arte - MOREOCIO https://moreocio.com Viaja no para escapar de la vida si no para que la vida no se te escape Mon, 13 Feb 2023 14:56:57 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://moreocio.com/wp-content/uploads/2018/09/cropped-logo-moreocio-1-32x32.jpg arte - MOREOCIO https://moreocio.com 32 32 París en 24 horas. https://moreocio.com/paris-en-24-horas/ https://moreocio.com/paris-en-24-horas/#respond Thu, 16 Feb 2023 14:00:03 +0000 https://moreocio.com/?p=4577 París en 24 horas ¿Visitar París en 24 horas? Sí, se pude. Y, sobre todo, cuando surge de un regalo o sorpresa que la otra persona no espera. ¿Locura? Puede ser… Os contamos y luego decidís. La escapada se realizó en un contexto social y económico complicado postpandemia, al que había que añadir otras circunstancias personales que no habían ayudado a mantener nuestro ritmo viajero. Pero todo es cuestión de adaptarse a las nuevas circunstancias de cara a continuar disfrutando de lo que más nos gusta. Viajar. Afri fue la encargada de organizarlo todo. Vuelos, alojamiento, temporalización de visitas… Y yo de disfrutarlo. Estaba claro quién recibía la sorpresa. Horas previas Todo había comenzado mucho antes de un viernes a las 21:00. Esa hora fue clave, justo cuando surgió esta conversación: – Mi madre se queda a dormir en casa -me informó Afri. – Vale, perfecto, pero ¿por qué? -respondí desorientado. – Y tú te vas a despertar a las 4:00 de la mañana… -continuó tajante. No hacía falta seguir hablando, fue suficiente para que empezase a tener sentido el papel que recibí como regalo el día de reyes donde se podía leer «Vale por un viaje egoísta». Mi mente podría entender que, por la hora de salida, tomaríamos un vuelo. Y por la presencia de la madre de Afri, nuestra «peque» se quedaría en casa con su querida «abu». Todo estaba meticulosamente preparado, incluso la pequeña mochila que nos acompañaría en esta breve escapada. Desplazamiento hasta París. A las 5:30 llegamos al aeropuerto. Las tarjetas de embarque electrónicas guardadas en el móvil de Afri, me impidieron conocer el destino final hasta que no llegamos a la misma puerta de embarque. «París-Beauvais». Por delante nos esperaba un viaje al puro estilo low-cost, del que tanto habíamos disfrutado años atrás. Ryanair, mochila, albergue y comida para llevar. Ilusión y nervios a la par. Todo lo necesario lo llevábamos encima; la compañía y las ganas de vivir nuevas experiencias. Pero lo más importante se nos quedaba en casa por primera vez; sabor muy agridulce y sentimientos encontrados por no estar acompañados de nuestra pequeña India. Fue duro, pero positivo para nosotros y para ella. A las 7:00 salía el vuelo hacia París-Beauvais. Dos horas llenas de ilusión y preocupación. A la llegada, vídeos de India tranquila en casa con su «abu» que hizo desaparecer por momentos nuestra preocupación. En el pequeño aeropuerto de Beauvais no tuvimos problemas para encontrar el bus de conexión con París . Sobre las 9:30 ya estábamos montados. Fue el momento en el que Afri aprovechó para sacar sus papeles y ponerme al orden definitivamente de lo que iban a ser 24 horas en París. París por la mañana. Sobre las 11:00 el autobús llegaba a la estación de Porte Maillot, junto al Palacio de Congresos de París. Muy cerca de allí se ubica una boca de Metro de la línea 1 (amarilla) que, sin trasbordo alguno, nos dejaba en el centro de la ciudad en menos de 20 minutos. En enero del 2023 el precio del billete sencillo es de 2,10€ . A las 11:30 estábamos saliendo por la boca de metro de la línea 1 en la parada del Hotel de la Ville. Comenzaban nuestras 24 horas en París. Afri reservó a las 12:00 un FreeTour con Sebastián . Pero para eso aún quedaba media hora. Tiempo que aprovechamos para comer un par de bocadillos. Y resguardarnos del frío y ventoso día con el que nos había recibido la capital francesa en el Bazar del Hotel de la Ville. La ruta de casi tres horas, resultó ser todo un acierto. Sebastián consiguió una combinación perfecta de historia con pinceladas de humor que amenizaron la gélida mañana. Todo ello mezclado con algunas recomendaciones personales para conocer lugares mucho menos turísticos. De esta manera visitamos el Hotel de la Ville, Pont d´Arcole, Notre Dame, Pont Saint Michel, Pont Neuf, Museo de Louvre y el Jardín de Tullieres. Y entre uno y otro, decenas de datos históricos y curiosos sobre París. En torno a las 15:00 terminó el Free Tour. El propio Sebastián nos llevó, sin compromiso, a un pequeño buffet en el que comer por menos de 20€. No fue comida de alta cocina, pero sí bastante decente para el viaje low cost en el que estamos sumergidos. Y a muy pocos metros del Louvre. Perfecto para descansar, recuperar temperatura y recargar energías para lo que nos quede de jornada. Apuntad el nombre del restaurante, «Self Service Tuileries». París por la tarde. En torno a las 16:00 continuamos nuestra visita. La idea era pasear por el Jardín de Tullieres hasta la plaza de la Concordia. Pero la lluvia nos obligó a desplazarnos por las mismas galerías de la calle Rívoli. De esta forma seguiríamos mezclándonos con el ambiente local. En una de las bocacalles que cruzamos, vimos al fondo la Columna Vendome, ubicada en el centro de la plaza con el mismo nombre. Y casi sin enterarnos llegamos a la plaza de la Concordia, el obelisco de Luxor así nos lo confirmaba con su imponente presencia. Obviamos el paseo de los Campos Elíseos para ir junto al río Sena por el paseo de la Reina y disfrutar de las vistas al Palacio de Borbón y el puente de Alejandro III. Antes de cruzar este, el que dicen puente más bonito de Paris, nos acercamos a ver el Palacio Grande y el Palacio Pequeño. Ambos situados uno frente al otro a muy pocos metros del afamado puente. Cruzando por el Puente de Alejandro III, nos encontraremos directamente en la Explanada de los Inválidos. Parte trasera del espectacular Palacio de los Inválidos donde de halla la tumba de Napoleón Bonaparte. Siguiendo nuestro paseo, nos desviamos hacia los Campos de Marte en busca de la icónica Torre Eiffel. La cual ya dejaba verse desde antes de acabar el FreeTour. La Torre Eiffel Serían sobre las 18:00 cuando llegábamos a la base de la atracción turística por excelencia de París. Muy cerca, en la calle Buenos Aires, Instagram ha hecho de las suyas en busca de una de las mejores fotos de París. Como no teníamos tiempo material para subir, allí que nos dirigimos en busca del nuevo ángulo fotográfico. Muy cerca, haciendo esquina se encuentra la cafetería Le Castel. Era necesaria una nueva parada para recuperar energías y calor corporal. Lo pagamos bien; 6,70 por un café americano y 7,70 por un cappuccino, ambos de auténtico aguachirri. (Ya, lo sabemos… Podéis ahorraros todo tipo de comentarios…) Con el dolor aún en el cuerpo, salimos para ver como la torre comenzaba a prepararse para la noche. Las luces engalardonaban sus más de 300m de altura que no podíamos disfrutar al estar tan cerca de su base. Cruzamos por el puente de d´Iena para ir en busca de los Jardines del Trocadero. Allí está el lugar donde sacar «la foto de París». Y allí fuimos. La leve subida por su escalinata encendió el chivato de la reserva. Nos quedaba ver el arco del Triunfo, pero desestimamos la opción de hacerlo andando. Tomamos el metro en Trocadero para ir directos a la parada Charles de Gaulle-Etoile. Plaza (o rotonda) que alberga el afamado Arco del Triunfo. Se puede subir para ver las perspectivas desde lo más alto, pero lo obviamos. Sí que nos acercamos a la base cruzando por un acceso subterráneo que cruza esta mega rotonda de un lado a otro. Bonita perspectiva con la torre Eiffel de fondo. Hacia el albergue Habíamos «visto la luz» con el metro. Lo volvíamos a usar para dirigirnos hasta el albergue donde pasaríamos la noche. La estación de La Chapelle se encuentra fuera del centro parisino, y «cerca» del barrio de Monmatre. A la salida de la boca del Metro, parecía que habíamos cambiado, no de barrio, sino de país. Zona obrera con ambiente extraño. Ya lo había leído Afri en los comentarios del Albergue. Desde la boca del metro, andando, en menos de 10 minutos llegamos a la puerta del albergue . Limpio, amplio. Con literas. En París íbamos a dormir en literas… Viaje Low Cost, con mayúsculas. Pero Low Cost, de calidad. París de noche. Descansamos media hora. De 19:30 a 20:00. Quedaba ver el barrio de Montmartre. Pero a la salida del albergue, chaparrón de los de aúpa. Mientras decidimos qué hacer, se nos planteó la posibilidad de cenar en el Albergue, o en dos bares cercanos; Nord Nord o Vieille Pie. Decidimos salir a probar suerte con alguno de esos bares, pero de camino el aguacero amainó. Así pues continuamos la caminata hasta la parada de metro Marx Dormoy que nos dejaría directos en Abbesses. Esta parada se sitúa en la base de la colina de Montmartre. Justo en el parque del Muro de los «te quiero». Callejeando, algo cansados ​​(no nos vamos a engañar), atravesamos dos calles-escaleras; la segunda de ellas con nombre Calvario, para llegar a la plaza de Terte, también conocida como «de los pintores». Bonita y emblemática. Las luces se reflejaban en el pavés, creando una imagen icónica. Barajamos la opción de cenar en la terraza de algunos de sus restaurantes y disfrutar del lugar. Pero los precios prohibitivos chocaban con el viaje low cost. Continuamos el paseo callejeando por este bucólico barrio hasta llegar al Sagrado Corazón. Imponente la imagen nocturna que nos regalaba. Entramos para guardarnos un poco del ambiente húmedo que había quedado. Algunas fotos y a continuar. Parada técnica En la calle paralela al funicular de Montmartre, algunos escalones abajo se oía música en directo. Una taberna irlandesa. Un oasis. Corcoran´s se llama el establecimiento. Cayeron dos pintas por persona. Apetecía parar y disfrutar. 8€ cada una… Claro, a pocos metros del Sagrado Corazón. Pero estas las saboreamos mejor que los cafés. Tras esta parada en boxes, quedaba la posibilidad de visitar el Moulan Rouge; paseando o en metro. Pero para solo verlo desde fuera sin intención de entrar, no merecía la pena. Calle abajo en busca del Metro de Abbesses para hacer el viaje contrario hacia Marx Dormoy. Una cena rápida de camino al albergue en la calle Riquet en el único restaurante que quedaba abierto a las 23:00 que ya marcaba el reloj. Dos kebab. Que empaparon y fueron baratos. Horas extra en París. A las 7:00 sonó el despertador. Primera noche que dormíamos del tirón desde que nació India. Pero la echamos mucho de menos. Sensación rara. Sin prisas nos despejamos en la habitación. El desayuno buffet del Albergue fue bueno, nos aprovechamos de ello antes de hacer el check-out. El día amaneció completamente diferente al sábado. Fresco pero soleado. De nuevo, mochila en la espalda, al metro de Marx Dormoy, esta vez hacia el centro. Parada en la Magdalena. En torno a las 9:00 estábamos en la imponente Iglesia de Madeleine, no entramos, pero por momentos creímos estar en la antigua Grecia. Increíble todo lo que esconde esta ciudad en sus entrañas. Como la mañana era buena y nos apetecía disfrutarla, paseamos por el Bulevar de los Capuchinos hasta la plaza de la Ópera para quedar impresionados por el Palacio Garnier. A la espalda de este edificio quedan las galerías Lafayette (que abrían a las 11:30). Puede ser interesante su visita por la cúpula interna que alberga este famoso centro comercial. No entramos, y cogimos el metro en la parada Chausse d´Antin-Lafayette hasta Jussieu. Barrio Latino Cambio radical de ubicación, en busca del margen opuesto del río Sena, aproximándonos al Barrio Latino. En menos de cinco minutos andando desde la boca del metro, estábamos junto al Panteón, lugar donde se hallan los restos de Rousseau. Junto a este imponente edificio se ubica la bonita Iglesia de Sant Etienne du Mont. Los cercanos jardines de Luxemburgo nos invitaban a dar un paseo como si en el Parque del Retiro nos encontrásemos. Pero el tiempo empezaba a jugar en nuestra contra. Una breve visita fue suficiente para observar la grandiosidad de cualquiera de los jardines que se reparten por esta bella ciudad....

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Mérida en familia https://moreocio.com/merida-en-familia/ https://moreocio.com/merida-en-familia/#comments Thu, 06 Jan 2022 14:00:33 +0000 https://moreocio.com/?p=4444 Nueva escapada, ahora con formato familiar. En esta ocasión el objetivo principal era disfrutar de tiempo de calidad con los seres más queridos, la familia. Es por ello que, en esta ocasión, las visitas turísticas pasarían a un segundo plano.   No obstante, para motivación de los más mayores, concretamente del abuelo…  Se buscó un lugar que derrochase historia por todos sus costados y, además, las distancias entre los puntos a visitar no estuviesen muy alejados unos de otros. Una de las ciudades españolas que cumplen a la perfección con estos dos requisitos es Mérida. Ciudad relativamente pequeña con una alta densidad de restos romanos.   Así pues, un viernes después de comer nos pusimos rumbo a la capital de Extremadura. Dos horas y media después nos hallábamos a las puertas del apartamento Tíbula Teatro.   Con muy buena ubicación, en zona tranquila, con supermercados cercanos y a tan solo 10 minutos andando del núcleo histórico emeritense. Limpio y amplio. Nos sentimos como en casa. Recomendable. El tiempo restante sirvió para acomodarnos en el apartamento, hacer unas pequeñas compras en el súper, cenar y disfrutar de los peques de la casa en el amplio salón.   No seremos nosotros los que descubramos o propongamos qué visitar en Emérita Augusta. Para ello hay webs mucho más especializadas e historiadores que pondrán sobre la pantalla todo tipo de datos y apuntes históricos de esta civilización romana que tanto nos dejó hace ya dos mil años.   Tan solo nos atrevemos a proponer una ruta pensada para realizar en familia, al ritmo que nos permitan los más pequeños de la casa, sin olvidarnos también del más longevo.   Mañana Tras un gran desayuno en familia, sobre las 11:30 salimos del apartamento para dar un breve paseo de unos diez minutos hasta llegar a la plaza de Margarita Xirgu. Lugar donde se ubica el puesto de Información turística y núcleo principal donde se halla el acceso al Anfiteatro-Teatro romano, el Museo Nacional de Arte Romano y la Casa del Anfiteatro.   Desde esta web oficial puedes sacar las entradas on-line para visitar cualquiera de los monumentos del conjunto histórico-arqueológico del consocio emeritense. Te recomendamos la opción de pagar 16€ para el acceso a cualquiera de los siguientes recintos monumentales, sin necesidad de gastarlo todo en un día (no caduca): Teatro y Anfiteatro romano, circo romano, alcazaba árabe, conjunto arqueológico de la morería, cripta de la basílica de Santa Eulalia, casa del Mitreo-Columbarios, casa del anfiteatro y centro de interpretación del templo de Diana.   Nosotros comenzamos con la visita al anfiteatro y teatro, en este orden. Solo por ello merece la visita la ciudad. No cogimos guía porque no sabíamos si los peques aguantaría toda la explicación, así que nos fuimos documentando con las breves informaciones que nos iban dando los diversos paneles que nos íbamos encontrando a nuestro paso. Y con los humildes datos que el abuelo nos iba comentado, gracias a su pasión por la historia. Fue nuestro particular guía.   Todos disfrutábamos; los pequeños por estar al aire libre en este buen día del mes de septiembre, el abuelo por las explicaciones que nos daba a los nóveles papás, y la abuela viendo a la familia unida. Allí estuvimos casi dos horas. Las suficientes para adentrarnos en aquella rica civilización y sentirnos casi un romano más como espectador en las gradas… o luchador en la arena. Una breve pausa sentado en el teatro admirando la belleza del conjunto que teníamos ante nuestro ojos y valorando la construcción levantada hacía ya mas de dos milenios.   Medio día Tras esta primera visita, era la hora de la comida. Perfecto momento para sentarnos a descansar y recuperar energías en alguna de las terrazas de la calle Jose Ramón Mélida y pagar la «tasa turística» de la comodidad.   Con las fuerzas renovadas, seguimos con nuestra visita en busca del Pórtico del Foro, escondido entre los edificios de la calle Sagasta. Curiosa la sensación de ir paseando para bajar la comida y, en tan solo 400 m, darte de bruces con esta construcción en medio de la ciudad como si de un edificio más se tratase. Pero no era nada más que el aperitivo de lo que nos esperaba un poco más adelante. Siguiendo por la misma calle, 200 metros más adelante, nos toparíamos con el Templo de Diana. Este monumento cuenta con más presencia y se ubica en un espacio algo más abierto que el anterior. Pero siempre rodeado de edificios que parecen querer protegerlo y mimarlo.   Solo quedaban otros 400 metros más para llegar al conjunto de la Alcazaba y el puente romano sobre el río Guadiana. Ambos lugares vigilados bajo la presencia de la loba capitalina. No visitamos la Alcazaba por dentro, pero sí la disfrutamos por fuera desde la perspectiva que nos daba el puente romano. Habíamos conseguido «engañar» al abuelo con estos pequeños hitos en el camino que habían ido saciando su curiosidad… y sin querer había caminado más de lo que estaba acostumbrado.   Primera hora de la tarde Tocaba realizar una segunda parada en la jornada de hoy y la plaza de España estaba a tan solo 200 metros de nuestra ubicación.   La tarde acompañaba y tras unos cafés en una de las terrazas de esta bella plaza, y algún que otro baile por parte del primo mayor, comenzamos el regreso por la calle Santa Eulalia previo paso por el arco de Trajano, hasta la puerta de la villa.   Buscábamos el punto inicial de ruta para visitar el Museo Nacional de Arte Romano, y para ello desandamos por calles paralelas al camino de ida sin para alguna. El cansancio se iba acumulando por lo que decidimos volver a descansar a la vez que seguíamos haciendo turismo. Para ello, tomamos el trenecito turístico que sale desde la misma puerta del museo. Los más pequeños disfrutaron de este viaje de aproximadamente media hora, y los mayores aprovechamos para conocer algunos de los lugares de interés más alejados del centro urbano a la vez que descansaban. De todos ellos, el acueducto de San Lázaro y sobre todo el de Los Milagros son los puntos más interesantes de todo el recorrido. También pasamos junto al puente Lusitania y la zona arqueológica de Morerías.   Si no vas con niños o personas mayores, te puedes ahorrar los 4,50€ que cuesta este paseo de poco más de 5 km. Segunda hora de la tarde Para completar el día, el abuelo quería visitar sí o sí el museo. A pesar de la intensidad de la jornada, su pasión por la historia ganó en la balanza al cansancio. Y con él, toda la familia detrás para seguir empapándonos de esta cultura que no dejaba de impresionarnos.   Los peques, empezaron a quejarse. El abuelo continuó con su visita mientras los más jóvenes esperábamos en la explanada aledaña.   Tras una foto familiar junto a las letras gigantes de Mérida, iniciamos la vuelta al apartamento para descansar, cenar, y seguir disfrutando de la familia. Quedaban en el tintero para visitar en una segunda jornada el Circo Romano, la casa de Mitreo, la Casa del Anfiteatro, la basílica de Santa Eulalia (y sus catacumbas) y la concatedral de Santa María la Mayor. Perfecto para completar un fin de semana turístico en Mérida.   Pero quisimos ser fieles al objetivo principal de pasar tiempo en familia, lo que nos obligaba a posponer esta segunda jornada turística para una futura visita.   Es por ello que el domingo lo dedicamos a recoger, desayunar tranquilamente y volver a casa. El propósito estaba más que cumplido.  

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