MOREOCIO https://moreocio.com Viaja no para escapar de la vida si no para que la vida no se te escape Sat, 25 Jul 2026 15:24:14 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://moreocio.com/wp-content/uploads/2018/09/cropped-logo-moreocio-1-32x32.jpg MOREOCIO https://moreocio.com 32 32 Islas Azores. San Miguel, con niños. https://moreocio.com/islas-azores-san-miguel-con-ninos/ https://moreocio.com/islas-azores-san-miguel-con-ninos/#respond Tue, 06 Aug 2024 08:08:48 +0000 https://moreocio.com/?p=4800 Las islas Azores. Un archipiélago portugués de nueve islas en medio del océano Atlántico. Santa María, San Miguel, Terceira, San Jorge, Graciosa, Pico, Faial, Corvo y Flores. Cada una con su propio carácter; cada una, digna de ser visitada. Y esa es la propuesta de la mayoría de los visitantes que llegan a este precioso archipiélago. Visitar al menos dos o tres islas en el mismo viaje, gracias a las facilidades que ofrece la compañía aérea de Azores SATA para desplazarnos entre ellas. Oferta que nosotros obviamos, tomando la también acertada decisión de alojarnos nuestros nueve días en la isla principal de San Miguel. Una ínsula que nos ha enamorado, entrando en nuestro Top 3 de islas visitadas. Compitiendo de tú a tú con nuestra querida isla bonita de La Palma. Y que nos ha recordado en muchos momentos a paisajes recorridos en Nueva Zelanda.  No entraremos a detallar en el blog la variada e interesante historia de este archipiélago. Perdido en medio de la nada, pero codiciado históricamente por su situación estratégica. Para eso os recomendamos hacer los primeros días un interesante FreeTour con Jorge, un amable extremeño afincado en San Miguel que os descubrirá, de manera muy amena, todo lo que debéis saber sobre este particular territorio portugués. San Miguel es la mayor de las islas, a pesar de ello tan solo tiene unos 70 km de largo por otros 20 de ancho. En todo este terreno podemos disfrutar de infinidad de bosques, impresionantes lagos, peculiares montañas, enormes playas, pueblos con encanto, bellos miradores, entretenidas rutas de senderismo, plantaciones de piña y té… Toda esta pluralidad nos permite crear una planificación completamente variada e interesante. Nosotros llegamos con un vuelo directo de Iberia desde Madrid, pero la mayoría de las compañías lo hacen con escala en Lisboa. Es una isla relativamente barata, excepto en los precios de los alojamientos. Es por ello que, volviendo a nuestro espíritu mochilero (tristemente India ya dejó de ser bebé hace tiempo), nos alojamos en el lugar más económico que encontramos, el albergue Pío XII. Sin desayuno ni aire acondicionado; y nevera/microondas compartido. Eso sí, perfecto para aparcar el coche de alquiler. No obstante, os recomendamos que busquéis otras alternativas. El mejor lugar para establecer la base de operaciones es la capital Punta Delgada, aunque por sus calles es bastante complicado estacionar el coche de alquiler. Una buena alternativa bien ubicada, más tranquila y económica, podría ser el pueblo de Ribeira Grande, al norte de la isla. El coche de alquiler lo cogimos con Magic Island, fue la compañía más económica que encontró Afri. Te recogen con su furgoneta en el Parking 5 del aeropuerto y te llevan a su nave. El coche genial, teníamos reservado un Mini y nos dieron un Skoda Kamiq que aún olía a nuevo. Las temperaturas en San Miguel en julio son «tarifa plana», en torno a los 20 grados de mínima y 25 de máxima. Eso sí, en un mismo día puedes conocer las cuatro estaciones… El sol a medio día «pica», pero si se ponen las nubes tal vez tengas fresco… y no descartes alguna lluvia momentánea. Nosotros llevamos en la maleta básicamente ropa de verano, con una prenda de abrigo y cortavientos/chubasquero (que siempre lo dejábamos en el coche). Y para terminar esta introducción, comentaros que a pesar de visitar la isla a finales de julio, no nos pareció para nada masificada comparada con cualquier isla de los archipiélagos españoles en estas mismas fechas. Tiene mucho que ver y el turismo se reparte por la isla.  Eso sí, los puntos más famosos es recomendable visitarlos un poco antes que el resto (a partir de las 9:00) o al final de la jornada (19:00). El único día que sentimos ese turismo desbordado, coincidió con el domingo, día que los locales también se unen a disfrutar de su isla. Y ahora sí, pasamos a compartiros nuestra programación para que la adaptéis a vuestros gustos y necesidades. Nosotros, acostumbrados a viajar con el afán de conocer el máximo número de lugares, creamos una guía con varios puntos a visitar por día. A pesar de ello, somos conscientes de que no llegaríamos todos ellos, y que incluso intercambiaríamos alguno por parques infantiles. India se está adaptando increíblemente a esta forma de viajar, pero necesita también de su espacio infantil. No obstante, esta programación desbordada nos permite gran flexibilidad para elegir unos lugares u otros en función de como se fuese dando la jornada. Tips (como se dice ahora). Tener en cuenta que son dos horas menos. En la web spotazores.com tenéis cámaras en directo que vienen muy bien tener en cuenta para saber la nubosidad de cada lugar antes de ir. El bolo levedo es su típico pan dulce y la queijada es el «pastel de Belén» azoriano. Recomendamos comer bife (chuletón vaca), atún y piña. Y si vas a tomar algo de beber, el gin Rocha Negra es propia del lugar.  Día 1. Traslado. Lunes 22 de julio. Dejamos el coche en el aparcamiento de larga estancia Go Parking Barajas a las 12:00. Y en una media hora estamos en la T4. Con tiempo, sin prisas. Disfrutando de cada paso en el aeropuerto. No solemos facturar, llevamos dos maletas de mano y la silla ligera de India (que al plegarse tiene medidas de maleta de mano); una mochila, junto con el ordenador de Afri y los juguetes de la enana. Se nota que es julio en el aeropuerto, pero el control de equipajes con niños siempre es un lujo. India ayuda. Buscamos la puerta de embarque, pero aún es pronto. Nos da tiempo a atender a una comercial de Iberia que nos quiere vender una tarjeta y a visitar el Mc Donals para comer sin prisas. India juega con cualquier cosa del aeropuerto, para ella es todo un parque. Cientos de estímulos que usa para jugar dando libertad a su imaginación. Y cuando se cansa, no para de buscar los aviones a través del ventanal. El vuelo IB 3368 sale a las 15:40 y llega a destino a las 17:05 (ojo, hay dos horas menos en Azores respecto de España). El embarque prioritario para familias con niños nos permite entrar los primeros en el avión. No tenemos problemas con las maletas de mano. Durante las casi tres horas y media de viaje nos sorprendemos de como India se comporta. Juegos, comida, baño, siesta… prácticamente como un adulto. Llegada en hora al aeropuerto de Ponta Delgada. Es muy pequeño y fácil de ubicarse. Salimos y nos dirigimos hacia la derecha en busca del P5 donde nos espera una furgoneta con la pegatina de «Magic Island RentCar». Tenemos un pequeño problema a la hora de establecer el orden de llegada para tomar la furgo, pero se soluciona con rapidez. El calor y humedad nos agobia a todos en la espera. Solución, solo montan en la furgo los conductores para hacer el check-in del coche. Tocará volver al aeropuerto para recoger a India y Afri. Solo había pasado media hora desde nuestra llegada y ya estábamos todos montados en busca de nuestro «hotel». En menos de 15 minutos estábamos haciendo el check-in. Lo dicho, lugar muy básico, al que nos adaptamos perfectamente. Con tiempo aún de sobra, aprovechamos para hacer una pequeña compra en el supermercado Pingo Doce para desayunar y preparar algo de comida de cara al pic-nic en ruta del día siguiente. Tras la compra, una rápida visita a la cercana playa de las Milicias para comer los ya clásicos bocadillos de jamón con tomate caseros en una de las torretas de vigilancia mientras el sol se escondía tras la silueta de la Iglesia de San Roque. Día 2. Costa Norte. Martes, 23 de julio. Las dos horas de diferencia entre Azores y España peninsular, nos permitió los primeros días despertarnos relativamente pronto. Las 8:00 de la mañana eran nuestras 10:00 española, por lo que de un plumazo habíamos descansado y madrugado a la vez. El objetivo de hoy era cruzar a la cercana costa norte sin desplazarnos demasiado. Y así de alguna manera descansar del traslado del día anterior y no abusar de la compasiva adaptabilidad de India. Así pues, comenzamos nuestro primer día visitando la playa de Santa Bárbara. La idea era primero callejear por Ribeira Grande y luego la playa. Pero India pidió ir a la playa, y así hicimos. Larga, de arena negra; fácil acceso y varios servicios. Surfera por excelencia. El conocido chiringuito Tuka Tulá nos da la bienvenida, es una interesante opción para comer o cenar. El día estaba encapotado, aún eran las 10:30 de la mañana y la marea estaba baja. Eso nos permitió pasear muy tranquilamente por su orilla. India chapoteaba sus pies en el agua y jugueteaba con pequeños cangrejos que asomaban entre la arena. Poco antes de llegar al extremo, extendimos las toallas y aprovechamos a tomar un pequeño aperitivo. Una leve llovizna, nos invitó a dejar nuestra posición para volver al coche y continuar con el día. La siguiente parada era conocer y callejear por Ribeira Grande. Un pueblo que nos pareció bastante interesante. Dejamos el coche justo antes de cruzar el Puente del Atlántico. El puente de Ocho Arcos quedaba a nuestra derecha y la playa Monte Verde a la izquierda. Eran las 12:30 Cruzamos el puente y nos introdujimos en la localidad por la calle East Providence. La silla de India parecía destartalarse con el típico adoquinado portugués. La torre de la Cámara Municipal nos indicaba el camino. Entramos en una enorme plaza por el propio arco. Esta extensa explanada es el conocido Jardin do Largo do 5 de Outubro, que es presidido por imponente árboles que imprimen mucho carácter a esta humilde localidad. Desde aquí se dejan ver los edificios más importantes, como son la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Estrella, la iglesia del Espíritu Santo, su imponente teatro ribeiragrandense, y el interesante Jardín Municipal (con parque infantil) y vistas al puente de los Ocho Arcos. Tomamos una cerveza en una de sus terrazas, que en ese mismo momento del día estaban comenzando a montar. Nos sorprendió gratamente su precio, 2€ por una pinta. «Zumito» para la peque y listos para continuar. La vuelta al coche lo hicimos por el Jardín Municipal que acompaña las aguas del río Grande entre molinos, cascadas, puentes, acequias… y dos pequeños parques infantiles (uno de ellos sensorial, aunque en cierto estado de abandono). En ellos India se entretuvo algunos minutos… No muchos, porque le llamaba más la atención como el agua se iba presentando de diferentes maneras en su camino hacia el mar. En uno de sus bancos comimos los sandwich preparados para la ocasión. India fue la que nos avisó de que estábamos acompañados de unos pequeños y simpáticos lagartos que asomaban entre las piedras en busca de alguna miguilla que se desprendían de nuestra comida. Reanudamos la marcha siguiendo el cauce del río para cruzar el afamado puente por uno de sus arcos y ascender por unas escaleras hasta la calle Augusto da Mota Moniz que nos dejaría de vuelta en nuestro coche. En el GPS, ubicamos el Faro de Cintrao. La conducción nos sacaba por primera vez de carreteras principales, para adentrarnos en asfaltos vecinales de uso casi exclusivo agrario. El mirador de Cintrao estaba cerrado por una cinta y una máquina agrícola que impedía el paso. Por esta razón lo dejamos pasar para llegar hasta la pequeña explanada del faro de Cintrao. Allí pudimos observar una bonitas vistas hacia el este acompañados de un gran rebaño de vacas pastando que llamó la atención de India. Cambiamos el destino del GPS para ubicar ahora el mirador de Santa Iria. Volviendo sobre nuestros pasos, aprovechamos que no había nada de tráfico para detener el coche junto a la máquina agrícola que cortaba el paso al mirador de Cintrao. Una parada rápida para, de una carrera, observar rápidamente las vistas hacia las recortadas y acantiladas costas próximas a este bonito mirador. Una foto y vídeo rápido...

The post Islas Azores. San Miguel, con niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/islas-azores-san-miguel-con-ninos/feed/ 0
Mallorca exprés, con niños. https://moreocio.com/mallorca-expres-con-ninos/ https://moreocio.com/mallorca-expres-con-ninos/#respond Thu, 22 Feb 2024 14:00:16 +0000 https://moreocio.com/?p=4767 De nuevo por aquí para compartir una rápida escapada que realizamos en el mes de noviembre a Mallorca. El objetivo era buscar un lugar con temperatura agradable, tranquilo, con vuelo cercano y económico. Afri se encargó de meter todos esos ingredientes en la coctelera y… «voilá». Este fue el resultado de su acertado «algoritmo». Bien es cierto, que todo lo que tiene de interesante esta isla, lo pierde por la masificación que sufre durante la época estival. Por esa razón buscamos meses previos o posteriores al verano para visitar cualquiera de las Baleares. Ya lo hicimos con «Menorca en cuatro días«, y ahora lo hacemos con Mallorca (con solo tres, y ahora con niños). Como viene siendo habitual desde que India está con nosotros, nuestro ritmo de viaje se ha reducido considerablemente… hasta el punto de poder considerarlo, normal. Así, pues, aquí compartimos nuestra experiencia por si os sirve como guía o ayuda para alguna de vuestras escapadas de «finde largo» (viernes-sábado-domingo). Jueves, 16 de noviembre. El jueves 16 tomábamos un vuelo con Ryanair a media tarde, con la idea de llegar a Mallorca en torno a las 19:00 horas. Pero el retraso de más de una hora del vuelo nos complicó la recogida del coche de alquiler (con un consiguiente pago de tasa de nocturnidad). Un detalle feo que no iba a suplantar la hora extra de disfrute de India en el aeropuerto (es increíble lo que disfruta en ellos) y la informal charla que mantuvimos con el afable Dr. Villalón durante el vuelo hacia Mallorca. Este retraso nos supuso también llegar al hotel BG Caballero fuera de la hora de cena. Pero nos dejaron una comida fría de cortesía preparada en el restaurante, un detalle que agradecimos bastante. Tras acomodarnos en la habitación y bajar a cenar, India se quedó dormida, lo que aprovechamos para tomarnos tranquilamente un cócktel en el bar del hotel y descansar de cara a la jornada del viernes. Viernes, 17 de noviembre. Para este primer día tan solo teníamos dos planes. Uno por la mañana y otro por la tarde. Cuevas del Drach y FreeTour por Palma, respectivamente. Tras despertarnos tranquilamente y disfrutar del desayuno. Nos pusimos en marcha con nuestro coche de alquiler hacia el este de la isla. En Porto Colom, previo paso por Manacor, nos esperaban estas impresionantes cuevas de prestigio internacional. Las entrada la teníamos reservada vía on-line para las 12:00 de la mañana. Tras un inesperado incidente con India en el coche, llegamos con media hora de antelación al lugar. Sin problemas de aparcamiento, ni agobios de gente. Esperando en la entrada, la cola comenzó a llenarse, era un lugar muy popular en la hora estrella de visita. Aún así, pudimos hacer la entrada sin agobios. Están preparados para «avalanchas» turísticas, pero en estas fechas de noviembre todo «fluye» con mucha facilidad. No sabíamos cual iba a ser la reacción de India al entrar en la cueva, ya que en la Gruta de Neptuno de Cerdeña estuvo toda la visita dormida. Pero tenemos una todoterreno. La luz tenue, el eco, la humedad; las figuras que creaban estalactitas y estalagmitas por doquier… todo aderezado con algún que otro juego hizo que la visita resultase todo un acierto. El momento clave es el pequeño concierto de música clásica que ofrecen sobre una barca que navega a través de un lago de la cueva. Pequeño momento de espera, con luces completamente apagadas… Solo se oyen los instrumentos y se ve la barca con luces muy suaves… Lejos de ponerse nerviosa, India alargaba el cuello para no perder de vista el espectáculo. En silencio. Y cuando tocó aplaudir, lo hizo como la que más… Nos tiene enamorados. Tras el espectáculo teníamos la opción de continuar andando o cruzar el lago simbólicamente durante un par de minutos a bordo de una de sus barcas de remo. Aquí sí sentimos un momento de agobio mientras esperábamos nuestro turno. Lo aguantamos para que India tuviese una nueva experiencia, pero si vamos sin niños, no merece la pena. Tras el brevísimo paseo, tocaba subir escaleras para recuperar el desnivel de entrada de la cueva. Casi sin parar comenzó a subir escalón tras escalón para llegar hasta el objetivo. Por el camino, alguna que otra persona mayor lo estaba pasando realmente mal, es un gran desnivel. Una hora más tarde, estábamos fuera. Alguna que otra foto y decidir donde comer… Cabía la posibilidad de hacerlo en Palma, pero sería tarde. O tal vez de camino por la carretera. Pero no, nos quedamos en un restaurante próximo de aspecto muy familiar. Una entrada de bar y un fondo impresionante, como para dar un banquete. Preparado atender para autobuses y autobuses turísticos. Pero no era la época… Todo el salón para nosotros. Y el parque de bolas, íntegro para India junto a nuestra mesa de comer. De trato cercano. Todo un lujo inesperado,  o sí. Anotad, Ca´N Toni. En torno a las 15:00 nos pusimos de camino a Palma. Allí nos esperaba el FreeTour. Una breve parada en Manacor para ver las instalaciones de la Nadal Academy desde fuera y continuar con el camino aprovechando la siesta de India. Con la hora justa, tras un par de intentos fallidos para llegar a la misma plaza Mayor de Palma con el coche, decidimos dejarlo en el parking de Antoni Maura, junto al Palacio Real de la Almudaina. Conseguimos llegar a la plaza Mayor con un breve retraso, pero justo en el inicio de las presentaciones. El reloj marcaba las 16:30. Teníamos por delante dos horas y media de paseo por Palma. Curiosidades, anécdotas, costumbres, recomendaciones… y por su puesto, monumentos e historia. Todo ello conjugado con una pequeña competición de preguntas entre dos equipos. Durante algo más de la primera hora, India participaba como uno más de la expedición. Pero cuando el sol comenzaba a esconderse, debimos turnarnos en cada parada para que uno estuviese atento a las explicaciones y otro entretuviese a la enana. La ruta terminaba junto a la catedral y palacio de la Almudaina. El callejeo había conseguido aumentar el interés a medida que la noche se había ido apoderando de la jornada. En torno a las 19:00 nos despedíamos todo el grupo, con la única intención de recoger el coche y marchar al hotel a cenar y descansar. Sábado, 18 de noviembre. Tocaba hoy visitar la sierra de Tramontana. Muchos son los lugares y pueblos de interés para recorrer esta interesante sierra que se eleva al norte de la isla. Pero debíamos escoger uno para no abusar de coche con India, a la que cada vez le gusta menos la silla de bebé. Sóller fue la elegida. Tal vez la opción más completa de todas, ya que podíamos ampliar la visita a su puerto desplazándonos en su particular tranvía. En torno a las 11:00 de la mañana llegamos a esta bonita localidad donde ya las plazas de aparcamiento comenzaban a escasear. Los arcenes completos, e intentamos aparcar en el pequeño parking público de la Plaça Teixidors. Pero estaba también lleno, por lo que nos vimos obligados a dejar el coche el el parking privado Sa Calatrava. Un corto paseo nos llevó hasta el centro neurálgico, donde ya se sentía el bullicio de la gente en este espectacular sábado de noviembre. La plaza de la Constitución crea por si sola ese aurea cálido y acogedor. La parroquia de San Bartomeu, el edificio Santander, el ayuntamiento…  las múltiples terrazas que salpican la peatonalidad de la plaza. El sol calentaba. Y por si todo esto fuese poco, el clásico mercado callejero de todos los sábados que acompaña a la calle Jeroni Estades hasta la plaza de España. Allí nos toparemos casi de bruces con la estación del tranvía centenario. No se podía pedir más para darle el toque bohemio que le faltaba para a esta perfecta mañana. Pero no era el momento aún de montar a bordo de este precioso Ferrocarril de Sóller, que baja al puerto todas las horas en punto y sube al pueblo todas las horas y media. Y donde cabe la posibilidad de llegar desde Palma por otro interesante recorrido. Callejeamos hasta llegar de nuevo a la plaza de la Constitución. Fue difícil elegir de entre todas las terrazas, pero nos sentamos en la del Restaurant La Vila para tomar una de esas cervezas que se disfrutan sintiendo el sol en nuestra piel. Un restaurante que por dentro, bien merece la pena conocer; con un estilo clásico que llamó mucho la atención. Debíamos seguir la mañana, la calle Luna sale desde la misma bocacalle en la que nos encontrábamos. Cantidad de tiendas a un lado y otro invitándonos a picotear todo tipo de comidas, ropas y artilugios… Merece la pena el paseo por esta calle peatonal comercial hasta llegar al museo modernista de Can Prunera. Pero no entramos. Dimos la vuelta sobre nuestro pasos para desviarnos por la estrecha y bonita calle de Sant Juan. Decidimos tomar el tranvía de la 13:00. Quince minutos antes estábamos de nuevo en la parada. No había que coger tickets. Se espera una cola y cuando llega, se espera a que se vacíe y se sube a coger asiento. Una vez arriba se paga el viaje de 8 € por persona (India no pagó al viajar en nuestro regazo). Por delante un precioso viaje de unos 25 minutos de duración para unir los casi 5 km que separan a Sóller de su puerto. Un trayecto corto, pero muy intenso, que se puede dividir en varios sectores. El primero de ellos, es el callejeo por la propia localidad, donde serpentea entre sus bellos edificios para dirigir sus vagones hacia su destino final. Saliendo de la población, disfrutaremos de las huertas de los vecinos con centenares de naranjos y limoneros en primera instancia que flanquean el camino con un telón de fondo de toda la sierra de Tramontana. Poco a poco el traqueteo va aproximándose al mar, donde los últimos kilómetros los realiza paralelos a la bahía donde se puede disfrutar de la brisa junto a su paseo marítimo. Toda una experiencia bastante recomendable. India no paraba de mirar a un lado y otro, parecía que no quería que nada se le escapase. Una vez en el destino. Momento para tomar una nueva cerveza, en alguna de las terrazas próximas a donde nos habíamos apeado. Los patos llaman la atención de India que quiere jugar con ellos a lo largo del puerto. Paseamos tranquilamente y nos detenemos en un parque infantil para que India se entretenga un ratillo jugando con otros niños. Próximo al parque hay varios paneles informativos de cantidad de rutas de senderismo que invitan a echarse a la montaña o la costa. Tiempo para comer tranquilamente en el quisco Kitaypon y tomar un delicioso café en la cafetería Altamira. Momento de siesta de India que aprovechamos para disfrutar haciendo tiempo hasta las 17:30 que tomamos el tranvía de vuelta a Soller. Dudas sobre si seguir visitando pueblos como Deia o Valldemosa; o algún mirador como Sa Foradada. Pero decidimos no abusar. Ambos ya conocíamos la isla de viajes anteriores, ahora tocaba disfrutarla con India a su ritmo. Así que decidimos volver al hotel para intentar bañarnos en su piscina climatizada antes de cenar. Y así lo intentamos… pero nos fue imposible al recordar que en la maleta ¡no habíamos echado los bañadores! Y lo peor de todo, no por olvido… Así que disfrutamos del hotel jugando al billar y trasteando en su gimnasio con la cinta de correr. ¡Toda una experiencia para India! Domingo, 19 de noviembre. Era día de retorno. En los ascensores unos carteles nos anunciaban que podríamos disfrutar de la habitación hasta media tarde.  Era el mismo día de cierre de temporada del hotel y no habría reservas ya hasta febrero. Pero nosotros teníamos hora de vuelo a las 15:00 horas. Tiempo perfecto para desayunar sin prisas y visitar la playa durante un rato para al menos tocar la arena y mojarnos los pies en...

The post Mallorca exprés, con niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/mallorca-expres-con-ninos/feed/ 0
Arribes del Duero, con niños. https://moreocio.com/arribes-del-duero-con-ninos/ https://moreocio.com/arribes-del-duero-con-ninos/#respond Thu, 18 Jan 2024 14:07:59 +0000 https://moreocio.com/?p=4689 Retomamos la rutina del blog, que teníamos bastante olvidada, con esta nueva escapada de 4 días a una zona con gran proyección turística. Nos referimos a «las» (si estás en Salamanca) o «les» (si estás en Zamora) Arribes del Duero. Una comarca poco conocida, ya que pilla muy a «trasmano» para llegar hasta allí, pero donde tienen muchas ganas de darse a conocer. Lo confirman las últimas inversiones económicas de su comunidad en vista a potenciar el turismo rural. Las arribes no son otra cosa que un profundo tajo que ha producido el río Duero a lo largo de su historia a los largo de 180 km de recorrido, creando una frontera natural entre España y nuestra vecina Portugal. Un cauce que a la vez que ha separado países, también a unido a sus comarcas más próximas. Estos acantilados de hasta casi 400 metros de desnivel tienen un interés propio por sí mismo, pero no por ello debemos olvidar los pueblos y costumbres que rodean todo este Parque Natural de Arribes del Duero. De entre todos los núcleos urbanos que salpican este bonito rincón de la península, podemos destacar dos. Ambos son los que cuentan con más servicios para poder asentar el «campamento base»; Fermoselle, en Zamora y Aldeadávila, en Salamanca. De los dos, el primero es más interesante como núcleo urbano y el segundo tiene su atractivo por la proximidad de puntos de interés más cercanos. Nosotros elegimos Fermoselle, concretamente el Hotel Rural Dos Aguas Arribes. Allí nos sentimos durante estos tres días como en casa. Dispone de solo cuatro habitaciones lo que permite un trato muy personal, con un desayuno muy abundante y productos caseros. La posibilidad de usar la cocina nos dio mucha flexibilidad para poder guardar las comidas de la peque; y también para economizar el viaje pudiendo preparar nuestras propias cenas. Jueves, 12 de octubre. Fermoselle. Desplazamiento. Tres horas y media de coche nos separaban desde nuestra casa hasta Fermoselle, de las cuales más de la mitad por carretera convencional. Decidimos madrugar para evitar que India nos diese el «viaje». Así pues, a las 6:00 ya estábamos con el coche cargado de camino al destino. Me gusta conducir de noche y ver el amanecer, me relaja. Pero hay ciertas carreteras que no son propias para ello como fue el caso. Podíamos haber parado en Ledesma a desayunar, pero llevamos el café en el termo. Quedaba poco para llegar cuando comenzamos a observar lo que se suponía que era el embalse de Almendra. Seco, sequísimo. Casi sin darnos cuenta estábamos cruzando por la carretera por su propia presa, la más alta de España con 202 m de altura. Existen dos miradores en el propio tramo donde poder detener el coche con seguridad para admirar esta obra de la ingeniería. No es que seamos muy fan de este tipo de construcciones tan artificial y completamente opuesto a nuestros gustos naturales. Pero debemos reconocer que nos impresionó. Es una obra no exenta de polémica respecto a la «muerte» que produce al propio caudal del río Tormes en sus últimos 15 km antes de ceder sus aguas al Duero. Ya en Fermoselle Un poco más tarde de las 9:30 estábamos entrando a Fermoselle. Es muy difícil transitar con vehículos por sus estrechas calles, y mucho menos aparcar. Existe un parking municipal a las afueras donde asegurar el aparcamiento del coche, pero arriesgamos a entrar hasta dentro por ser horas muy tempranas sin a penas tráfico… y tuvimos suerte. Dejamos el coche en la misma plaza de la iglesia, a penas a 50 metros del hotel. Según Booking, el check-in no se podía realizar hasta las 16:00, pero llamamos a Ana y nos abrió las puertas en cuanto llegamos, justo en el momento que India comenzaba a despertarse. El hotel rural, como hemos mencionado, excepcional. Y el trato de Ana, superior; como si de una madre se tratase. Todo tipo de ayudas, recomendaciones, facilidades… Los desayunos muy abundantes, se alargaban con interesantes conversaciones. Recomendable 100%. *Atención con confiar los desplazamientos 100% al gps del móvil en la zona, porque la cobertura falla mucho en toda la comarca. No está de más usar mapas físicos o confiar en las indicaciones de los vecinos. Foto02. Arribes del Duero. Fermoselle, plaza Mayor. Tras asentarnos en nuestra habitación, salimos en busca de la plaza Mayor donde a las 12:00 teníamos concertada la visita guiada a las Bodegas Subterráneas.  El reloj del Ayuntamiento no marcaba aún las 11:00 de la mañana cuando nos sentamos en una mesa de la terraza del restaurante El Medieval para desayunar como nos merecíamos. La plaza, cerrada al tráfico, perfecta para que India corretease junto a los rayos de un sol que ya comenzaba a apretar.  Eran los últimos coletazos de este verano que se había adentrado hasta mediados de octubre. Mañana en Fermoselle Poco antes de las 12:00 nos acercamos al Ayuntamiento donde la gente comenzaba a arremolinarse en torno a la guía que nos aconsejaba otras visitas naturales en la zona para el resto del puente. Consejos que no incluía la visita al afamado Pozo de los Humos o cualquier otra cascada de la zona debido a las escasas lluvias y a las características temporales de los saltos de agua del lugar. Con puntualidad inglesa, comenzamos nuestra ruta por Fermoselle para visitar cinco bodegas en orden cronológico desde la más antigua hasta la más moderna, desde el centro de la localidad hasta la más exterior. Una visita donde el carro de bebés no tiene cabida, pero India ya «es mayor»… al menos lo fue hasta la tercera bodega. Dos horas y media donde aprendimos el porqué de estas bodegas tan particulares, de cómo se fueron heredando y ampliando, de los tipos de uvas característicos de la zona, de sus usos como sinagogas escondidas, de costumbres traídas del norte a modo de «chocos»… Y todo ello aderezado con interesantes apuntes históricos de la localidad y otros datos de interés que nos íbamos encontrado por las calles entre unas bodegas y otras. Como decía, India aguantó más de la mitad del recorrido, pero la proximidad del hotel nos permitió coger el carro para poder continuar con la visita, aunque fuese de forma alterna entre Afri y yo. A las 14:30 había terminado esta interesante y acertada actividad. Muy recomendable. Tomamos rumbo al centro de la localidad para comer en alguna de las terrazas de los bares de la plaza mayor, pero estaban hasta arriba. Nos quedamos en una mesa de la Cafetería Plaza para tomar unos vinos, junto a dos pequeñas y sencillas raciones de croquetas, embutido ibérico y «preñás» típicas de la zona. Algo rápido, para aprovechar la siesta que ya se estaba echando India y que nosotros queríamos alargar en el hotel. Tarde en Fermoselle. Tras la siesta, volvimos a la cercana Plaza Mayor para tomar un café y desperezarnos por completo de cara al paseo integral por el casco urbano de la localidad. Había muchos puntos de interés que visitar marcados en el mapa… La primera parada era la visita al castillo, que estaba cerrado al público; por lo que nos obligaba a iniciar la ruta por la calle Tenerías en busca de su perímetro norte. Por esta zona disfrutamos de las vistas con paisajes menos abruptos y de las casas colgadas que rodean todo el perímetro del núcleo urbano. El mirador de los Barrancos, escondido entre estrechas y desordenadas calles, nos dará una perspectiva interesante de la parte norte de la ciudad, la menos conocida. Antes de llegar a él podremos visitar El Arco que da acceso a la población. La iglesia de Santa Colomba nos regala la amplitud que nos privaba las calles aledañas. Un un punto de inflexión que nos invita a iniciar la segunda parte de la ruta, la de la zona sur, más abrupta y turística. El escondido mirador de las Peñas nos muestra un horizonte más interesante que la de su lado opuesto, toda una carta de presentación para lo que se nos venía por delante. De camino al mirador del Torojón, el más afamado de todos, los amables y simpáticos vecinos nos saludaban e intentaban relacionarse con India desde las puertas de sus casas. Una vez en el Torojón, su fama quedaba más que justificada. Foto postal de presentación de la población desde el punto más alto de la urbe. Ahora tocaba descender hacia el sur. Dos calle tienen nombre propio: la calle Palomberas, que desciende en zigzag con algún que otro bonito rincón; y la calle Nogal, con estilo completamente medieval y un desnivel significativo. Debes elegir bajar por una de las dos; si vas con carro, mejor por Palomberas. Con este paseo era suficiente por el día de hoy. Ponemos rumbo al hotel para cenar y descansar. Viernes, 13 de Octubre. Crucero fluvial y miradores. Amanecía el día algo más nublado de lo esperado. Ana nos presentaba el desayuno a la par que nos daba exquisitas recomendaciones de lugares y zonas que visitar. No teníamos ninguna prisa que no fuese el horario de embarque del crucero fluvial. Hoy tocaba visitar la zona sur de las Arribes, la de la provincia de Salamanca. Decenas de miradores salpican los precipicios encajonados del cauce del Duero, pero había que elegir de entre todos ellos y adaptarnos a India. Foto11. Arribes del Duero. Desayuno Hotel Dos Aguas. De todas las recomendaciones de Ana, le tomamos prestada la visita a la zona de Ambasaguas. Para después hacer el Crucero Fluvial y visitar el mirador de El Fraile. Con ello, estaríamos más que servidos en este día plomizo y amenazante de lluvia. Más tarde de lo programado salimos hacia la localidad de Trabanca. Para ello hay que «bajar el puerto  de San Lorenzo» por un descarnado y zigzagueante asfalto que nos desciende hasta el puente del mismo nombre que salva el cauce del río Tormes. Es esta también la frontera natural entre las provincias zamoranas y salmantinas. Paraje de Ambasaguas En Villarino de los Aires, tuvimos que rezar y poner en el mapa del móvil el «paraje de ambasaguas» para que nos facilite el callejeo por la pequeña localidad. Con ayuda de algún vecino, dimos con la pista que nos descendía hasta este tranquilo y especial enclave. Una zona de picnic, las tímidas aguas del Tormes por la derecha, de frente el cauce del Duero y al fondo el color chillón de la presa de Bemposta. Un pequeño paseo para estirar las piernas, algunas fotos y mucha tranquilidad en este punto donde las aguas de ambos ríos se juntan para continuar un camino común. Vuelta al coche para desandas nuestros pasos y dirigirnos hacia Corporario. Allí nos esperaba nuestro paseo fluvial. Durante el camino obviamos varios de los miradores, como el de la ermita de Nuestra Señora del Castillo; y también el Pozo de los Humos, por su escasez de agua en estas fechas. En Corporario, pocos kilómetros antes de llegar a Aldedávila, tomamos el desvío hacia la playa del Rostro. 4 kilómetros de vertiginoso asfalto, para descender casi 400 metros de desnivel, nos dejaron en la playa fluvial con el respectivo embarcadero. Paseo Fluvial Las entradas las habíamos reservado con antelación. Con puntualidad inglesa se presentó el barco a las 13:00 para iniciar un paseo de poco más de una hora aguas a bajo; justo en el momento que la lluvia cumplía su promesa de aparecer. Sentido sur, hacia la presa de Aldeadávila, comenzaba la ruta con interesantes explicaciones sobre la flora, fauna y costumbres del lugar. También de sus características particulares atmosféricas. Y de las similitudes y diferencias de los acantilados españoles y portugueses. Media hora de tranquila y magistral explicación a la ida que daba paso a una revoltosa y observadora vuelta. Tras la experiencia del barco, tocaba comer. No habíamos preparado picnic y teníamos que buscar algún lugar cercano. Las horas y los pocos establecimientos de la zona no ayudaron a saciar nuestro hambre, hasta que encontramos un verdadero oasis en la plaza de Aldeadávila. El Bar El Encuentro, en...

The post Arribes del Duero, con niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/arribes-del-duero-con-ninos/feed/ 0
Fuente de Marimuñoz, para niños. https://moreocio.com/fuente-de-marimunoz-para-ninos/ https://moreocio.com/fuente-de-marimunoz-para-ninos/#respond Thu, 04 Jan 2024 14:00:43 +0000 https://moreocio.com/?p=4714 Aquí volvemos a la carga con nuestra ya clásica ruta de primero de año. Le cogimos el gusto hace tiempo a eso de empezar el año en contacto con la naturaleza, dejando atrás los inicios de año cansados y resacosos. Y aquí seguimos. Desde que India está con nosotros, nos hemos adaptado a las circunstancias. Buscando rutas cercanas; para ello la zona del Piélago es perfecto. Pero también cortas y con poco desnivel, por lo que la zona de Cardiel o Castillo de Bayuela resultan exclusivas para unificar estos factores. En el 2021, la ruta la realizamos con porteo. En el 2022, usamos la mochila. Y este año, ya a pie adaptado a India. El Piélago nunca falla, y mucho menos en estos meses donde todo se vuelve más verde de lo que nos acostumbra y sus temperaturas son muy suaves. Además esconde rincones que son verdaderos paraísos. Zonas que he podido descubrir gracias a la afición por la bici de montaña. Es por ello que el objetivo era claro. Recordar algún sendero que quedase lo más cerca posible de la carretera. Y lo encontramos. Os contamos. El coche lo hemos dejado en el mismo lugar que iniciamos nuestra ruta de inicio de año en el 2021. En la entrada a un camino, dos kilómetros más adelante de Castillo de Bayuela (sentido El Real). Desde allí hemos iniciado nuestra sencilla ruta de dos kilómetros y casi 50 metros de desnivel, donde hemos invertido en torno a hora y media para realizar el recorrido. Lo que menos nos importa ahora son justo los datos que acabo de describir. Nuestro objetivo era que India disfrutase del paseo, viese algún animalito, jugase con Kenya, respirase aire fresco… y también desarrolle habilidades motoras que en casa o en la calle le es imposible. La encanta andar por las aristas de los muros de piedra que separan los caminos de los rediles ganaderos, correr detrás de Kenya por suelos inestables, descubrir nuevas flores y sorprenderse con la presencia de animales inesperados. Así pues, tras bajar del coche y recoger una flor del suelo y regalársela a su madre, hemos comenzado la ruta en ascenso subidos por un muro de piedra. En la bifurcación de camino, hemos cogido el tramo de la izquierda (la vuelta sería por la derecha). Y nos hemos encontrado con una granja de cabras… Había decenas de ellas y de varios colores. Subidas en piedras, pastando por el prado, recogidas bajo el porche. Pequeñas, grandes, melenudas y pelonas… India se aferraba a la valla señalando a cada una de ellas. El piso de hormigón desaparece justo en la entrada de la granja. Ahora el camino sigue igual de ancho pero se torna más salvaje. En descenso, India corre detrás de Kenya, que ya anda suelta por el campo. Tememos un tropiezo, pero no aparece. Llegamos a la altura de Kenya e iniciamos el típico juego de lanzarle un palo, así vamos entretenidos hasta una nueva bifurcación que ahora tomamos a la derecha. El camino se estrecha y las piedras emergen con más intensidad. A la par podemos observar a media distancia en medio de un prado a decenas de vacas pastando. Afri le indica con el brazo el lugar exacto donde tiene que centrar la atención India para poder verlas. – ¡Quiero comer!- nos indica la enana. Pues a ello. Sacamos el sándwich, los arándanos, un poco de queso… y al lío. Tras la parada, llegamos al paraje de la Fuente de Marimuñoz. El camino salvaje da paso a un precioso sendero. Seguimos en descenso. La humedad se hace palpable, tal vez por la proximidad del arroyo de Cañadillas. Estamos en el segmento del recorrido que justifica el paseo. De nuevo India pide subirse al muro de piedra. Ahora peligroso por la cantidad de musgos que los recubren. La vegetación crea un precioso túnel y solo se oye los ruidos de la naturaleza. Estamos justo en el ecuador de la ruta, tan solo un kilómetro de paseo. Un leve ascenso, aun por este bonito sendero nos presenta algunos lanchares y berrocales de granito. El suelo ahora comienza a llenarse de bellotas. Algunos frutos rojos del espino blanco llaman la atención de India. Este tramo se lo «ahorra de esfuerzo» a costa de los riñones de sus padres… Una vez arriba el piso, aun siendo sendero, se vuelve más estable. India vuelve al suelo mientras llamamos a Kenya que había desaparecido por delante. Llegamos a un nuevo camino que ya en bajada, que a medida que nos conduce directos al punto de partida va mejorando el piso. Tomamos a Kenya de su correa para evitar que llegue a la carretera en el momento que nos encontramos en la primera bifurcación que habíamos tomado a la izquierda al inicio del paseo. El coche ya se veía al fondo. Un agradable paseo, corto, sencillo… pero lleno de intensidad que compartimos con vosotros. Perfecto para niños en torno a los tres años. Si luego acompañas con un calentito café en el corral de La Posada de Bayuela, en la misma plaza del pueblo. La jornada habrá sido redonda.

The post Fuente de Marimuñoz, para niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/fuente-de-marimunoz-para-ninos/feed/ 0
Castañar de Santa María del Tiétar, con niños. https://moreocio.com/castanar-de-santa-maria-del-tietar-con-ninos/ https://moreocio.com/castanar-de-santa-maria-del-tietar-con-ninos/#respond Thu, 16 Nov 2023 14:31:36 +0000 https://moreocio.com/?p=4693 Introducción. Estamos en otoño (este año más tardío de lo habitual), y no podemos dejar pasar estas fechas sin publicar nuestra ya clásica escapada de octubre (noviembre en este caso) por los castañares de la zona. Además, desde que India está con nosotros, nos acompaña la coletilla «con niños». Ya vamos a por el tercer año consecutivo; desde el primero por Casillas, con porteo; el segundo por Las Rozas de Puerto Real, con mochila; y este tercero por Santa María del Tiétar, por su propio pie. ¡Qué bonito, y triste a la vez, disfrutar de esta evolución! Siempre con el objetivo de evitar aglomeraciones. No nos gustan. Entendemos que el monte es de todos, que estas fechas son muy señaladas por su belleza y, además, esta se concentra en solo dos o tres fines de semana al año. Es por ello que evitamos el clásico de El Tiemblo, donde ya hay un control de acceso mediante pago. Y también Casillas; donde de seguir este ritmo de visitas, en breve tomarán las mismas medidas que sus vecinos. Por tanto, buscamos alternativas por la misma zona, del mismo bosque, pero de accesos más complejos y, por tanto, más desconocidos. Mi afición por la bicicleta de montaña, junto a mi «frikismo» por los mapas, facilita el conocimiento de ciertas zonas «escondidas» como esta. Otra opción para evitar coincidir con muchos excursionistas es visitar el monte en horas impopulares; esta era la que utilizábamos antes de que India estuviese con nosotros. Un buen madrugón o pernoctar con la furgo en el mismo inicio de ruta nos facilitaba este objetivo.  O escapadas en días laborables… Dicho lo cual, me planteo seriamente si compartir este rinconcito con vosotros… no sea que en unos años se convierta en el «nuevo» Tiemblo… No obstante, este humilde blog no tiene la capacidad, ni el efecto llamada tan amplio como para que esto suceda… Así que, ahí va. Pero que no salga de aquí. Shhhh… ¿Cómo llegar? Los dicho, ruta con castañas, con poca gente en temporada alta y adaptado a una niña de dos años y medio. Aquí os presento la ruta de Los Molinos de Santa María del Tiétar. Esta localidad, perteneciente a Ávila, hace de límite provincial con la Comunidad de Madrid. Para llegar a ella, debemos buscar la carretera CL/M-501, la conocida como la de «los pantanos» por todos los madrileños. Una vez en la travesía, tenemos que cruzar el pueblo, ascendiendo por sus empinadas cuestas y con algún que otro quiebro de necesaria habilidad al volante. Siempre en busca de la base de la Presa del Pajarero. El terreno siempre es asfaltado, aunque a veces algo desgarrado. Si tenéis dos coches en casa, escoged el más corto para ir. Creo que hay otra posibilidad de acceso para llegar a la misma presa, aunque a la parte alta de esta, siguiendo el camino de la ermita de San Marcos. Este tramo, aunque lo valoramos, decidimos partir desde abajo. Podéis considerarlo siempre y cuando queráis evitar el desnivel inicial de la ruta que salva todo el murallón de hormigón de la presa. Un tramo este que, aunque sea de subida con vistas a la artificialidad del hormigón, también resulta interesante. Dicho lo cual, en torno a las 11:30 estábamos en el punto de partida. Coche aparcado junto con, tan solo, otros dos vehículos más. Panel informativo de la ruta, fuente de agua, barbacoa de piedra, varias mesas de picnic y un gimnasio para tercera edad. Todo ello vigilado muy de cerca por la presa de Pajarero, que soltaba agua a raudales tras estos días de intensas lluvias… Esto nos hacía presuponer que cuando ascendiésemos, nos encontraríamos el pequeño embalse completamente lleno. La ruta oficial es básicamente circular al pantano. Con la única dificultad física del desnivel inicial de ascenso desde la base de la presa.  Y unos 4km de longitud. Pero nosotros quisimos adaptarla con el objetivo de que India hiciese íntegro el camino andando, recortando a 2 km la distancia y haciéndola lineal de ida y vuelta. Comenzamos. Iniciamos el camino vadeando el propio arroyo Pajarero y aquí comenzaba la primera aventura de India con sus botas katiuskas. No llevábamos ni 50 m y ya estábamos «bautizados» para el resto de la ruta. El giro a derechas nos ofrece varias alternativas para ascender; no hay pérdida, siempre en zig zag, hasta la arista de la presa por su parte izquierda (según la vemos de frente). India y Kenya se los pasaban pipa; una cogiendo hojas «marillas» y la otra correteando de un lado para otro. Algunos momentos por pista, otros por estrecho sendero y a veces por escalones de piedra. Algún pino atravesado que saltar y varias retamas que esquivar. Una «cueva vegetal» estrechaba el paso, ¡qué divertido! El sonido de la caída del agua siempre nos acompañaba a la derecha de nuestro sentido. A mitad de subida pudimos tocar la propia mole de hormigón con nuestras manos. Una puerta cerrada de «astillo» (castillo) evitaba el acceso a la entrañas de la presa. Daba gusto ver disfrutar a la pequeña con tanta imaginación, pero a este ritmo no llegaríamos a hacer ni la ruta adaptada. Así que, enana a los hombros para llegar a lo más alto de la presa. Ya en la parte alta. Arriba, más charcos. A la derecha la presa, que permite el paso hasta el otro lado, donde se hubiese iniciado la ruta de haber accedido por la ermita. De frente, una pista ancha nos invitaba a continuar el camino. Entre carreras, saltos y abrazos íbamos adentrándonos en el frondoso bosque. Algún que otro charco embarrado ponía a prueba el equilibrio de toda la familia. De momento, castaños pocos, pero experiencias infinitas. La bolsa azul para recoger castañas ya iba medio llena de diferentes tipos, formas y colores de hojas. Era también los deberes de la «guarde» de su profe «Anesa». Poco a poco comenzaron a aparecer los castaños con sus correspondientes frutos por el suelo. Increíble, cientos de castañas sin haber sido recogidas… No hacía falta salir del camino para acceder a ellas. Pero ojo… que las castañas «viven en unas casitas con pinchos«. La mayoría están fuera, pero otras aún están dentro. India escuchaba atentamente la historia que Afri le contaba, y a la vez miraba con intensidad cómo había que sacar las castañas de sus «casitas». Poco después se lanzaba a coger las castañas con cuidado, con más sufrimiento por parte de sus padres que ella. El suelo estaba lleno de «casitas con pinchos» y acercar la mano era casi motivo de pinchazo. Pero no. Es increíble como nos sorprenden estos enanos dejándoles hacer. Siempre estando atentos, y mordiéndonos la lengua para evitar asustarla, y no crear un miedo sin necesidad…  Alucinante como ella misma gestionaba la situación particular de cada castaña para no pincharse… y una vez entre sus dedos, a la bolsa. Paredes con musgo… húmedas «como pañal» y suaves «como osito»… Podemos coger un poco para el «Belén»… No mucho, que hay que respetar la Naturaleza. Ay, si está sobre un muro… «altar»… pues a saltar. ¡Y una cueva, mira ahí! Más castañas y un susto… un abejorro que nos quiso acompañar… No pasa nada, pero hay que tener respeto y cuidado ante lo desconocido. Desvío del recorrido original. En el primer claro de vegetación nos encontramos a los únicos senderistas que vimos en toda la jornada. Bajaban por una bifurcación a la izquierda marcada con una baliza amarilla. Baliza que indicaba el recorrido oficial. Una breve conversación con ellos seguida de una pequeña inspección de pocos metros por donde descendían nos dio buena sensación. A pesar de sus advertencias técnicas, parecía un sendero sin mucha dificultad que se adentraba de nuevo en el bosque. Decidimos seguir nuestra ruta adaptada, bordeando el embalse si tomar más desnivel… Poco más adelante una nueva bifurcación, esta vez con una valla a la izquierda, impedía el paso motorizado, ¿pero quien va a venir hasta aquí con coche? En esta ocasión sí tomamos el desvío a la izquierda en leve ascenso. Estábamos en la cola del pantano y esta pequeña subida nos permitió verlo con una perspectiva espectacular. Mirada atrás para descansar momentáneamente mientras seguíamos disfrutando. El verde que brotaba del suelo, el marrón acompañaba por los laterales y al fondo, el recortado horizonte de los montes de Toledo. En el centro, la pausa de la linealidad del agua de un embalse lleno hasta sus topes. Bosque de castaños. Pero debíamos seguir, ahora adentrándonos definitivamente en el verdadero rincón y objetivo de la ruta. Un frondoso bosque de castaños que creaba una perfecta cúpula evitando todo paso de luz solar. El pausado pantano se había transformado en unas nerviosas aguas que creaban una relajante banda sonora. Casi sin darnos cuenta nos encontramos en un camino completamente tapizado por los erizos de las castañas. Kenya, ya no correteaba tanto como antes; a penas había huecos libres donde no pincharse. Increíble. Marrones, naranjas y amarillos habían ganado la partida a los verdes. Una temperatura perfecta, y puntuales brisas producían breves lluvias de hojas. «Otoño llegó, marrón y amarillo, otoño llegó, hojas secas nos dejó… Para la lluvia saca tu paraguas, y no te olvides las botas de agua. Otoño llegó, marrón y amarillo, otoño llegó, hojas secas nos dejó. Si el viento sopla, no le tengas miedo, escucha su canto, quiere ser tu amigo. Otoño llegó, marrón y amarillo, otoño llegó, hojas secas nos dejó… India cantaba una de sus canciones preferidas, y nosotros con ella. Era el momento perfecto. Si poco antes teníamos vistas infinitas hacia el horizonte, ahora estamos completamente inmersos en un denso bosque donde solo se pueden ver castaños mirases hacia donde mirases… Bueno, y agua… El camino llegaba a su fin justo cuando el cauce del arrollo Pajarero se cruzaba en nuestro camino. Punto de vuelta. Se nos presentaba alegre, saltarín y enérgico. Tal vez en otra época del año pudiese vadearse, a pesar de que no se percibiese continuación alguna al otro lado del arrollo. Sea como fuere, para nosotros era más que suficiente. Bonita guinda para este delicioso pastel. Descansamos un rato, escuchando los sonidos del bosque. Algunas castañas más para la bolsa. Setas; pero sin tocar, que no tenemos ni el más mínimo conocimiento micológico. Algo más de una hora nos había tomado llegar hasta aquí. Tan solo un kilómetro, pero con tantas experiencias que parecía que llevábamos toda la mañana haciendo kilómetros. Tocaba desandar nuestros pasos. Ahora con paso un poco más ligero, alguna que otra parada para hacer juegos con hojas, las correspondientes fotos y perder de vista durante unos segundos a Kenya. Intuíamos que habría bajado a mojarse al pantano, pero estaba todo su perímetro completamente vallado… Excepto por una tímida puerta que daba acceso. Allí descendimos todos hasta la orilla para disfrutar de una nueva perspectiva. No sabemos a quien le gusta más el agua, si a Kenya o a India. Si nuestra perrita ya volvía empapada de su ansiado chapuzón, la peque de la casa amenazaba con quitarse la ropa para meterse en el agua… Le costó a su madre hacerla razonar que estaba fría y no se podía bañar. Descenso. De vuelta al camino, paso de los anteriores puntos embarrados hasta llegar a la presa. El descenso mucho más cómodo pero sin relajar la tensión, zarzas y escalones húmedos nos esperaban con ganas de fiesta. La inmensa pared de hormigón nos advertía que estábamos llegando a nuestro final. Allí se podía ver el coche, ya solitario. Con las mesas de picnic para poder elegir. Agua fresquita de la fuente y una barbacoa que en esta ocasión no utilizamos. A India aún le quedaban fuerzas y energía para probar todas las estaciones de ejercicio para tercera edad, que por allí se ubican. Al final un paseo de 2,2 km. 85 m de desnivel positivo y algo más de dos horas de intensas experiencias para India. Que se lo pasó genial mientras aprendía y desarrollaba múltiples habilidades cognitivas, físicas y sociales....

The post Castañar de Santa María del Tiétar, con niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/castanar-de-santa-maria-del-tietar-con-ninos/feed/ 0
París en 24 horas. https://moreocio.com/paris-en-24-horas/ https://moreocio.com/paris-en-24-horas/#respond Thu, 16 Feb 2023 14:00:03 +0000 https://moreocio.com/?p=4577 París en 24 horas ¿Visitar París en 24 horas? Sí, se pude. Y, sobre todo, cuando surge de un regalo o sorpresa que la otra persona no espera. ¿Locura? Puede ser… Os contamos y luego decidís. La escapada se realizó en un contexto social y económico complicado postpandemia, al que había que añadir otras circunstancias personales que no habían ayudado a mantener nuestro ritmo viajero. Pero todo es cuestión de adaptarse a las nuevas circunstancias de cara a continuar disfrutando de lo que más nos gusta. Viajar. Afri fue la encargada de organizarlo todo. Vuelos, alojamiento, temporalización de visitas… Y yo de disfrutarlo. Estaba claro quién recibía la sorpresa. Horas previas Todo había comenzado mucho antes de un viernes a las 21:00. Esa hora fue clave, justo cuando surgió esta conversación: – Mi madre se queda a dormir en casa -me informó Afri. – Vale, perfecto, pero ¿por qué? -respondí desorientado. – Y tú te vas a despertar a las 4:00 de la mañana… -continuó tajante. No hacía falta seguir hablando, fue suficiente para que empezase a tener sentido el papel que recibí como regalo el día de reyes donde se podía leer «Vale por un viaje egoísta». Mi mente podría entender que, por la hora de salida, tomaríamos un vuelo. Y por la presencia de la madre de Afri, nuestra «peque» se quedaría en casa con su querida «abu». Todo estaba meticulosamente preparado, incluso la pequeña mochila que nos acompañaría en esta breve escapada. Desplazamiento hasta París. A las 5:30 llegamos al aeropuerto. Las tarjetas de embarque electrónicas guardadas en el móvil de Afri, me impidieron conocer el destino final hasta que no llegamos a la misma puerta de embarque. «París-Beauvais». Por delante nos esperaba un viaje al puro estilo low-cost, del que tanto habíamos disfrutado años atrás. Ryanair, mochila, albergue y comida para llevar. Ilusión y nervios a la par. Todo lo necesario lo llevábamos encima; la compañía y las ganas de vivir nuevas experiencias. Pero lo más importante se nos quedaba en casa por primera vez; sabor muy agridulce y sentimientos encontrados por no estar acompañados de nuestra pequeña India. Fue duro, pero positivo para nosotros y para ella. A las 7:00 salía el vuelo hacia París-Beauvais. Dos horas llenas de ilusión y preocupación. A la llegada, vídeos de India tranquila en casa con su «abu» que hizo desaparecer por momentos nuestra preocupación. En el pequeño aeropuerto de Beauvais no tuvimos problemas para encontrar el bus de conexión con París . Sobre las 9:30 ya estábamos montados. Fue el momento en el que Afri aprovechó para sacar sus papeles y ponerme al orden definitivamente de lo que iban a ser 24 horas en París. París por la mañana. Sobre las 11:00 el autobús llegaba a la estación de Porte Maillot, junto al Palacio de Congresos de París. Muy cerca de allí se ubica una boca de Metro de la línea 1 (amarilla) que, sin trasbordo alguno, nos dejaba en el centro de la ciudad en menos de 20 minutos. En enero del 2023 el precio del billete sencillo es de 2,10€ . A las 11:30 estábamos saliendo por la boca de metro de la línea 1 en la parada del Hotel de la Ville. Comenzaban nuestras 24 horas en París. Afri reservó a las 12:00 un FreeTour con Sebastián . Pero para eso aún quedaba media hora. Tiempo que aprovechamos para comer un par de bocadillos. Y resguardarnos del frío y ventoso día con el que nos había recibido la capital francesa en el Bazar del Hotel de la Ville. La ruta de casi tres horas, resultó ser todo un acierto. Sebastián consiguió una combinación perfecta de historia con pinceladas de humor que amenizaron la gélida mañana. Todo ello mezclado con algunas recomendaciones personales para conocer lugares mucho menos turísticos. De esta manera visitamos el Hotel de la Ville, Pont d´Arcole, Notre Dame, Pont Saint Michel, Pont Neuf, Museo de Louvre y el Jardín de Tullieres. Y entre uno y otro, decenas de datos históricos y curiosos sobre París. En torno a las 15:00 terminó el Free Tour. El propio Sebastián nos llevó, sin compromiso, a un pequeño buffet en el que comer por menos de 20€. No fue comida de alta cocina, pero sí bastante decente para el viaje low cost en el que estamos sumergidos. Y a muy pocos metros del Louvre. Perfecto para descansar, recuperar temperatura y recargar energías para lo que nos quede de jornada. Apuntad el nombre del restaurante, «Self Service Tuileries». París por la tarde. En torno a las 16:00 continuamos nuestra visita. La idea era pasear por el Jardín de Tullieres hasta la plaza de la Concordia. Pero la lluvia nos obligó a desplazarnos por las mismas galerías de la calle Rívoli. De esta forma seguiríamos mezclándonos con el ambiente local. En una de las bocacalles que cruzamos, vimos al fondo la Columna Vendome, ubicada en el centro de la plaza con el mismo nombre. Y casi sin enterarnos llegamos a la plaza de la Concordia, el obelisco de Luxor así nos lo confirmaba con su imponente presencia. Obviamos el paseo de los Campos Elíseos para ir junto al río Sena por el paseo de la Reina y disfrutar de las vistas al Palacio de Borbón y el puente de Alejandro III. Antes de cruzar este, el que dicen puente más bonito de Paris, nos acercamos a ver el Palacio Grande y el Palacio Pequeño. Ambos situados uno frente al otro a muy pocos metros del afamado puente. Cruzando por el Puente de Alejandro III, nos encontraremos directamente en la Explanada de los Inválidos. Parte trasera del espectacular Palacio de los Inválidos donde de halla la tumba de Napoleón Bonaparte. Siguiendo nuestro paseo, nos desviamos hacia los Campos de Marte en busca de la icónica Torre Eiffel. La cual ya dejaba verse desde antes de acabar el FreeTour. La Torre Eiffel Serían sobre las 18:00 cuando llegábamos a la base de la atracción turística por excelencia de París. Muy cerca, en la calle Buenos Aires, Instagram ha hecho de las suyas en busca de una de las mejores fotos de París. Como no teníamos tiempo material para subir, allí que nos dirigimos en busca del nuevo ángulo fotográfico. Muy cerca, haciendo esquina se encuentra la cafetería Le Castel. Era necesaria una nueva parada para recuperar energías y calor corporal. Lo pagamos bien; 6,70 por un café americano y 7,70 por un cappuccino, ambos de auténtico aguachirri. (Ya, lo sabemos… Podéis ahorraros todo tipo de comentarios…) Con el dolor aún en el cuerpo, salimos para ver como la torre comenzaba a prepararse para la noche. Las luces engalardonaban sus más de 300m de altura que no podíamos disfrutar al estar tan cerca de su base. Cruzamos por el puente de d´Iena para ir en busca de los Jardines del Trocadero. Allí está el lugar donde sacar «la foto de París». Y allí fuimos. La leve subida por su escalinata encendió el chivato de la reserva. Nos quedaba ver el arco del Triunfo, pero desestimamos la opción de hacerlo andando. Tomamos el metro en Trocadero para ir directos a la parada Charles de Gaulle-Etoile. Plaza (o rotonda) que alberga el afamado Arco del Triunfo. Se puede subir para ver las perspectivas desde lo más alto, pero lo obviamos. Sí que nos acercamos a la base cruzando por un acceso subterráneo que cruza esta mega rotonda de un lado a otro. Bonita perspectiva con la torre Eiffel de fondo. Hacia el albergue Habíamos «visto la luz» con el metro. Lo volvíamos a usar para dirigirnos hasta el albergue donde pasaríamos la noche. La estación de La Chapelle se encuentra fuera del centro parisino, y «cerca» del barrio de Monmatre. A la salida de la boca del Metro, parecía que habíamos cambiado, no de barrio, sino de país. Zona obrera con ambiente extraño. Ya lo había leído Afri en los comentarios del Albergue. Desde la boca del metro, andando, en menos de 10 minutos llegamos a la puerta del albergue . Limpio, amplio. Con literas. En París íbamos a dormir en literas… Viaje Low Cost, con mayúsculas. Pero Low Cost, de calidad. París de noche. Descansamos media hora. De 19:30 a 20:00. Quedaba ver el barrio de Montmartre. Pero a la salida del albergue, chaparrón de los de aúpa. Mientras decidimos qué hacer, se nos planteó la posibilidad de cenar en el Albergue, o en dos bares cercanos; Nord Nord o Vieille Pie. Decidimos salir a probar suerte con alguno de esos bares, pero de camino el aguacero amainó. Así pues continuamos la caminata hasta la parada de metro Marx Dormoy que nos dejaría directos en Abbesses. Esta parada se sitúa en la base de la colina de Montmartre. Justo en el parque del Muro de los «te quiero». Callejeando, algo cansados ​​(no nos vamos a engañar), atravesamos dos calles-escaleras; la segunda de ellas con nombre Calvario, para llegar a la plaza de Terte, también conocida como «de los pintores». Bonita y emblemática. Las luces se reflejaban en el pavés, creando una imagen icónica. Barajamos la opción de cenar en la terraza de algunos de sus restaurantes y disfrutar del lugar. Pero los precios prohibitivos chocaban con el viaje low cost. Continuamos el paseo callejeando por este bucólico barrio hasta llegar al Sagrado Corazón. Imponente la imagen nocturna que nos regalaba. Entramos para guardarnos un poco del ambiente húmedo que había quedado. Algunas fotos y a continuar. Parada técnica En la calle paralela al funicular de Montmartre, algunos escalones abajo se oía música en directo. Una taberna irlandesa. Un oasis. Corcoran´s se llama el establecimiento. Cayeron dos pintas por persona. Apetecía parar y disfrutar. 8€ cada una… Claro, a pocos metros del Sagrado Corazón. Pero estas las saboreamos mejor que los cafés. Tras esta parada en boxes, quedaba la posibilidad de visitar el Moulan Rouge; paseando o en metro. Pero para solo verlo desde fuera sin intención de entrar, no merecía la pena. Calle abajo en busca del Metro de Abbesses para hacer el viaje contrario hacia Marx Dormoy. Una cena rápida de camino al albergue en la calle Riquet en el único restaurante que quedaba abierto a las 23:00 que ya marcaba el reloj. Dos kebab. Que empaparon y fueron baratos. Horas extra en París. A las 7:00 sonó el despertador. Primera noche que dormíamos del tirón desde que nació India. Pero la echamos mucho de menos. Sensación rara. Sin prisas nos despejamos en la habitación. El desayuno buffet del Albergue fue bueno, nos aprovechamos de ello antes de hacer el check-out. El día amaneció completamente diferente al sábado. Fresco pero soleado. De nuevo, mochila en la espalda, al metro de Marx Dormoy, esta vez hacia el centro. Parada en la Magdalena. En torno a las 9:00 estábamos en la imponente Iglesia de Madeleine, no entramos, pero por momentos creímos estar en la antigua Grecia. Increíble todo lo que esconde esta ciudad en sus entrañas. Como la mañana era buena y nos apetecía disfrutarla, paseamos por el Bulevar de los Capuchinos hasta la plaza de la Ópera para quedar impresionados por el Palacio Garnier. A la espalda de este edificio quedan las galerías Lafayette (que abrían a las 11:30). Puede ser interesante su visita por la cúpula interna que alberga este famoso centro comercial. No entramos, y cogimos el metro en la parada Chausse d´Antin-Lafayette hasta Jussieu. Barrio Latino Cambio radical de ubicación, en busca del margen opuesto del río Sena, aproximándonos al Barrio Latino. En menos de cinco minutos andando desde la boca del metro, estábamos junto al Panteón, lugar donde se hallan los restos de Rousseau. Junto a este imponente edificio se ubica la bonita Iglesia de Sant Etienne du Mont. Los cercanos jardines de Luxemburgo nos invitaban a dar un paseo como si en el Parque del Retiro nos encontrásemos. Pero el tiempo empezaba a jugar en nuestra contra. Una breve visita fue suficiente para observar la grandiosidad de cualquiera de los jardines que se reparten por esta bella ciudad....

The post París en 24 horas. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/paris-en-24-horas/feed/ 0
Dehesas de Cardiel https://moreocio.com/dehesas-de-cardiel/ https://moreocio.com/dehesas-de-cardiel/#respond Thu, 19 Jan 2023 14:00:58 +0000 https://moreocio.com/?p=4566 Volvemos a la carga con una nueva y sencilla propuesta. Últimamente estamos dedicando las entradas a paseos con niños, en porteo o no, con un nivel de dificultad inexistente. Esta es nuestra realidad hoy en día. Nos gusta la naturaleza, el aire libre… y disfrutarlo en compañía de India potencia nuestro gozo, a pesar de tener que renunciar a otros objetivos más ambiciosos desde el punto de vista físico y técnico. Es complejo buscar lugares o rutas que sean sencillas, de fácil acceso y no estén masificadas. Pero esta es una excepción. La zona baja de la Sierra de San Vicente guarda rincones interesantes que se alejan de su zonas altas, mucho más transitadas. Nosotros nos hemos basado en un tramo de la Senda de Viriato que conocí en bici en mis inicios ciclistas. Y a pesar de coincidir parte con el GR-63 de la Senda de Viriato, no está marcada con balizas, por lo que se recomienda llevar un GPS o aplicación en el móvil que te permita seguir nuestros pasos. La ruta es un clásico de primeros de año que tenemos como costumbre hacer desde hace tiempo Afri y yo. Una forma de empezar el año con buenas sensaciones. El paseo que os proponemos consta de tan solo 4 km y es completamente plano. Tan solo hay que salvar dos arroyos, uno al inicio /final y otro en el ecuador del recorrido. Primera parte, ida. Cardiel Partiendo desde la plaza de Cardiel de los Montes, saldremos por el sur de la localidad donde nos encontraremos algunos paneles informativos que nos recordarán que vamos a caminar por un tramo de la Senda de Viriato. Tras vadear el reguero del Palo, que vierte sus aguas al arroyo Saucedoso, el camino nos obliga a cruzar una puerta canadiense. Esto nos hace pensar que tal vez tengamos suerte y nos crucemos con alguna res mansa a la que India pueda saludar. El tiempo encapotado amenazaba una ligera lluvia que por momentos hacía su presencia, pero nunca llegó a incomodar. Durante el primer kilómetro cruzamos un pequeño prado donde ya podemos ver algunos terneros. India alucina al verlos tan cerca y tan reales. Ver su cara no tenía precio. – ¿Cómo hace la vaca, India? – Muuuuuu… Y no paraba de señalar. Al pasar junto a ellas, se levantaron y desplazaron hacia otro lugar. Fue el momento en el que tomamos un sendero que se desviaba a la izquierda para seguir más de cerca el cauce del arroyo que siempre nos acompañaba a nuestra izquierda. Fue en este momento cuando nos adentramos en un bonito encinar. Kenya no paraba de correr de un lado para otro, e India señalaba todo lo que la llamaba la atención… los charcos de agua, las hojas de las encinas y olivas, el canto de algunos «pipis»… Una fuente de sensaciones completamente natural para la más peque. Pronto llegamos al punto de vuelta, el bonito y escondido sendero desemboca en la pista forestal que ahora nos llevará de vuelta al punto de inicio. En este momento llevaremos dos kilómetros exactos de ruta Segunda parte, vuelta. Ahora con la carretera CM-5002, guiaría nuestros pasos desde la distancia. Durante un kilómetro tomamos la pista que desembocaría en el mismo camino que habíamos tomado al inicio. El del prado donde estaban los terneros, ahora un poco más escondidos entre las encinas. Quedaba tan solo realizar la parte final, común a la inicial para llegar a Cardiel y tomar una buena cerveza en alguna de sus terrazas de la plaza peatonal con vistas a la iglesia y su campanario. Allí arriba una elegante cigüeña captó la atención de India, al igual que el «guagua» que la invitaba a lanzarle su propia pelota. No más de hora y media dedicamos a este tranquilo paseo donde todos disfrutamos de un rato al aire libre y donde India continuó ampliando sus experiencias y estímulos.

The post Dehesas de Cardiel first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/dehesas-de-cardiel/feed/ 0
Castañar de Las Rozas, con niños. https://moreocio.com/castanar-de-las-rozas-con-ninos/ https://moreocio.com/castanar-de-las-rozas-con-ninos/#respond Thu, 12 Jan 2023 14:00:55 +0000 https://moreocio.com/?p=4552 En esta entrada de hoy os proponemos una sencilla ruta de senderismo muy propia para la época otoñal. Es perfecta para realizar con niños por su baja dificultad, y la gran flexibilidad a la hora de modificar la longitud del propio recorrido. La ruta parte desde la localidad de Las Rozas de Puerto Real, el pueblo más occidental de la Comunidad de Madrid. Limita al norte con Casillas, ya en la provincia de Ávila, donde ya visitamos su castañar con India el año pasado. En la propia travesía de la localidad se halla una oficina de turismo a modo de cabaña donde nos darán toda la información que necesitemos. Incluso para los más peques nos dieron una pegatina de «Castañito», un carnet de explorador y una guía infantil de la ruta. Para los mayores, un plano de la ruta con toda la información necesaria y otras propuestas que parten desde el mismo pueblo.  El camino trazado es muy sencillo, son unos 9 km que se divide en tres tramos. El propio castañar, el cruce de la carretera por un túnel habilitado y la visita al embalse de los Morales. Descenso, ida. Nosotros tan solo hicimos la parte del castañar; India tan solo tiene 19 meses y no queríamos abusar. Pero para niños mayores el paso del túnel es muy motivante. Y para los más mayores, bordear el embalse suponen tan solo 4 km de perímetro completamente plano. Esta opción también es viable hacerla, de manera independiente ya que tiene su propio acceso en coche. Centrándonos en nuestro paseo, disfrutamos del bonito tramo de castañar. Durante un kilómetro y medio todo en suave descenso. India se animó a realizarlo completamente ella solita andando. En algún tramo concreto pidió la mano de su madre, recordad que estamos en la naturaleza y no en una pasarela habilitada. A mitad del descenso nos encontramos con una zona de merendero donde paramos para descansar y tomar nuestra merienda de media mañana. Fue muy motivante ver disfrutar a la pequeña con la cantidad de colores, olores y texturas que iba descubriendo.  Todo le llamaba la atención y todo lo iba tocando. La hora que tardamos en recorrer el kilómetro y medio de bajada, bien mereció la pena. Ascenso. vuelta. Una vez abajo, poco antes de llegar al cruce del túnel de la carretera, nos desviamos a la izquierda para tomar un camino que asciende paralelo al sendero de bajada. Aquí ya subimos a India al porteo con mamá y el ascenso fue mucho más rápido. A la altura del merendero volvimos al sendero inicial ya que la pista paralela por la que subíamos estaban en obras. Así que el último tramo lo hicimos por el mismo trazado que por el que empezamos. En total 3 km y 100m de desnivel para una jornada sencilla, pero perfecta para introducir a los más pequeños en el mundo del senderismo. Y aprovechando que en el momento de montar en el coche, la peque se quedo dormida, disfrutamos de unas cervezas y unas raciones en el bar de la piscina. En la misma carretera, en la salida hacia Cadalso.    

The post Castañar de Las Rozas, con niños. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/castanar-de-las-rozas-con-ninos/feed/ 0
Cantabria: Valles Pasiegos. https://moreocio.com/cantabria-valles-pasiegos/ https://moreocio.com/cantabria-valles-pasiegos/#respond Thu, 01 Dec 2022 14:00:27 +0000 https://moreocio.com/?p=4509 Llevábamos mucho tiempo queriendo visitar esta zona de pastos y grandes praderas. De montes suaves y ondulados. A caballo entre la costa cantábrica y las merindades burgalesas. Rincón escondido y olvidado de la infinita Cantabria donde se respira paz, tranquilidad y serenidad. Justo lo que necesitábamos. Total desconexión. El lugar estaba elegido, solo quedaba buscar alojamiento. Un hospedaje que aunase un criterio bien definido; una estancia rural que se ubicase alejado de cualquier núcleo urbano. En esto, Afri es toda una experta. Encontró un refugio en forma de casa típica pasiega en medio de la ladera, salpicada por la compañía de algunos otros caseríos dispersos por la zona. El valle de Luena, al que se accede desde la meseta por el puerto del Escudo, servía de puerta de acceso a la vega del río Pas. Concretamente en Tablado, pedanía de San Miguel de Luena, es donde ubicamos nuestro retiro familiar durante estos tres días. El refugio. Tenía razón el casero cuando nos recomendó llegar de día para acceder al refugio. De la N-623, se desviaba una pista con porcentajes superiores al 20%, algún que otro cruce y un tramo final de hormigón desgarrado que ponía a prueba nuestra pericia al volante. Si a la oscuridad le añadías la lluvia, la llegada a nuestro retiro supuso toda una aventura. ¿No queríamos estar aislados? Pues toma dos tazas… La cabaña nos esperaba iluminada en medio del prado. Toda una casita de juguete con su porche exterior y su propio prado cercado para el disfrute de nuestras mascotas. Pero lo mejor estaba por llegar al abrir la puerta y ver como en solo 2o m2 se disponía la cocina en la planta baja, el salón y baño en la primera planta y la habitación en la buhardilla. Tan acogedora y coqueta, como de accesibilidad compleja a cada una de sus estancias. Y seguridad relativa para niños pequeños. Con todo tipo de comodidades de nuestra vida actual; nevera, microondas, vitro, lavadora… Pero con un guiño al pasado por su calefacción a base de chimenea de leña. Un lugar perfecto para no salir en tres días… Una de las cosas que más nos gustaban de viajar furgo era llegar de noche al lugar de destino para que por la mañana la luz solar nos sorprendiese con el entorno en el que nos encontrábamos. Algo similar ocurrió al día siguiente. Viernes. Asomarse por la ventana y no ver otra cosa que no fuesen prados, bosques, nubes, vacas, caballos… El sol abriéndose paso entre los cristales. El olor a café y unos buenos sobaos pasiegos artesanos nos esperaban en el alféizar de la ventana. India jugando con las zapatillas de papá y mamá riendo por la torpeza que ello le implicaba… ¿Se podía pedir más? Pues sí. Churrón de Borleña. Decidimos salir para aprovechar el buen tiempo que nos estaba regalando la meteorología… Tomar el coche y desplazarnos valle abajo hasta Borleña. Existe allí una senda muy sencilla, apta para cualquier tipo de personas, sin ningún tipo de dificultad física más allá de andar por un piso irregular típico de sendero montañoso con sus respectivas piedras, raíces y hojas… Perfecto para realizar con niños o iniciarse en el senderismo. Ruta lineal que se inicia en el parque de Borleña, junto al río Pas, dispuesto con columpios infantiles y mesas de picnic. Dos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, sin apenas desnivel significativo que transcurren paralelos al arroyo de la Llana en busca del churrón de Borleña. O lo que es lo mismo, una cascada de unos 20 m de altura que vierte sus aguas a una amplia poza que deja escapar sus aguas por el arroyo que hemos ido disfrutando en todo el camino. La postal otoñal le daba un punto más de interés al recorrido. India disfrutó de su porteo sin rechistar, empapándose de múltiples sensaciones durante el trayecto. Infinitas tonalidades de colores, frescor del aire, chapoteo del agua, olores diversos, sonidos del bosque, reconocimiento de animales, tacto de diferentes texturas… Toda una experiencia multisensorial para ella. Y a la vez jugando e interactuando con Kenya. Tal fue su disfrute que medio camino de vuelta lo realizó descansando sobre el regazo de su madre sobre la mochila. Poco más de hora y media después estábamos de vuelta al punto inicial. Nosotros dejamos el coche junto a las pistas polideportivas, acortando así un poco el trayecto que tiene inicio y fin en el parque anteriormente citado. Tocaba tomar unas cervezas aprovechando el sueño de la enana de la casa. El Mesón de Borleña podía haber sido una buena opción de no haber estado cerrado en ese momento. Puente Viesgo. Optamos pues por seguir la carretera aguas abajo hasta Puente Viesgo. Localidad más conocida por sus aguas termales y lugar donde la selección española de fútbol se concentraba en la época del mítico Javi Clemente. Aquí existen varias posibilidades de visita. En caso de lluvia estaba planificado ir a las cuevas del Castillo o de las Monedas. Pero como el día acompañaba, nos tomamos una cerveza doble junto con unas costillas con patatas en la terraza del restaurante El Marqués. Allí disfrutamos de unas vistas privilegiadas del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo al que se accede por el puente peatonal que da paso sobre el río Pas. Una vez recompuestos, decidimos dar un paseo por el trazado lineal de la Vía Verde del Pas. Iniciando la ruta desde la iglesia de San Miguel Arcángel, pasando por la Casona de Fuentes Pila, el apeadero junto a la antigua locomotora «La Reyerta», el parque infantil y llegando hasta la pasarela peatonal sobre el río Pas. La vuelta, sin no vas con carrito o persona de movilidad reducida, la puedes hacer por la senda de pescadores que inicia su recorrido por el otro lado del río. Es fácil ver su inicio una vez cruces la pasarela. Te llevará directo a la plaza de España, junto al restaurante donde tomamos la cerveza. Nosotros, como íbamos con carro, optamos por volver sobre nuestros pasos y comer en el parque infantil mientras India disfrutaba de los columpios. Lugares de interés cercanos El sol empezaba a perder fuerza, las nubes comenzaban a ganar la partida. Decidimos entonces tomar el coche y desplazarnos hasta Socobio para disfrutar de la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda. De estilo románico, se encuentra en segunda posición en importancia después de la de Santillana de Mar. La lluvia hizo su presencia y tocaba retomar el valle aguas arriba de camino al refugio. Pero antes un breve desvío a Soto-Iruz para ver el convento franciscano de El Soto con su torre octogonal. De paso por las localidades de Ontaneda y Alceda, paramos para hacer una pequeña compra y de paso disfrutar del inmenso parque de Alceda junto al río Pas. Con tirolinas y numerosos columpios para niños en medio de un bosque adecentado para el paseo, incluso de nuestras mascotas. Allí echamos un buen rato de la tarde disfrutando también del paisaje otoñal que llenaba el suelo de hojas de múltiples colores. La idea era dar un paseo por el pueblo y ver, desde fuera, el Palacio de Mercadal y la Casona-Torre de Los Ceballos, pero la lluvia cumplió su amenaza. En la cesta de la compra llevábamos unas buenas carnes, algunos sobaos y una espectacular quesada . Todo ello para disfrutarlo en el refugio en vistas a las previsiones de lluvia para el día siguiente. En noviembre, a las 18:30 ya es de noche cerrada. Momento perfecto para disfrutar en familia durante unas horas junto a la hoguera comprobando las evoluciones de India, que ya no es tan bebé como nosotros quisiéramos. Sábado El sábado amaneció lluvioso y plomizo como avisaron las previsiones meteorológicas. Plan perfecto para no salir de la cabaña en todo el día… Regodeo en la cama durante un buen rato, desayuno sin prisas, y algunos juegos en familia… Estábamos muy a gusto, pero nos picaba el gusanillo de seguir conociendo el entorno. Mirábamos por la ventana y el cielo no tenía pinta de abrir por ningún lado. En la cabaña se estaba genial, pero también teníamos la inquietud de seguir conociendo la zona. Solución al problema, adelantar la comida (sacando partido a la barbacoa ubicada en el porche del refugio) y salir a hacer una ruta en coche con breves paradas en puntos de interés a la vez que disfrutábamos del paisaje en sí. Además, India acababa de caer rendida. En Entrambasmestas el río Pas hace un recodo simbólico. Ayer recorrimos sus aguas hacia el norte, río a bajo. Hoy tomaríamos sentido este, aguas arriba en busca de la población Vega de Pas, núcleo principal de la comarca en la que estamos. Recorrido en coche. La carretera CA-263 es preciosa en sí misma, el joven cauce nos acompaña siempre a nuestra izquierda. A la altura de Ocejo existe un puente peatonal colgante que te permite aproximarte al agua para saludar al principal protagonista del viaje. Hay un espacio muy pequeño para dejar el coche a la izquierda de la calzada y poder salir para pasear unos metros y rendir el homenaje que se merecen estas aguas. Continuamos con nuestro camino. Pasada la localidad de La Gurueba sale a la derecha un carreterín que da acceso a las cascadas del río Troja, opción que obviamos. Casi sin darnos cuenta, un nuevo desvío también a nuestra derecha nos da la posibilidad de acceder a San Pedro del Romeral, segundo de los tres pueblos considerados capitales pasiegos junto a Vega de Pas y San Roque de Riomiera. Una carretera que de continuarla nos ascendería hasta el puerto de la Matanela, el segundo de los tres pasos a la meseta que ofrece esta comarca junto con el Escudo y Estacas de Trueba.   Pero nuestro objetivo era claro. Vega de Pas. En menos de media hora estábamos allí, pero la lluvia no había cesado y la pequeña de la familia dormía aún tranquila en la silla. Solución, continuar en el coche en busca de los paisajes de montaña que nos ofrecían los pasos de Estacas de Trueba, primero; y la Braguía, después. Miradores del Pas Por orden, el puerto de Estacas de Trueba me recordaba a puertos pirenaicos franceses. La carretera surcando su trayecto entre enormes praderas de múltiples colores. El río Yera que se presenta tranquilo en sus últimos compases antes de ceder sus aguas al río Pas, nos ofrece dos bellas estampas de sendos molinos con sus correspondientes puentes del Camino Viejo y del Molino de Yera. No nos podíamos imagina lo que estas tranquilas aguas nos iban a regalar kilómetros más adelante de esta carretera comarcal CA-631. Abriéndose paso entre decenas de cabañas típicas pasiegas con sus paredes de piedra y sus tejados a dos aguas de pizarra. Las más cercanas a la localidad, aún en uso o remodeladas para viviendas rurales. A medida que tomábamos altura, muchas de ellas con cartel de cabaña y fina en venta. Muy tentador. Pero no habíamos venido a hacer negocios, sino a conocer la comarca. Y cuando volvimos a centrar la mirada en la imponente naturaleza observamos a lo lejos varias caídas de agua que rompían con la uniformidad de la orografía. Entre ellas una más llamativa que las demás, la cascada del arroyo Enverao. El asfalto pasa junto a ella, perfecto para disfrutar de su fuerza sin a penas casi bajarse del coche y gracias una pequeña explanada que facilitaba la detención del vehículo. Poco más a delante se presentaba el mirador de la Vega del Pas, también con una pequeña explanada que facilita la detención del coche con total seguridad para la circulación. Es aquí donde la niebla comenzaba a hacer su presencia a la vez que observábamos en la cuneta la aparición de restos de nieve. Es por estas razones que decidimos dar media vuelta sin la necesidad de llegar hasta el propio puerto, un par de kilómetros más adelante. En la bajada observamos al otro lado del valle una estación de tren abandonada...

The post Cantabria: Valles Pasiegos. first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/cantabria-valles-pasiegos/feed/ 0
Camper con bebés: Alarcón y Cullera https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/ https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/#respond Thu, 20 Jan 2022 14:00:00 +0000 https://moreocio.com/?p=4431 Es nuestra pasión. Viajar. Y hacerlo de forma «nómada», nuestro estilo. Hoy aquí, mañana allí, y pasado en otro lado. Entendemos que es la manera de conocer el máximo de lugares en el menor tiempo posible. Disfrutando a pinceladas de cada uno de los lugares… Ya tendremos tiempo de volver con más tranquilidad a esos sitios que nos hayan llamado más la atención. Pero con la llegada de India, el ritmo lo marca ella. Y por tanto debemos modificar y flexibilizar este estilo de viaje. Es por eso que en esta ocasión tomamos la base nómada de un viaje en camper, pero a expensas de la respuesta que nos vaya dando la enana. Vendimos nuestra furgo con la llegada de India porque por aquel entonces la camperizamos para viajar y dormir dos personas. Pero queremos seguir viajando de esta manera, y antes de volver a lanzarnos a por una furgo adaptada a la nueva situación familiar, queremos ir probando poco a poco. India aún no llegaba a los 3 meses de edad. Es por ello que alquilamos una preciosa Fiat Ducato en la empresa Caravan Go. Quedamos enamorados tanto de la furgo, como del trato por parte de los propietarios. Vamos al grano. El viaje se organizó coincidiendo con un puente de tres días que nos regalaba la festividad de C-LM, 31 de mayo, lunes. El objetivo, la costa más cercana, Valencia. Pero con la mentalidad de tanteo al viajar con India, con posible parada y noche a mitad de camino, en Alarcón (Cuenca). Desplazamiento hasta Alarcón. Viernes, 28 de mayo de 2021. Por la mañana, Afri fue a Escalona (Toledo) a por la furgo con ayuda de mi madre para dejar allí el coche y traer la camper a Torrijos. A medio día cargamos, colocamos la sillita de bebé y nos preparamos para salir a la hora del café. Tras casi unas tres horas de camino donde India tuvo momentos tranquilos y otros no tanto, decidimos parar en Alarcón para ver el atardecer, cenar y no forzar el viaje nuestra princesa. La pernocta la hicimos en el mirador de Alarcón, una pequeña explanada que sale a mano derecha de la carretera local que da acceso a la localidad, pocos metros antes de entrar en el núcleo urbano. Cuando llegamos, allí ya se encontraba otra furgo con el mismo objetivo. Un pequeño cañón sobre un meandro del río Júcar, nos presenta una panorámica espectacular de la ciudad. Tras un pequeño paseo por la explanada y el baño diario de India, preparamos la cena a la vez disfrutábamos del bello atardecer mientras que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. La primera noche de India en camper fue perfecta. Alarcón y desplazamiento a Cullera. Sábado, 29 de mayo de 2021. Un desayuno tranquilo, a ritmo de bebé. Disfrutando ahora de la luz matutina que ilumina esta postal a través de la ventana de la furgo. Muchos coches llegan, hacen fotos y continúan su camino hacia el pueblo. Sus torres defensivas, su castillo transformado ahora en Parador Nacional y sus puertas de acceso almenadas le imprimen una silueta de ciudad medieval propia de aquella época. Es momento de abandonar esta ubicación en la periferia y adentrarnos en el núcleo urbano para aparcar en una pequeña explanada adaptada para visitas turísticas de un día (prohibida la pernocta y acampada). Son las 11:00 y conseguimos el último hueco disponible. Hoz de Alarcón Desde ahí mismo comienza el sendero de la Hoz de Alarcón (PR-CU-71) de unos 10 km que recorre la hoz y lugares próximos, pero adaptamos el recorrido a tan solo 4 km en torno al sendero que recorre la hoz junto al río Júcar. Con el porteo de India preparado y el calzado apropiado, descendimos por el sur desde la población hasta el mismo cauce del río. Tras cruzar la puerta de Chinchilla, la senda oficial continúa recto cruzando el puente del Picazo. Pero nosotros nos desviamos a la derecha para tomar un sendero que se abre camino junto al río. La vegetación de ribera nos acompañará durante todo el recorrido. Los cañones que ceden el paso al cauce del río hacen de hogar para numerosas aves rapaces que nos vigilan desde sus posiciones. La límpida agua del río nos ofrece su frescor en nuestra piel. También se agradece el ruido de su suave chapoteo entre alguno de los saltos de debe conquistar. Es un paseo muy agradable. Según vamos ganando terreno al meandro, aguas arriba, se nos van presentado al otro lado del cañón las diversas torres defensivas. Cañavete y Alarconcillo. Cuando llegamos al puente de Tébar, que nos da paso al otro lado del cauce, lo obviamos y comenzamos el ascenso de nuevo hasta el núcleo urbano. Un total de unos cuatro kilómetros y un desnivel de unos 150 m para recorrerlo en algo más de hora y media con total tranquilidad. Camino a Cullera Era la hora de la comida y antes de salir, aprovechamos para recuperar fuerzas. Quedaba la opción de disfrutar algo más de Alarcón, pero la desestimamos en beneficio de continuar nuestro camino hacia la costa. En poco más de dos horas llegamos a nuestro destino. Uno de los pocos reductos vírgenes sin urbanizar que existe en la costa valenciana. La playa del Brosquil nos esperaba para descansar. Ubicada entre las turísticas Cullera y Tavernes y al amparo de los campos anegados por las aguas del río Júcar, muy próximo a su desembocadura. Escondido entre calles y casas medio urbanizables, se halla este escondido lugar. Pero que a pesar de ello, nos encontramos lleno de furgos tanto nacionales como internacionales. Una campa de unos 15 vehículos conviviendo en el más absoluto respeto mutuo y con la naturaleza. Tiempo más que de sobra para ubicar la camper, sacar el toldo, las mesas, las sillas… Saludar a los «vecinos». Reconocer el lugar con un tranquilo paseo por la playa virgen y preparar la cena antes de que el sol cayese por completo. Una tarde-noche tranquila, relajada, disfrutando del verdadero ambiente camper. Col de Barx y playa el Brosquil. Domingo, 30 de mayo. La noche de nuevo resultó muy tranquila. India se estaba adaptando a la perfección y nosotros lo agradecimos. Antes de amanecer, ya estaba preparado para salir con la bici al cercano col de Barx. A las 7:00 se me presentaban unos 60 km y algo más de 700 m de desnivel para hacer en unas dos horas y media. Perfecto para dejar descansar un poco más a Afri e India y llegar justo a la hora del desayuno. La ruta es muy sencilla con unos 15 primeros kilómetros de rodaje hasta Simat de Valldigna, con muy poco tráfico debido a las horas tan tempranas. Disfrutando de este paisaje valenciano del valle de Valldigna. Antes de iniciar el ascenso, una breve parada para disfrutar de la Capilla Mare de Deu de Gracia, en Simat. Y desde ahí 6 km de ascenso con 8 «tornantis» que va elevando el asfalto para ofrecernos una nueva perspectiva de este valle. Col de la Visteta En el Col de la Visteta, la carretera ofrece varias alternativas. Entre ellas el acceso al Camping la Falguera donde ya estuvimos ubicados en otra de nuestras visitas a Valencia. Pero en esta ocasión apetecía explorar una nueva carretera que daba acceso a una de las múltiples urbanizaciones que existen. Pequeño trayecto de ida y vuelta (2+2km) que añadía algo más de dificultad al recorrido. De vuelta al Col de la Visteta, tomábamos camino hacia la localidad de Barx, ya con un porcentaje mucho más suave para coronar el col que lleva su mismo nombre. Antes del definitivo descenso quedaba un falso llano hasta La Drova, lugar desde el que sale el ascenso al macizo de Monduver. Pero lo obviamos para poder llegar a la hora del desayuno y no robar tiempo a la familia. El Collado dels Mollons indica el inicio del descenso hasta la localidad de Gandía. Unos 9 km hasta llegar al nivel del mar. Cruzar la turística localidad por su casco antiguo y por sus amplias avenidas que la unen al Grau, donde se encuentra su archiconocida playa. Por el paseo marítimo recorremos esta espectacular playa, por la mismísima puerta del CocoLoco. Poco después, volvemos a la carretera regional CV-605 hacia Xeraco y tras una rotonda enfilamos el camino asfaltado que nos irá introduciendo poco a poco hacia la playa de Tavernes y nuestro destino final. 15 rápidos kilómetros paralelos a la costa, siempre a nuestra derecha que nos permiten llegar a la hora acordada y con todo un día por delante para disfrutar en familia. Playa el Brosquill Tras el desayuno, nos dirigimos a la playa. Un plácido paseo por la orilla con pies en remojo y bien protegidos del sol. Regalos sensoriales nuevos para un bebé de poco mas de dos meses que parecía disfrutar de ellos. La ligera brisa en la piel, el susurro de las olas, el olor del mar… Una sonrisa en su cara nos lo confirmaba. Desplegamos un cortavientos bajo la sombra de una de las retamas que salpicaban la arena de la playa para protegernos de la brisa que comenzaba a aumentar y de los rayos solares. En las horas centrales, abandonamos la playa para refugiarnos en la furgo, preparar la comida en nuestro pequeño porche y echarnos la siesta. A media tarde… vuelta a la playa, nuevo paseo y descanso en el cortavientos esperando a la puesta de sol. Cena de nuevo en la furgo, película, noche estrellada y charla con los vecinos. Paz. Tranquilidad. Y paso de alguna patrulla de la Guardia Civil para controlar que todo estuviese en orden. Un buen detalle este. Vuelta a casa. Lunes, 31 de mayo. Curioso como el domingo por la noche casi nos quedamos solos en la campa. Tan solo aguantábamos algunas furgos internacionales (franceses y holandeses principalmente) y un par de nacionales que resultaron ser castellanomanchegos… Nos despertamos sin prisa. Noche tranquila. Desayuno consistente. Recogida de furgo y paseo por la playa de despedida. 13. Alarcón y Cullera. Buenos días. Tocaba paliza de vuelta con breve parada en Castillo de Garcimuñoz donde hay un área de servicio para autocaravanas. Allí cambiamos aguas grises y negras. Repusimos las aguas. Tomamos un tentempié. Y nos quedamos con las ganas de visitar su castillo, junto al que se ubica esta estación. A las 16:00 debíamos estar en Escalona para dejar la furgo, previo paso por casa para dejar descansando a India. Se había portado genial todo el viaje, pero este último día nos estábamos excediendo con ella. Una escapada para repetir, que nos ha dejado con ganas de más. De volver a tener una camper, de seguir disfrutando de este estilo de turismo… Paso a paso…  

The post Camper con bebés: Alarcón y Cullera first appeared on MOREOCIO.

]]>
https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/feed/ 0