Ruta en moto de nieve
VIAJES

Como disfrutar de Andorra… sin saber esquiar.

Hotel Iglú (Grandvalira)

Pues eso… que Andorra es un país que se ha adaptado perfectamente al turismo del esquí. Creando infinidad de remontes, pistas y estaciones para el disfrute de la nieve bajo esta modalidad.

El problema se presenta cuando llegamos a un lugar creado por y para los esquiadores… sin saber esquiar.

Pues bien, aquí os vamos a proponer algunas de las actividades que podéis disfrutar en este coqueto país, sin la necesidad de calzaros un par de esquíes.

¿Os gusta la idea de dormir en un iglú? Pues seguid leyendo…

Puerta del Hotel Iglú
Puerta del Hotel Iglú

Existe la posibilidad de tener una noche especial, diferente. Durmiendo en lo alto de la montaña, al cobijo de bloques de hielo, con una cena especial y el disfrute de una noche estrellada.

La única pega, que debemos reservar con bastante antelación y dependeremos de la meteorología para poder disfrutar de esta innovadora experiencia en el Iglú Hotel de Grandvalira.

Para ello, debéis dirigiros hacia el nordeste del país en busca de la estación de esquí de Grau Roig. Allí, dependiendo de la hora de llegada tendremos servicios para comer, tomar un café o incluso disfrutar de una cerveza a pie de pista.

A las 19:00 se realiza la recepción con una copita de cava nos permitirá hacer tiempo hasta que la expedición esté completa. Fuera nos esperará una máquina pisanieves que subirá grupo a lo alto de las pistas de esquí en medio de una noche estrellada.

Un trayecto de poco más de 15 minutos nos sitúa en las proximidades del Iglú Hotel donde pernoctaremos. Allí arriba disfrutaremos de una peculiar velada rodeados de nieve, montañas y un gran puñado de estrellas que asoman tras los recortados horizontes.

Un paseo con raquetas nos permitirá entrar en calor. No serán más de 30 minutos, pero sí los suficientes para adentrarnos en la oscuridad y poder divisar con total nitidez el precioso cielo estrellado.

paseo nocturno con raquetas
Paseo nocturno de raquetas

A la vuelta, se realiza la acomodación en el iglú. Una especie de cabaña de nieve compuesta por dos habitaciones, un pasillo y unas decoraciones de hielo tallado de las que impresionan. Es el momento de ubicarse, de buscar, de mirar, de hacer propia tu estancia. Alucinante.

habitación iglu
Habitación iglú

Después llegará el turno de la cena. Ésta se realizaría en un iglú anexo (este sí artificial a modo de carpa) donde disfrutaréis de una atención excepcional y una calidad de comida aún mejor. La botella de vino caerá por completo, seguro, para evitar perder el calor mantenido en nuestro cuerpo. Una velada tranquila, placentera y completamente descontextualizada.

restaurante Iglu
Restaurante iglú

Tras la cena, toca el momento por excelencia de la noche. Y este no es otro que el de disfrutar del jacuzzi y la sauna en plena montaña.

Un barracón anexo nos permitirá cambiarnos el bañador para adentrarnos en el jacuzzi con paredes de nieve y techo descubierto. Flipante. Las estrellas sobre nuestros hombros. El agua caliente y la sensación de frío en la cara.

jacuzzi iglú
Jacuzzi iglú

Pero uno de los momentos más divertidos (y único de frío en toda la jornada) será cuando decidas visitar la sauna. Una especie de tonel de madera en medio de la nieve, separada apenas por una decena de metros del jacuzzi y a la que debemos llegar en chanclas y bañador; dentro de la noche en medio de la nieve.

sauna Iglú
Sauna iglú

Tras la curiosa experiencia, toca el turno de la ducha caliente y ponernos el pijama para adentrarnos en el objetivo principal del viaje. Dormir a 0º entre paredes de nieve, eso sí, con unos sacos de dormir que resistirán hasta los -20º.

Y allí que nos metimos. Junto con un padre e hijo francés y dos amigas mejicanas. Comentando lo irreal de la situación y lo bonito de esta peculiar experiencia.

Decoración en hielo
Decoración en hielo

Por la noche… Calor, sí, calor. Incluso podrás llegar a sudar. Lo prometo. Te aconsejo que el despertador lo adelantes al amanecer. No debemos “perder” el tiempo durmiendo si podemos disfrutar de un amanecer singular en lo más alto de la montaña. Sal fuera. Y la luz irá poco a poco ganando la batalla a la oscuridad. Tonos naranjas, rosas y morados se enredarán tras la silueta del Pic Blanc. Abajo, la estación de esquí Grau Roig, aún mantendrá la iluminación nocturna.

Amanece en Grandvalira
Amanece en Grandvalira

Actividades en Grau Roig

Ten entrarán ganas de querer parar al mundo. La nieve reciente, la huella, el frescor en la cara, las vistas… y la soledad del lugar. A penas quedará media hora para que los telesillas comiencen a funcionar y llenar de gente el lugar. Justo en ese momento, seremos nosotros los que las utilicemos para abandonar el lugar y descender hasta la estación de esquí.

Bajada en telesilla
Bajada en telesilla

Un variado desayuno nos esperará en el restaurante a pie de pista con todo lujo de detalles. Será necesario reponer energías de cara a las actividades que os proponemos para realizar durante el día en este mismo lugar, previamente  reservadas en un paquete con la empresa Grandvalira.

Entre otras, las más destacadas son la excursión en moto de nieve. Interesante el poder montar, controlar y conducir estos “tractores de invierno” por un circuito entre abetos con diferentes pasos de habilidad.

Ruta en moto de nieve
Ruta en moto de nieve

Y la segunda actividad, el Mushing, o trineo tirado por perros. Es bonito ver como el trabajo en equipo de los animalitos permiten ese desplazamiento por la nieve. Pero, sinceramente, sufrimos los dos por el sentirnos causantes de su esfuerzo.

Mushing
Mushing

Tras la intensa jornada, podremos volver a pie de pista para comer algo y disfrutar de una placentera tarde (si acompaña el sol) contrastando la sensación térmica de nuestro cuerpo. Y podremos disfrutar observando las habilidades de los que bajaban las pistas rojas y negras que por allí se sitúan.

Apurando el día
Apurando el día

Naturlandia-Caldea

Tras la puesta de sol, que se ocultaba tras las mismas montañas que esta mañana le habían visto aparecer, tocaba desplazarse hasta el hotel donde pasamos las dos noches restantes. Un económico y sencillo hotel Bisset , en La Massana, fue nuestro cuartel general para la segunda parte esta escapada.

Nos dará tiempo para un paseo por las calles andorranas y una buena cena; seguro que el cuerpo no dará para más. Una retirada a tiempo será una victoria. Aún nos queda un completo día por delante.

A la mañana siguiente, podemos visitar Naturlandia, una especie de parque de atracciones para niños combinado con un pequeño zoo donde destacan principalmente dos actividades.

El recinto esta dividido en dos partes (cota 1600 y cota 2000) unidas ambas por el trineo alpino más largo de Europa. Es ésta la atracción estrella que permitirá descender por unos raíles surcando el bosque de abetos a velocidades que tú puedes controlar con los frenos. Diversión asegurada y mucha adrenalina.

Trineo alpino
Trineo alpino

La segunda atracción  con interés para los adultos es el Airtreck, una especie de estructura artificial que asemeja a una vía ferrata con múltiples pasos que pondrán a prueba tus habilidades y equilibrio para cruzar de un pilar a otro. Con tres pisos donde elegir, su salida final se realiza mediante una tirolina de casi 200m de longitud.

Airtrek
Airtrek

Después, es obligatorio el desplazamiento a la cota 2000 para visitar el zoo entre otras actividades donde se hayan lobos, alces, osos y algunos animales más. Llama espacial atención la simpática familia de osos que allí conviven. Existen más actividades en esta segunda zona que podéis realizar como el esquí de fondo, pero en nuestro caso, tras la visita del zoo y una breve experiencia con el tubbing (lanzarse con una rueda por la nieve); pasamos por el restaurante para comer y marcharnos al segundo plan del día. Aquí cada uno que decida según sus intereses y tiempos.

Oso en Naturlandia
Oso en Naturlandia

En nuestro caso, decidimos bajar a Andorra la Vella para tomar un calentito café en su calle principal y dar un leve paseo para realizar alguna que otra compra. Dependiendo del tiempo que le dediquéis a las compras, podréis visitar o no de la superficie acuático-lúdica más impresionante que jamás hayas visitado. Así que, no os lieis con las compras…

Caldea es un espacio de ocio donde las aguas termales son el principal protagonista. Con jacuzzis por varios sitios, saunas y demás ambientes acuáticos dispuestos para el disfrute y relax de todos los allí presentes. Incluso es posible un paseo por el agua al exterior del edificio para sentir sensaciones similares a las ya disfrutadas la noche anterior.

Todo un acierto el disfrutar de este espacio, donde si quieres puedes ampliar con masaje y acceso a la zona VIP.

Caldea
Caldea

Una manera perfecta para terminar una escapada llena de diferentes actividades. Todas ellas sin necesidad de contratar un forfait.

Al día siguiente, si aún tenéis ganas de ver alguna cosilla interesante, podéis hacer una rápida visita al pequeño, pero coqueto puente romano de Ordino para despedirnos de este amable país vecino.

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