camino de santiago - MOREOCIO https://moreocio.com Viaja no para escapar de la vida si no para que la vida no se te escape Wed, 03 Jul 2019 20:57:23 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://moreocio.com/wp-content/uploads/2018/09/cropped-logo-moreocio-1-32x32.jpg camino de santiago - MOREOCIO https://moreocio.com 32 32 Camino de Santiago Portugués https://moreocio.com/camino-de-santiago-portugues/ https://moreocio.com/camino-de-santiago-portugues/#respond Thu, 11 Jul 2019 13:00:00 +0000 https://www.moreocio.com/uncategorized/camino-de-santiago-portugues/ Hoy por primera vez os vamos a contar una de nuestras experiencias en el Camino de Santiago. Lo hemos recorrido en bici y a pie, desde distintos puntos de la geografía española. Pero en esta ocasión os presentamos el Camino Portugués que organizamos a pie desde Tui. Una aventura de cinco días donde nos acompañó nuestra perrita Kenya. Sí, las mascotas pueden hacer el camino; aunque con ciertos condicionantes que os explicamos a continuación. ¡Adelante! Esperamos que con esta breve crónica os enganchéis a la esencia de El Camino. Un Camino, que tiene un halo mágico que te envuelve y te acoge en sus entrañas, creando una realidad casi paralela a la vida cotidiana. El Camino que nos conduce a unos hábitos diarios tan distintos que nos permite casi la pérdida la noción del tiempo. Nos cruza con personas «desconocidas»que al final del trayecto serán casi hermanos. Que nos pone continuamente a prueba, física y mentalmente, con decisiones en cada momento. Nos permite conocer mejor nuestro cuerpo, nuestra mente; nuestra persona. En definitiva, el Camino nos hace un verdadero y exhaustivo examen de conciencia. Eso es, el verdadero Camino. Sería la sexta ocasión que personalmente lo realizaría; la segunda a pie junto con mis inseparables chicas. A pie y en albergues, como realmente se vive El Camino. En esta ocasión tendríamos la inigualable compañía de dos insaciables aventureros. Amigos y compañeros que no dudaron de unirse en cuanto se les propuso el proyecto. Grata compañía la de Ester y Jaime que se adaptaron a la perfección a todas y cada una de las circunstancias que fueron surgiendo a lo largo del camino. Así da gusto compartir experiencias. Los preparativos iniciales de meses previos con gestión de alojamientos (Keny nos condicionaba a ir a albergues que aceptasen mascotas), adquisición de material y preparación física, quedaba reducido a solo seis días. Y todo estaba a punto de comenzar. El desplazamiento lo realizamos en coche privado que dejaríamos en Tui y la empresa taxiperegrino nos lo trasladaría a Santiago. El viaje fue ameno y cargado de ilusiones. Arribamos a Tui de noche, y con lluvia como esperábamos, con el tiempo justo para acomodarnos, tomar unas cervezas, cenar y dar un pequeño paseo por sus estrechas y empinadas calles. Pero ante todo siempre ir bien previstos de un buen seguro por lo que pueda ocurrir. ETAPA 1: TUI – O PORRIÑO (18km)  Powered by Wikiloc Albergue Ideas Peregrinas Aún no asomaba el sol cuando mi cabezonería por iniciar el Camino desde tierras portuguesas nos obligó a dar marcha atrás y cruzar el puente internacional sobre el río Miño, para visitar la vecina localidad de Valença do Minho. Una vez de vuelta a Tui, iniciamos la marcha desde su bella catedral con la esperanza de encontrar un bar para desayunar, cosa que no conseguimos y nos obligó a retroceder de nuevo sobre nuestros pasos, no sin alguna cara larga que otra. Jaime y Ester, sin rechistar (pobres). Tras dar buena cuenta de un gran desayuno, ahora sí, iniciábamos la aventura definitivamente. El sol se había desperezado y comenzaba a acariciar con sus rayos los verdes campos gallegos. Todo aquel lugar por el que pasábamos nos llamaba la atención, por muy común que pareciese. Los cinco sentidos salían de su letargo para disfrutar de esta bella experiencia con la máxima intensidad. Una supuesta plantación de kiwis al inicio de la marcha, daba paso al bonito puente sobre el río Louro, cauce del cual seguiríamos durante este primer día. Allí también nos empezaríamos a encontrar algunos hitos que nos irían acompañando durante todo el recorrido que marcaban el itinerario de la Vía Romana XIX. Durante el pequeño tramo de carretera, vamos siendo conscientes del volumen de peregrinos que han empezado el camino estas fechas tan señaladas como es la Semana Santa, a pesar de las malas previsiones meteorológicas provistas para la segunda mitad de la semana. Tras estos breves kms de asfalto, el camino nos adentra por primera vez en los frondosos bosques gallegos. Pasamos sobre el puente de San Telmo. El paseo resulta muy agradable hasta llegar a la localidad de Ribadelouro. Aquí se nos ofrece una primera parada, junto a la Casa Cultural de la localidad, pero nos resulta demasiado pronto en nuestro camino y decidimos continuar. Es en la travesía de este núcleo urbano donde observo la presencia de trípticos informativos editados por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Galicia. Tomamos uno donde se nos informa de la posibilidad de desvío en Orbenelle, de cara a evitar el paso por el gran polígono industrial de Porriño. Así hicimos, y acertamos. El camino se adentra en un trazado laberíntico vertebrado por el río Louro, donde el agua toma un papel principal y el paso se salva con bellos puentes y corredoiras. No sabíamos si el sol había desaparecido por las nubes o por la densidad de las copas de los árboles que rodeaban nuestro paso. Sea como fuere, ese detalle no nos importaba en absoluto. Este bello pasaje, termina en un paso elevado sobre la A-9 que nos despertaría de este maravilloso sueño, que servía de carta de presentación para lo que nos esperaba en los días venideros. Desde lo alto del puente, podríamos divisar a lo lejos, una mancha gris dentro del verde bosque que representaba al polígono industrial que acabábamos de esquivar. De vuelta a uno de los pequeños núcleos urbanos, empezábamos a echar de menos una parada a la vez que observábamos la cantidad de casas que usaban granito para su construcción. Así, embobados con las construcciones unifamiliares, nos topamos con nuestro particular oasis. Tras recomponer líquidos y descansar las piernas. Nos dispusimos a rematar la jornada, que estaba llegando a su fin. Una larga avenida nos adentraba en Porriño acompañados por el olor a goma y gasolina quemada que derrochaba su circuito municipal de cars. Para entonces, Kenya ya había hecho amigos y había suscitado el cariño de las decenas de peregrinos con los que nos habíamos ido cruzando a lo largo de esta primera jornada. Ya en Porriño, tomamos la optativa de coger el sendero que acompaña paralelo de nuevo al río Louro. Evitábamos así callejear por esta bonita, pero excesivamente industrial población pontevedresa. Justo cuando la lluvia comenzaba a hacer acto de presencia. Un pequeño mal entendido a la llegada del albergue fue solventado con eficiencia por Afri. Así pues pudimos asearnos rápidamente, para comer y dar el paseo de cortesía. Tomar un par de gintonics y conocer a los que serían nuestro compañeros de fatiga para el resto de nuestro camino. ETAPA 2: O PORRIÑO – REDONDELA (17 km) Powered by Wikiloc Tras un buen desayuno en el restaurante «Paso a nivel», iniciamos la marcha para salir de esta gran urbe junto a la misma carretera nacional (N-550). El paso bajo la autovía nos desplaza hacia una zona residencial, que permite que poco a poco se vaya disipando la presencia urbana. Un peligroso cruce sobre la propia carretera nacional nos sitúa al lado opuesto de esta. Seguiremos por asfalto. Por una zona salpicada de casitas rurales y pequeños huertos personales. Así, alternando aceras y asfalto llegamos a Mos con 6km de ruta. Allí coincidimos con los amigos toledanos que habían parado en las tiendas de souvenir. Nosotros continuamos derechos a por la primera subida seria del camino. También por trazado urbanizado. Una pequeña marquesina sirve de excusa para detener la marcha y retratar a Kenya, que poco más adelante se encontraría con su primer compañero canino. Un perro de agua que peregrinaba junto a sus dos dueños. La subida nos regala un tramo corto de respiro, para continuar sin piedad hasta el alto de Santiaguino. Allí una pequeña capilla dentro de un bonito parque nos pide atención. Pero lo que nosotros buscábamos era otro tipo de atención en ese momento. Y… poco más allá del parque lo encontramos; Bar Casa Veiga, donde en su terraza con césped pudimos descansar los pies y tomar unas cervezas unos, unas coca-colas otros y un café los demás. Allí, mientras disfrutamos del descanso, llegó otro compañero para Kenya, una pareja portuguesa con un bello can que portaba simbólicamente sus propias alforjas. También llegaron en aquel momento nuestros colegas toledanos. De nuevo, puestos en marcha, era el turno del descenso. Una primeras fotos con miliarios romanos nos recordaban que este trazado que seguíamos ya fue usado hace dos milenios. El camino sigue siendo urbanizado, con casas unifamiliares y algunos parques infantiles usados por otros que no lo son tanto. Jaime debió tener una debilidad de pequeño con las retroescavadoras… Bares y churrasquerías nos animaban a parar y disfrutar de la magnífica cultura gastronómica gallega, pero debíamos continuar. Adelantábamos a peregrinos y nos adelantaban. En uno de esos intercambios coincidimos con el grupo toledano con el que cruzamos el día anterior a la entrada de Porriño. Muy interesados en Kenya y su particular peregrinaje. Poco a poco todos nos íbamos conociendo, estrechando lazos más o menos fuertes. El camino nos estaba uniendo a todos los peregrinos. Tocaba ahora realizar un descenso violento. Era un bello balcón que permitía ver Redondella al fondo del valle. Pero ese balcón había que descenderlo y las rodillas empezaban a sufrir por primera vez en el viaje. El recurso de la bajada marcha atrás aliviaba por momento las ligeras molestias. Una fuente hizo las delicias de Kenya y su locura por el agua. A la vez, un grupo de militares pasaron corriendo por la zona, lo que nos hizo alucinar; más a unos que a otros. Una vez en lo profundo del valle, las piernas ya se sabían cercanas al objetivo del día y el ritmo tomó alegría. Un ritmo que solo fue detenido por un grupo de chicos que de manera ambulante vendían pulseras y anillos artesanos a todos los peregrinos que por allí pasábamos. Las flechas amarillas nos sacaron de nuevo a la N-550 por la que definitivamente entramos en Redondella. Callejeando íbamos decidiendo el lugar para comer. El albergue no se abriría hasta medio día, lo que aprovechamos para comer en una terraza, tras la negativa del lugar donde nos habían recomendado nuestro amigos toledanos. Tras la comida, la esperada ducha y la siesta en el albegue regentado por una particular señora. Por entonces, mi cabeza ya había planificado una excursión por la tarde. Debíamos visitar el castillo de Sotomaior, la playa de Cesantes, y sin falta, el poblado de Moreira. Un simpatiquísimo y agradable taxista nos llevó a todos esos lugares como si uno más del grupo se tratase. Orgulloso de su zona nos iba explicando todos y cada uno de los detalles del lugar. Incluso nos «coló» en el castillo. Tras la visita de los dos lugares más alejados. Nos quedamos paseando por la playa, tomando unas Estrellas de Galicia en un austero bar y relajando nuestros cuerpos. La vuelta a Redondella, con nuestro amigo taxista fue muy amena y agradecida. Un paseo por la ciudad, unos dulces en la pastelería y cena en la pizzería donde hablamos con una gallega que fue de vacaciones a… Chozas de Canales. La pizza sobrante la llevamos al albergue, donde su peculiar dueña lo compartió con un nuevo inquilino. Y es que mucha gente, realiza estas dos etapas en una misma jornada. Solo quedaba descansar y recuperar fuerzas para el tercer día de esta bella aventura. Albergue Rosa de Abreu. ETAPA 3: REDONDELA – PONTEVEDRA (21km). El desayuno con trato antipático a primera hora de la mañana, no sería un preludio del día de hoy. Tocaba etapa larga con dos ascensiones duras, pero con vistas al mar y a la ría de Vigo. Powered by Wikiloc La salida de Redondela la realizamos por las calles donde el simpático taxista nos había indicado el día anterior. Cerca de la playa de Cesantes, pero sin llegar a ella. En continuo ascenso llegamos al cruce con la N-550 que nos viene acompañando desde el primer día para seguir hasta subiendo. Las ropas de abrigo de la mañana sobran...

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