta hasta el coche, desde la plaza Triangular, lo hicimos por la avenida del Mediterráneo, la segunda línea de playa… Mucho más tranquila. Día 6. Descanso. Este fue un día de transición y relax total. Afri se levantó animada y decidió pasear hasta lo alto de la torre Aguiló.  Mientras, India y yo intentábamos buscarla en la lejanía desde la cristalera que cubría el balcón donde desayunábamos. A la vuelta de su ruta, tocaba llevar la bici de alquiler de vuelta a la tienda. Afri fue a recogerme. Decidimos pasar el día en la playa. Cenar en...

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Cantabria con bebés; alrededores de Santander. https://moreocio.com/cantabria-en-5-dias-con-bebes/ https://moreocio.com/cantabria-en-5-dias-con-bebes/#respond Thu, 30 Sep 2021 13:00:35 +0000 https://moreocio.com/?p=4256 Cantabria con bebés, nueva etapa en el blog, primera entrada escrita tras el nacimiento de nuestra pequeña India. Justo seis meses después de que la vida nos diese este bonito regalo. Ahora ella marcas los tiempos, pero nosotros seguimos manteniendo las costumbres. Un claro mensaje queremos dejar plasmado en esta, y sucesivas, entradas del blog. Seguiremos viajando, documentando y compartiendo nuestras experiencias; pero de forma sintetizada. Más simple, más práctico: fotos, ubicaciones y breves tips que os sirvan como inspiración para crear vuestro propio viaje. Os contamos nuestra experiencia por los alrededores de Santander durante una semana. Día 1. El Astillero. En un verano en el que los españoles hemos decidido hacer turismo nacional, hallar precios económicos en la costa ha resultado complicado. Nosotros encontramos un ático en El Astillero, mediante Air B&B, casi a estrenar por un módico precio. Jornada usada para el viaje, acomodación, pequeña compra… Y breve paseo por la plaza de los 3 titanes hasta la ría de San Salvador para volver por el centro junto a la plaza del Mercado, donde se congregan los bares y restaurantes de la localidad. Dos kilómetros de ruta que nos dejaron un buen sabor de boca con el verde paseo hasta la ría y la urbanita zona a la vuelta. Suficiente para ubicarnos en la localidad. Día 2. Santander. Centro. Dejamos el coche en el parking Castellar para conocer el centro de la ciudad. Visitamos el Puerto Chico, las esculturas de Los Raqueros y el paseo marítimo, hasta llegar a la Grúa de Piedra y el Centro Botín. Tras la experiencia de subir en el ascensor de este edificio hasta su nivel más alto para disfrutar de las vistas, nos introdujimos hacia el centro de la ciudad por los Jardines de Pereda y la Catedral de Santander hacia la plaza del Ayuntamiento. Detrás de esta plaza se encuentra el Mercado de la Esperanza, en el que nos adentramos para disfrutar del ambiente comercial tradicional. Cambiamos el rumbo en busca de la plaza porticada de Velarde y la iglesia del Sagrado Corazón, la cual nos había llamado la atención su aguja desde el mirador del Centro Botín. Una breve parada en un banco urbano fue suficiente para comer, beber y descansar. Retomamos el paseo por la calle Hernán Cortés hacia por otro Mercado, este ahora restaurado con locales actuales, para llegar hasta la plaza Pombo. En los alrededores de la plaza Matías Montero tomamos un helado y café, antes de tomar el coche para cambiar de ubicación. La Magdalena. Nos desplazamos en coche hasta el parking de la playa de los Camellos. Desde allí daremos un bonito paseo rodeando el perímetro de la península de la Magdalena en sentido antihorario. Ya de entrada la playa de los Camellos bien merece una parada para divisar la estatua del Niño Pez, pero nosotros nos dirigimos directos al interior. Allí observamos el escenario del festival Magdalena Deluxe, a la vez que pasábamos por delante del monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. La playa de los bikinis con su espigón lleno de jóvenes y el Embarcadero Real. Un poco escondido el Faro de la Cerda, con algunos bancos que invitan al descanso. Al otro lado asoma siempre el puntal de Somo. Llegaremos al punto clave de este lugar real, cuando divisemos el Palacio Real de la Magdalena, en el punto más alto de esta minipenínsula. Comenzaremos la vuelta, y el descenso, con vistas hacia las playas del Sardinero; y algo más al fondo el Cabo Menor. Aquí sí daremos uso a uno de sus bancos para descansar y disfrutar de las vistas y la temperatura. Antes de salir, pasaremos  por el Museo del Hombre y el Mar y el Parque Marino de la Magdalena. Allí podremos disfrutar de las recreaciones de unos buques, primero; y de algunas especies animales, después. Gratuitas y al aire libre. Cabo Mayor Desde el banco que disfrutamos en la Magdalena, divisamos al fondo el Cabo Menor. Un poco más allá se halla el faro del Cabo Mayor. Hasta allí nos desplazamos en coche, tras cruzar las playas del Sardinero, para dejarlo en el parking del Cabo Mayor. Un lugar de recreo donde hay unas tirolinas para disfrutar de la aventura con niños, campings, restaurantes y un café-bar junto al mismo faro. Un paseo de un par de kilómetros, ahora con porteo de India, fue suficiente para darle ese punto de naturaleza que tanto nos gusta. El faro, el mirador; los acantilados. Cala Angosta. Pico el Gallo y el Burro. Para volver por la bonita ensenada de Mataleñas. Mar, prados, acantilados… Corto, pero intenso. Perfecto para terminar un día muy completo por la capital cántabra. Día 3. Playa de Liencres y bosque de Secuoyas. Playa de Liencres. Si ayer dedicamos la jornada a un entorno urbano, hoy toca visitar lugares alejados de ellos. Por la mañana playa y por la tarde montaña. Nos desplazamos hasta el Parque Natural de las Dunas de Liencres para dejar el coche en alguno de sus amplios aparcamientos. Ya el acceso a ellos, por un denso pinar, bien merece la visita. En condiciones normales podíamos haber realizado el sendero de la Costa Quebrada, pero lo dejamos en tareas pendientes para cuando India sea un poco mayor. En esta ocasión, disfrutaríamos de una tranquila y agradable mañana nublada en la playa. Pero como nuestra inquietud siempre nos puede, aprovechamos la bajamar para pasear a lo largo de toda la playa de Valdearenas hasta la punta Rosco, donde la ría de Mogro da acceso al mar. Una hora y media de paseo para realizar unos 4 km con la peque en brazos… Cuando estás a gusto, el tiempo pasa volando. Tras el descanso en la tumbona y el cortavientos, la partida de cartas y el picnic; recogimos los bártulos, cotilleamos la vecina playa de Canallave desde lo alto. Tomamos rumbo a Cabezón de la Sal, no sin antes hacer una breve parada en el mirador Abra del Pas, en la misma carretera, para disfrutar de las vistas de a ría de Mogro. Bosque de Secuoyas. A la altura del km2 de la carretera CA-135 que une Cabezón de la Sal con Comillas existe un parking adecentado para dejar el coche. Desde este punto hasta el Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón, debemos desplazarnos por un carril habilitado para peatones paralelo a la propia carretera. Una pasarela adecentada para personas de movilidad reducida nos adentra en el corazón de este peculiar bosque. Existen varias rutas, pero solo una recorre íntegro el bosque con esta especie arbórea tan característica. Primero en descenso y luego en ascenso. Es un paseo corto de tan solo un par de kilómetros (incluyendo el carril de peatones). Nosotros lo hicimos porteando a India y disfrutamos de una bonita experiencia. Recomendable. Día 4. Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Si el primer día fue urbano y el segundo natural, el tercero sería un mezcla de ambas. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno bien merece una jornada completa para disfrutarlo. No es un safari, como nosotros pensábamos. Es un zoo gigante en el que los animales se encuentran en una «libertad condicionada» y para ir de una zona a otra, necesitas desplazarte en coche o en teleférico. Normalmente los parking adecentados en el interior del recinto permiten la visita andando a dos o tres zonas de animales. Al principio puede parecer un auténtico laberinto, pero con un poco de orientación podemos sacar un recorrido eficiente de manera circular de unos 15 km donde podemos ver todas las especies sin repetir paso por ninguno de ellos. Algunos pasos están restringidos a autocaravanas debido a la pendiente y las curvas existentes. Se puede comer dentro de los lugares habilitados y también se puede visitar en bicicleta. El precio es de 39 € por persona (en verano del 2021), con pase gratuito para las dos líneas de teleférico. Teleférico que usamos para sobrepasar la zona de osos y experimentar las sensaciones de India en este medio, que fueron buenísimas. Nos lo aconsejaron, y lo confirmamos. Merece la pena la visita para niños de a partir de unos 7-8 años. Día 5. Traslado a Somo. Día de traslado. Tranquilamente recogimos las maletas, las echamos al coche y a las 12:00 dejamos el apartamento. Hasta las 16:00 no podíamos hacer el check-in en el Glamping Latas de Somo. Por lo que decidimos hacer una visita a Castro Urdiales. Podía haber sido cualquier otro lugar más cercano, pero había sido el lugar elegido para pasar las vacaciones este verano y por motivos de la vida no salió adelante. Así que, decidimos ir al menos a conocerlo aunque fuese por un par de horas. Aparcamos junto a la playa de Brazomar y dimos un tranquilo paseo por el puerto hasta el amplio parque de Amestoy. Desde allí se observan las siluetas del complejo arquitectónico del Castillo Medieval de Santa Ana, la iglesia de Sta María de la Asunción, el puente medieval y la ermita de Sta Ana. Una tranquila cerveza en la terraza de uno de los bares de esta amplia plaza y vuelta por el mismo paseo. Suficiente para conocer de una pincelada este bonito lugar. La comida en Somo. Check-in en el glamping  y a esperar la llegada de todos los amigos. Día 6. Puntal de Somo y Liérganes. Puntal de Somo. El acceso desde el camping hasta la playa de Somo es muy bonita y próxima. Hasta ella llegamos con el carro a modo de carretilla. Y por la bajamar paseamos hasta el centro urbano donde cogimos el barco Regina para cruzar la bahía de Santander y comer en la capital. A la vuelta, también en esta humilde embarcación, volvimos paseando por la playa hasta el acceso al barrio de Latas. Liérganes. Sin descanso alguno,  tomamos los coches y nos fuimos en busca del cercano pueblo de Liérganes. Pequeño, coqueto y entretenido. Merecida clasificación dentro de la lista de «Los pueblos más bonitos de España». Es interesante un paseo por sus calles para disfrutar de su arquitectura y la decoración de sus fachadas con bellas plantas y flores. Busca el puente sobre el rio Miera y la estatua del Niño Pez, es el lugar ideal para hacer una parada y disfrutar de este bonito rincón que escondido un poco más allá de sus calles. Una cena interesante en la terraza del bar De Leyenda di por finalizada la visita y la jornada. Día 7. Laberinto de Villapresente, Santillana de Mar y paseo por la costa. Laberinto de Villapresente. Curioso y peculiar rincón escondido en esta pequeña localidad. El laberinto más grande de España. En torno a una hora y cuarto para salir de aquel quebradero de cabeza. Risas aseguradas… y alguna frustración que otra. Pero si no quieres usar una de las cuatro puertas de emergencia o las indicaciones de dos de los operarios que se hallan en su interior, deberás esforzarte por marcar algunas referencias y orientarte con las pocas referencias de las que dispones con la torre y lo edificios de alrededor. Al final, puedes subir a lo alto de la torre para divisar desde esa magnifica posición lo intrincado del laberinto. Recomendable. Tras la experiencia, es aconsejable reponer fuerzas en el restaurante de la Posada Camino de Altamira, en el barrio de Herrán, camino a Santillana de Mar. Un paseo por este pequeño, bucólico y sobreexplotado pueblo es suficiente para bajar la copiosa comida. Acantilados de Galizano, Langre y Loredo. Para acabar la jornada decidimos hacer este bonito paseo por la costa cántabra. Desde el parking de la playa de Galizano hasta el mismo camping Latas en el que estábamos ubicados. Trazado que coincide con el Camino de Santiago del Norte. Unos 9 kilómetros que cubrimos en poco más de dos horas y media a un ritmo tranquilo. Disfrutando de las vistas que nos regalan estos bellos acantilados rodeados de campos de maíz. Hacerlo coincidir con el atardecer le dará un punto extra de belleza. La dureza y técnica necesaria es mínima. Tan solo...

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Senderos de San Pablo. https://moreocio.com/senderos-de-san-pablo/ https://moreocio.com/senderos-de-san-pablo/#respond Mon, 05 Apr 2021 13:53:59 +0000 https://moreocio.com/?p=4238 En esta vida, todo, por muy negativo que sea; siempre tiene su parte positiva. Y en esta época de restricciones en los desplazamientos entre diferentes comunidades, es el momento oportuno de dar a conocer y potenciar el «turismo de proximidad». Y es curioso como así, obligados por estas excepcionales circunstancias, descubrimos lugares y parajes tan bonitos como interesantes, muy cerca de nosotros.  Tan solo es cuestión de reinventarse, de dar una «vuelta de tuerca» a la forma de encontrar destino. Es momento de valorar «lo nuestro», lo cercano. Lo más sencillo para esta nueva forma de turismo natural es buscar información o visitar cualquier área natural protegida como los Parques Nacionales, Naturales o Reservas de la Biosfera que se encuentren dentro de nuestra región de Castilla-La Mancha. Todas cuentan con una vasta información sobre sus diferentes rutas y posibilidades de ocio natural y activo. En este mismo blog ya disponemos de algunas entradas referenciadas en el Parque Nacional de Cabañeros; o en los Parques Naturales del Alto Tajo, de la Serranía de Cuenca o las Lagunas de Ruidera. No debemos obviar que el turismo rural está en auge. La pandemia nos ha enseñado que los espacios abiertos y con poca densidad de personas, son lugares «seguros». Lo que ha hecho abrir los ojos a muchos urbanitas que han cambiado sus destinos de descanso y esparcimiento. Este cambio va en beneficio de la salud individual y de la sociedad general. Bienvenido sea. De hecho, los organismos oficiales ya son conscientes de esta nueva tendencia y se están poniendo al día con ello. Un claro ejemplo es la nueva web «Senderos de Toledo» potenciada por la Diputación de Toledo a la que os invitamos a visitar, donde poco a poco se van incluyendo senderos locales homologados, señalizados, balizados y documentados. Pero queremos ir más allá, queremos dar a conocer lugares más cercanos aún, menos conocidos. En definitiva, más solitarios. El único precio que debemos pagar es que no cuentan con folletos informativos o balizas oficiales que marquen el recorrido a seguir, por lo que es recomendable contar con una app de móvil que nos permita seguir el trazado que siempre os dejamos en la web de wikiloc. Es por todo ello que os queremos presentar estas cuatro nuevas sendas para disfrutar de la naturaleza en nuestra provincia de Toledo. Todas ellas basadas en rutas ciclistas de montaña. Son segmentos se surgen de un exquisito filtro en el que han prevalecido, en su mayor parte, los estrechos senderos y zonas sombrías. Aquí las tenéis: Vereda del Fraile (Sonseca) 15km – 100m d+ Senderos de San Pablo (San Pablo de los Montes) 11km – 500m d+ Pinar de Almorox (Almorox) 12 km – 300m d+ Barranco de Hormigos (Hormigos) 3km – 40m d+ Podemos decir abiertamente que San Pablo es la capital de los Montes de Toledo en nuestra provincia. Ya que en esta localidad existen múltiples de opciones para disfrutar de esta humilde línea montañosa. Y bien es cierto que, como en el caso del Pinar de Almorox, la cantidad de caminos existentes en estos montes, permiten una variedad casi infinita de kilómetros, desniveles y tipos de vías para que cada uno construya su propio trazado en función de sus gustos y capacidades. No obstante la propia localidad ha creado una serie muy variada de rutas que parten todas desde el pueblo y que tiene publicadas en su web del Ayuntamiento. Nosotros ya os propusimos una ruta por la zona en el blog que comparte algunos tramos con la que ahora os describimos y los propios senderos locales. Después de explorar decenas de recorridos en bicicleta por estos lares, os proponemos esta ruta que combina el máximo de kilómetros por sendero, unido a la búsqueda de bosque que nos proteja con su sombra. Es por ello que os aconsejamos el uso de alguna app de móvil que os permita seguir la ruta de hoy. No obstante, no existe riesgo de pérdida en este monte, puesto que siempre tendremos la referencia visual del pueblo. Con unos 11 km de distancia y un desnivel acumulado de 500m, es la ruta más dura de las cuatro propuestas, pero apta para cualquier persona que realice actividad física con mínima constancia. Dispone de dos ascensos. El primero algo más duro y un segundo más liviano. Un aviso a tener en cuenta es la de llevar calzado adecuado para la montaña, ya que existen algunos segmentos de piedras sueltas donde tu tobillo agradecerá cierta estabilidad. El inicio de ruta lo haremos desde la calle Calera, a la altura del bar-restaurante Arroyo de los Molinos. Saldremos rápido del pueblo, puesto que solo debemos transitar por la calle Encina para tomar el camino de los Molinos. Durante los próximos 3 kilómetros realizaremos el primer ascenso de la jornada siguiendo siempre el arroyo de los Molinos. Ascenso que comenzará liviano para ir endureciendo su pendiente en la parte final. Pero tranquilos, tendrá su recompensa. El primer kilómetro y medio se realiza por un bonito camino que nos dejará en la pista de acceso al Parque de Aventuras Baños del Sagrario. Nos desviaremos ligeramente hacia la derecha para bordear el perímetro de este interesante lugar de ocio activo. Podremos ver algunos de sus animales y las instalaciones de tirolinas, puentes y diversos pasos a diferentes alturas entre los pinos que pueblan esta zona baja de esta ladera norte. Tras dejar atrás a valla perimetral, comenzará la parte mas dura del ascenso, ahora entre robles, por un piso algo más irregular de lo que hemos traído hasta el momento. Seguro que alguna gota de sudor te sacará este tramo. Pero tranquilo, estamos casi llegando a lo alto del primer ascenso de hoy. Una vez arriba, tomaremos la pista que nos encontramos perpendicularmente hacia la izquierda. Las vistas de todo el valle del Tajo se abren ante nosotros. Habrá merecido la pena el esfuerzo. Faldeando por la ladera, la ancha pista nos dejará en el mismo puerto del Robledillo.  Un paso con variedad de opciones para seguir la marcha. Hasta aquí llevaremos 5 kilómetros de ruta. Y optaremos por seguir la balizas con flechas rojas que traza uno de los senderos locales balizados por el Ayuntamiento. Comenzamos el descenso que nos deja unas maravillosas vistas de la localidad. Estaremos atentos en este tramo al gps para tomar la senda correcta. Las jaras comenzarán a dar paso al robledal en el que nos adentramos de nuevo. Será el momento de transición entre el primer descenso y el segundo ascenso, mucho más llevadero por un estrecho sendero. SP04. Cruzaremos la carretera que asciende al puerto del Robledillo para continuar por el sendero que se abre paso entre robles y bajo un piso casi conquistado por pequeñas piedras. Ahora el faldeo nos permite disfrutar de nuevo casi sin esfuerzo de las vistas que nos ofrece esta cara norte de la montaña. Poco antes de llegar al octavo kilómetro el camino nos deja en la misma arista de la sierra para permitirnos disfrutar ahora de la bonita raña que se abre al sur de esta línea montañosa. Momento para descansar y tomar un pequeño aperitivo. Podemos hacer un apéndice de ascenso a la Morra, que con 1367 metros establece el punto más alto de los montes próximos de la zona. Pero decidimos mejor bajar ya en busca del pueblo. Inicialmente por el camino del Tobajero. Pero como nos comprometimos en hacer el mayor número de sendas posibles, deberemos andar con ojo de nuevo en el gps. Prestaremos atención a un escondido desvío a la derecha que nos permitirá llegar al pueblo con un con un concentrado descenso de cotas. Donde en menos de 2 km pasaremos de los 1260m a los 980. Ya en las calles del pueblo, llegaremos sin problema al punto de inicio para disfrutar de unas buenas cervezas en el bar junto al que dejamos el coche. Muy recomendable. Para completar a jornada, tanto si vais con niños como si no, es muy recomendable la visita al Parque de Aventuras Baños del Sagrario para complementar esta jornada en la naturaleza.

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La Vereda del Fraile https://moreocio.com/la-vereda-del-fraile/ https://moreocio.com/la-vereda-del-fraile/#respond Sun, 04 Apr 2021 13:00:46 +0000 https://moreocio.com/?p=4203 En esta vida, todo, por muy negativo que sea; siempre tiene su parte positiva. Y en esta época de restricciones en los desplazamientos entre diferentes comunidades, es el momento oportuno de dar a conocer y potenciar el «turismo de proximidad». Y es curioso como así, obligados por estas excepcionales circunstancias, descubrimos lugares y parajes tan bonitos como interesantes, muy cerca de nosotros.  Tan solo es cuestión de reinventarse, de dar una vuelta de tuerca a la forma de buscar destino. Es momento de valorar «lo nuestro», lo cercano. Lo más sencillo para esta nueva forma de turismo natural es buscar información o visitar cualquier área natural protegida como los Parques Nacionales, Naturales o Reservas de la Biosfera que se encuentren dentro de nuestra región de Castilla-La Mancha. Todas cuentan con una vasta información sobre sus diferentes rutas y posibilidades de ocio natural y activo. En este mismo blog ya disponemos de algunas entradas referenciadas en el Parque Nacional de Cabañeros; o en los Parques Naturales del Alto Tajo, de la Serranía de Cuenca o las Lagunas de Ruidera. No debemos obviar que el turismo rural está en auge. La pandemia nos ha enseñado que los espacios abiertos y con poca densidad de personas, son lugares «seguros». Lo que ha hecho abrir los ojos a muchos «urbanitas» que han cambiado sus destinos de descanso y esparcimiento. Este cambio va en beneficio de la salud individual y de la sociedad general. Bienvenido sea. De hecho, los organismos oficiales ya son conscientes de esta nueva tendencia y se están poniendo al día con ello. Un claro ejemplo es la nueva web «Senderos de Toledo» potenciada por la Diputación de Toledo a la que os invitamos a visitar, donde poco a poco se van incluyendo senderos locales homologados, señalizados, balizados y documentados. Pero queremos ir más allá, queremos dar a conocer lugares más cercanos aún, menos conocidos. En definitiva, más solitarios. El único precio que debemos pagar es que no cuentan con folletos informativos o balizas oficiales que marquen el recorrido a seguir, por lo que es recomendable contar con una app de móvil que nos permita seguir el trazado que os dejamos siempre en la web de wikiloc. Es por todo ello que os queremos presentar estas cuatro nuevas sendas para disfrutar de la naturaleza en nuestra provincia de Toledo. Todas ellas están basadas en rutas ciclistas de montaña. Son segmentos se surgen de un exquisito filtro en el que han prevalecido, en su mayor parte, los estrechos senderos y zonas sombrías. Vereda del Fraile (Sonseca) 15km – 100m d+ Senderos de San Pablo (San Pablo de los Montes) 11km – 500m d+ Pinar de Almorox (Almorox) 12 km – 300m d+ Barranco de Hormigos (Hormigos) 3km – 40m d+ La Vereda del Fraile la conocí allá por el 2010, cuando fui a Sonseca a realizar una marcha organizada de MTB que lleva el mismo nombre. Debe su nombre al camino que marcaron los frailes al transitar desde su retiro en el Convento del Castañar, a los pies de los montes de Toledo, hasta la cercana pedanía de Arisgotas. Para llegar al inicio de ruta debemos realizar una aproximación desde Sonseca por el Camino de la Estrella. Un ancho camino que es la prolongación de la calle Escuelas de esta misma población. Durante 9 km debemos seguir esta adecentada pista siempre hacia el sur, sin tomar ningún desvío, hasta las puertas de la Finca de la Estrella. Siempre frente a nosotros iremos viendo los vetustos montes de Toledo con sus suaves siluetas desgastadas. Sabrás que has llegado al lugar de inicio cuando el camino se encuentre de frente con las puertas de dicha finca privada, en la que está prohibido el paso. Es esta una ruta lineal de ida y vuelta, con todo los pros y contras que tiene este tipo de rutas. Pros; que en cuanto nos sintamos cansados, podemos dar la vuelta sin pérdida alguna. Contra; que disfrutarás por partida doble el mismo paraje. En el caso que os describimos a continuación, llegamos hasta una pequeña laguna situada a unos 7,5 km (y otros tantos de vuelta). Tiene una dificultad física muy baja. Mantiene un desnivel muy equilibrado ya que la ruta faldea por la ladera del monte sin ganar ni perder mucha altura. Una vez dejado el coche estacionado junto a las casas, nos atamos las botas e iniciamos nuestra jornada. Debemos tomar el camino que corta perpendicularmente la Vereda de la Estrella, en sentido hacia la derecha de la marcha del coche. Es decir, hacia el oeste. Durante el primer kilómetro y medio iremos por un camino más o menos ancho y cruzaremos un pequeño pinar, las Casas de Rafael y una pequeña extensión de labranza. A partir de aquí, comienza la vereda del Fraile, que te embaucará por un túnel vegetal de bosque típico mediterráneo que te hará disfrutar. Encinas y jaras serán tus compañeras de viaje. Por momentos, algunos claros te permitirán ver toda la comarca de la Sisla. Aunque de vez en cuando cruzaremos antiestéticos cortafuegos que bajan perpendiculares desde la zonas altas del monte. En el quinto kilómetro de ruta la vereda desaparece para dar paso a la pequeña dehesa de las casas del Quinto de San Martín. Aquí podemos dar la vuelta (lo que sumarían 10 kilómetros totales), continuar recto en busca de las casas para continuar por la vereda hasta el Convento del Castañar o, como es nuestra opción, girar hacia la izquierda (hacia el norte) para adentrarnos en el pequeño valle de San Martín de la Montiña. Ojo con este desvío, lo debemos tener bien ubicado. Es el lugar más débil de la ruta para poder perderse. No obstante, tanto el sendero que marca nuestra ruta, como un camino que sale unos metros más adelante dirigen la marcha hacia el mismo destino. Cuando la dehesa comience a desaparecer, iniciaremos un leve ascenso por el fondo del valle. El arroyo de San Martín correrá aguas abajo a la derecha de nuestra marcha. Justo cuando nuestro camino cruce el arroyo para situarlo a la izquierda, habremos llegado a nuestro destino. Nos desviaremos del camino en busca del pequeño dique que estratégicamente contiene las aguas que recauda este humilde valle. Valle que en su cabecera cuanta con la presencia del Risco Amor. Pico que con sus 1344 msnm establece la cota más alta de la vecina provincia ciudadrealeña. 7,5 kilómetros habremos andado para llegar a este lugar perfecto para reponer energías, descansar y disfrutar de la naturaleza. Cuando nuestro cuerpo lo pida, podemos iniciar la vuelta por el mismo camino que hemos disfrutado a la ida. Haciendo un total de 15 km y tan solo 100 m de desnivel positivo.

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Parque Natural del Alto Tajo https://moreocio.com/parque-natural-del-alto-tajo/ https://moreocio.com/parque-natural-del-alto-tajo/#comments Thu, 14 Jan 2021 14:00:10 +0000 https://moreocio.com/?p=4184 No hay mal que por bien no venga… La pandemia del Covid-19 nos está obligando a realizar una modificación de nuestras costumbres a marchas forzadas. ¿Debemos quedarnos en casa y ver como pasa el tiempo? o ¿Debemos seguir la vida como si nada pasara? En ambos casos creemos que la respuesta es negativa. Consideramos que el respeto es el punto básico de partida para una sociedad digna. Y por otro lado, somos conscientes que la razón humana nos permite una capacidad de adaptación mucho más rápida y efectiva que cualquier otro ser vivo. Esas son las palabras clave. Respeto y adaptación. Debemos seguir viviendo adaptándonos a las nuevas circunstancias, siempre respetando al resto de personas con las que convivimos en sociedad. Es por ello que, cumpliendo todas las normas establecidas, nos lanzamos a organizar este viaje previsto para realizarlo en el mes de octubre, en pleno otoño; cuando el Parque Natural del Alto Tajo muestra su máximo esplendor. Pero la cuarentena obligada por parte de familiares cercanos, y su consiguiente dependencia de nosotros para cualquier necesidad, nos obligó a abortar el viaje. Viaje que dos meses más tarde, sí pudimos realizar. Alto Tajo Visitar el Alto Tajo, situando la base de operaciones en Molina de Aragón, nos supone un desplazamiento de algo más de tres horas desde nuestra localidad. Con una hora más de desplazamiento, nos podemos ubicar en Cantabria o Asturias. Es por esta razón que nunca habíamos visitado la zona, y que ahora «gracias» al cierre de fronteras regionales debida a la pandemia, vimos la oportunidad de poder hacerlo. Las circunstancias quisieron que compartiésemos este viaje con una familia de grandes amigos, por lo que la escapada ganó interés y calidad. Juan, Laura, Aitor y Vega nos dieron una bonita lección de lo que es realizar una escapada en familia. Y que a la vez coincidía con nuestra último viaje de «solteros». La zona permite múltiples y variadas opciones de lugares para visitar. Nosotros estuvimos condicionados por una meteorología adversa, ya que tres de los cuatro días de nuestra estancia resultaron bastante lluviosos. Pero ya sabéis… Adaptación. ¡Os contamos cuál fue nuestro plan! Día 1: Molina de Aragón. Sábado 5 de diciembre. El primer día sirvió de acomodamiento y visita a la localidad molinesa. Los alojamientos rurales El Molino del Batán, fue nuestro lugar elegido. Trato muy cercano y agradable. Lugar bonito y limpio. Ubicado a orillas del río Gallo y a tan solo un kilómetro del centro urbano. Además, para los amantes de Juego de Tronos, fue el lugar elegido para alojar al equipo de rodaje durante su estancia cuando usaron el castillo de Zafra (Torre de la Alegría) como uno de sus localizaciones de exteriores; allá por octubre del 2015, en pleno rodaje de la sexta temporada. Molina de Aragón es una localidad ubicada en el noreste de la provincia de Guadalajara y conocida como «el frigorífico de España» por sus características temperaturas bajas. Pero no por ello inhóspita y fría. No debemos dejar de lado su espectacular castillo, segundo en dimensiones en terreno español, que muestra orgulloso su espectacular silueta amurallada. Paseo por Molina El mismo sábado por la tarde la dedicamos para callejear por sus casco histórico. Un pequeño paseo que partía desde la Avda de los Adarves hasta la plaza de San Francisco. Y de aquí tomábamos el testigo del río Cuervo, que desde su puente viejo, nos adentraba en las estrechas callejuelas. Una mezcla entre Toledo y Albarracín. Innumerables iglesias y palacios asomaban a nuestro paso. Sin olvidar su interesante barrio judío. Merece la pena, descargarse el folleto que ofrece gratuitamente la página de su Ayuntamiento y recorrer las calles buscando los números marcados como lugares de interés. O simplemente dejarse llevar y utilizar el folleto cada vez que te encuentres algún palacio o iglesia. El paseo nos llevó un par de horas. Suficientes para tener una primera toma de contacto con la población y conocer su realidad. Tocaba recogerse en el cálido alojamiento y disfrutar en familia de un merecido descanso. Día 2: MTB por el PN del Alto Tajo. Domingo, 6 de diciembre. Amanecía con temperaturas bajo cero, pero eso no nos impidió montar nuestras bicicletas de montaña en el coche y tomar rumbo a Taravilla. Desde allí, Juan y yo, disfrutaríamos de nuestra mañana ciclista. Disponíamos de múltiples opciones de rutas, desde los 90km hasta los 30. Pero éramos conscientes de que viajábamos con la familia y no queríamos ser egoístas. Elegimos la opción más «concentrada» donde visitásemos la mayoría de los lugares de interés en el menor número de kilómetros posibles. Una ruta de tan solo 30 km pero donde pudimos disfrutar de la esencia de este paraje protegido. Os contamos. Inicio La ruta parte desde la pista forestal que sale desde el km 76 de la carretera CM-210. Desde allí seguimos las indicaciones del GR-10 para tomar un breve ascenso de 3 km hasta el Collado Somero. Todo por una adecentada pista que es usada por los coches para acceder al corazón de este paraje natural. Esta misma pista coincide también con el trazado de la Ruta del Cid, por la que rodé en el verano del 2014. Dejándonos caer, nos adentraremos poco a poco en el corazón de estos cañones tan característicos y singulares. A la derecha, al fondo, entre los pinos, se dejaba ver el impresionante salto de Poveda. Al lado opuesto, poco más adelante, la singular laguna de Taravilla. A los pies de esta laguna, decidimos salir de la pista para bordear su perímetro por un estrecho y bonito sendero sin ninguna complicación. La pista para vehículos a motor, que coincide con el GR-10 y el Camino del Cid, continúa río arriba hasta llegar a la bella población de Peralejos de las Truchas. Era una de las opciones a realizar, pero la familia esperaba. Un desvío a la derecha nos desciende hasta la misma orilla del río. Aquí, años atrás se situaba un vadeo oficial para cruzar el jovencísimo río Tajo. Pero desde hace años, la administración instaló un bello puente colgante por el que esperábamos cruzar el río. Puente que nos encontramos clausurado por seguridad debido al mal cuidado del mismo. Con mucho cuidado, decidimos cruzarlo con extrema precaución. Y sin problemas que salvar las cintas que cerraban el paso, lo conseguimos. (Hablamos de diciembre del 2020) Cambio de orilla Al otro lado de la orilla nos esperaba un bonito sendero de no mas de 500m cómodo en su principio y bastante técnico en su segunda mitad. De nuevo salimos a la pista forestal adecentada para vehículos a motor que da acceso a las casas rurales de El Salto. Desde aquí tenemos cinco kilómetros muy cómodos aguas abajo por pista forestal acompañando por el río a escasos metros. El denso pinar nos da varios respiros en lugares puntuales como el salto de Poveda, donde podemos dejar las bicis y en escasos 300m llegar a la base de la impresionante caída de agua. Otro punto interesante es el aparcamiento para vehículos que nos deja una perspectiva impresionante del Cerro Moreno; lugar desde el que se inicia una de las rutas senderistas más populares del parque. Pocos metros más adelante tenemos el humilde puente de los pescadores. Y ya, poco antes de llegar al cruce con la carretera tenemos el refugio de montaña perfecto para pasar un día con los más pequeños en temporadas más cálidas. A los 13 km de ruta, llegamos de nuevo al trazado de la CM-210, tomamos el asfalto hacia nuestra izquierda durante un par de kilómetros, para de nuevo desviarnos y continuar con la misma pista. En este segundo tramo, el cañón se abre un poco y el sol comienza a introducir sus agradables rayos entre sus copas. Pistas a la izquierda de la marcha nos ofrecen salidas en ascenso hacia Poveda y Peñalén que obviamos, nuestro objetivo es cruzar el río por el Puente de Peñalén. A los 5 km de ruta por esta nueva pista, sale el desvío hacia el puente que buscamos. El puente de Peñalen se alza fuerte y robusto sobre las aguas del Tajo. Pero su continuidad al otro lado del río… no conseguimos encontrarlo. No sabemos si por falta de información, de orientación… o simplemente que la pandemia ha sacado a senderistas del lugar y la vegetación ha tomado el camino. Media vuelta El caso es que la vuelta propuesta por el río Cabrillas debimos anularla. Y consiguientemente, vuelta por los mismos 5 km hasta la carretera. Una vez en la CM-210, no quedó otra opción que tomar sentido Taravilla durante los últimos seis kilómetros donde nos encontramos con un duro desnivel para salvar el collado Bajero. Al final 30km, unos 850 m d+ y algo menos de dos horas y media de ruta, que nos dejó con ganas de más. Pero más que suficiente para disfrutar de la zona y de la compañía. Volveremos para realizar la integral del 90km. Tarde en familia Sobre las 12:00 estábamos de vuelta en Molina de Aragón. Las familias habían desayunado tranquilamente y disfrutado del bonito paraje donde se ubican los alojamientos. Tomamos los coches y comenzamos la expedición por los alrededores cercanos. La primera visita es la de ascender por la misma carretera CM-210 hasta el mirador de la población. Situado a tan solo 2 km de distancia de la población. Desde allí se puede disfrutar de una bonita panorámica de Molina de Aragón, con el imponente castillo a sus espaldas. Seguidamente, desandamos nuestros pasos para dirigirnos hacia la ermita de la Virgen de la Hoz. Unos 11km separan a Molina de este bello enclave al que podemos acceder por la carretera de Ventosa (GU-958). Es impactante como, tras la llanura, se divisa un cortado al que poco a poco nos vamos aproximando. Una vez junto a él, observaremos como un cañón se abre paso entre las rocas. Es el propio río Gallo el que ejecuta este corte perfecto en la piedra y nos acompaña dando paso a un auténtico tajo. Y en uno de esos meandros, aparece la ermita. Orgullosa de su ubicación. Pocos metros antes de llegar, existe un parking donde dejar los coches y poder acceder a pie al lugar. Íbamos con la idea de comer en el restaurante anexo, pero nuestra sorpresa fue cuando lo encontramos cerrado «a cal y canto» y no por ser día de descanso. Visitamos el lugar sagrado y encontramos la puerta de acceso que nos dirige a lo alto del cañón. Varios centenares de escalones nos llevan hasta lo más alto del cortado para regalarnos unas vistas completamente diferentes a las que se disfrutan desde el cauce del río. Comida en Molina Como no pudimos comer, volvimos sobre nuestros pasos a Molina para buscar un lugar donde poder hacerlo. El hotel-restaurante Palacio de los Molina, nos resolvió esta solución con una comida decente y un mejor trato. Quedaba aún la tarde entera para seguir conociendo la zona. Así que retomamos la idea inicial de continuar por el cañón del río Gallo. De nuevo en la ermita de la Virgen de la Hoz, continuamos el trazado por la GU-958 hasta Torete. La carretera va de la mano del cauce del río. Tramo que también coincide con la Ruta del Cid. Cruzamos Torete en dirección de Cuevas Labradas. Disfrutando de la conducción, que nos recordaba por momentos a nuestro viaje en furgo por Nueva Zelanda. Afri, embarazada, disfrutaba de los paisajes al calorcito de la calefacción con su música en la radio y sentada como una reina en su asiento de copiloto. Antes de llegar a Cuevas Labradas, tomamos un desvío a la derecha que nos introducía en una adecentada pista forestal y continuaba el trazado que iba marcando el río Galloa, tras un sencillo vadeo, sentimos algo que nos volvía a recordar otro de nuestros viajes…Tanzania. Solos, en la furgo, «atrapados» en un cañón lleno de vida. Animales por todos lados. Parecía que estábamos en un auténtico safari. Pero en España. Gozamos estos 5km no solo con la...

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Cascada del Purgatorio https://moreocio.com/cascada-del-purgatorio/ https://moreocio.com/cascada-del-purgatorio/#respond Thu, 01 Oct 2020 13:00:00 +0000 https://www.moreocio.com/uncategorized/cascada-del-purgatorio/ La ruta de la Cascada del Purgatorio sitúa su inicio en la madrileña localidad de Rascafría, junto al Monasterio de Sta. María del Paular, que da nombre al propio valle donde nos situamos. Un valle que es dibujado por el río Lozoya y vigilado por las altas cumbres de Peñalara, que posan orgullosas sus cimas para el disfrute de todos. Es esta una ruta muy sencilla, para toda la familia; pero también muy transitada. Es por ello que se recomienda realizarla en las primeras horas de la mañana. Son unos 13 km (7 de ida y 6 de vuelta). En leve ascenso la primera parte donde se acumulan tan solo 250 m de desnivel positivo, y descenso la segunda mitad. Nos ocupará unas 4 horas con paradas y ritmo tranquilo. Comienzo La ruta comienza desde el propio parking del Monasterio, para cruzar la carretera que baja del puerto de Cotos (cuidado, suele tener tráfico). El puente del Perdón, que salva las aguas del río Lozoya, nos dará el banderazo de salida. Iniciaremos así un plácido paseo por una amplia pista donde podemos encontrarnos con algunos coches de servicio. El asfalto pronto desaparece para desembocar en un pista de tierra justo al pasar por la apacible área recreativa de Las Presillas. El robledal comienza a cerrarse sobre nuestros pasos mientras que las cimas del Peñalara comienzan a desaparecer de nuestras vistas. Para entonces, el aún joven Lozoya captará nuestra atención. Un desvío en la pista a nuestra izquierda nos introducirá de lleno en el robledal del que no saldremos hasta el final de la ruta. A los 5km de paseo, el camino nos regala un descanso a modo de descenso hacia el cauce del arroyo que baja sus aguas tras el salto del Purgatorio. Entrada en Parque Nacional. Cruzaremos un puente que nos permitirá el paso al lado opuesto. Lugar donde a la vuelta nos desviaremos de camino al final de ruta. Es aquí donde se establece el límite del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, en el cual nos introducimos. Se inicia ahora la parte más bonita de la jornada. Un sendero paralelo al cauce del arroyo nos entretendrá con las vistas y sonidos producidos por el caudal del agua. Creando pozas y pequeños saltos que merecen la pena ser disfrutados. Poco antes de llegar al punto de mayor interés, el camino se tornará algo técnico, pero completamente salvable. Estaremos llegando a la Cascada del Purgatorio. Poco más adelante, tras un paso entre rocas, encontraremos la plataforma que nos permite divisar esta pequeña caída de agua. Si realizas la ruta tras días de lluvia, serás recompensado con más belleza aún. Desde aquí parte un camino no homologado, que necesita algo de trepa para llegar a una segunda cascada, río arriba. Nosotros intentamos llegar a ella, pero las lluvias de días previos junto con la umbría de la zona, dejaban la pedriza que debíamos salvar con mucha humedad y muy resbaladiza, por lo que desistimos en nuestra empresa. Camino de vuelta El camino de vuelta se realiza por el mismo sendero que acompaña el arroyo. Personalmente, el tramo más bonito de la ruta, incluso superando al propio salto de agua que da nombre a la ruta. Al llegar al puente que cruza el arroyo, no lo pasaremos y seguiremos de frente. Abriremos una cancela que deberemos volver a cerrar. El arroyo permanecerá a nuestra izquierda. Evitaremos así el cruce con un mayor número de personas y disfrutaremos de un bonito robledal. Por contra, es posible que nos encontremos a nuestro paso ganado manso, sin más peligro que el de sus propias excreciones. A falta de dos km para concluir la ruta, desembocaremos en la pista inicial de la jornada donde ya solo queda comentar la jornada y decidir el lugar para disfrutar del picnic que Carol nos había preparado. El área recreativa de las Presillas era una seria opción. Pero optamos por coger el coche y de camino a Cotos tomar un desvío a derechas que nos llevaría por un carreterín a un bello mirador en homenaje al guarda forestal donde repondríamos las fuerzas gastadas en esta ruta de hoy.

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