CAMPER - MOREOCIO https://moreocio.com Viaja no para escapar de la vida si no para que la vida no se te escape Fri, 17 Feb 2023 17:02:50 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://moreocio.com/wp-content/uploads/2018/09/cropped-logo-moreocio-1-32x32.jpg CAMPER - MOREOCIO https://moreocio.com 32 32 Camper con bebés: Alarcón y Cullera https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/ https://moreocio.com/camper-con-bebes-alarcon-y-cullera/#respond Thu, 20 Jan 2022 14:00:00 +0000 https://moreocio.com/?p=4431 Es nuestra pasión. Viajar. Y hacerlo de forma «nómada», nuestro estilo. Hoy aquí, mañana allí, y pasado en otro lado. Entendemos que es la manera de conocer el máximo de lugares en el menor tiempo posible. Disfrutando a pinceladas de cada uno de los lugares… Ya tendremos tiempo de volver con más tranquilidad a esos sitios que nos hayan llamado más la atención. Pero con la llegada de India, el ritmo lo marca ella. Y por tanto debemos modificar y flexibilizar este estilo de viaje. Es por eso que en esta ocasión tomamos la base nómada de un viaje en camper, pero a expensas de la respuesta que nos vaya dando la enana. Vendimos nuestra furgo con la llegada de India porque por aquel entonces la camperizamos para viajar y dormir dos personas. Pero queremos seguir viajando de esta manera, y antes de volver a lanzarnos a por una furgo adaptada a la nueva situación familiar, queremos ir probando poco a poco. India aún no llegaba a los 3 meses de edad. Es por ello que alquilamos una preciosa Fiat Ducato en la empresa Caravan Go. Quedamos enamorados tanto de la furgo, como del trato por parte de los propietarios. Vamos al grano. El viaje se organizó coincidiendo con un puente de tres días que nos regalaba la festividad de C-LM, 31 de mayo, lunes. El objetivo, la costa más cercana, Valencia. Pero con la mentalidad de tanteo al viajar con India, con posible parada y noche a mitad de camino, en Alarcón (Cuenca). Desplazamiento hasta Alarcón. Viernes, 28 de mayo de 2021. Por la mañana, Afri fue a Escalona (Toledo) a por la furgo con ayuda de mi madre para dejar allí el coche y traer la camper a Torrijos. A medio día cargamos, colocamos la sillita de bebé y nos preparamos para salir a la hora del café. Tras casi unas tres horas de camino donde India tuvo momentos tranquilos y otros no tanto, decidimos parar en Alarcón para ver el atardecer, cenar y no forzar el viaje nuestra princesa. La pernocta la hicimos en el mirador de Alarcón, una pequeña explanada que sale a mano derecha de la carretera local que da acceso a la localidad, pocos metros antes de entrar en el núcleo urbano. Cuando llegamos, allí ya se encontraba otra furgo con el mismo objetivo. Un pequeño cañón sobre un meandro del río Júcar, nos presenta una panorámica espectacular de la ciudad. Tras un pequeño paseo por la explanada y el baño diario de India, preparamos la cena a la vez disfrutábamos del bello atardecer mientras que el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. La primera noche de India en camper fue perfecta. Alarcón y desplazamiento a Cullera. Sábado, 29 de mayo de 2021. Un desayuno tranquilo, a ritmo de bebé. Disfrutando ahora de la luz matutina que ilumina esta postal a través de la ventana de la furgo. Muchos coches llegan, hacen fotos y continúan su camino hacia el pueblo. Sus torres defensivas, su castillo transformado ahora en Parador Nacional y sus puertas de acceso almenadas le imprimen una silueta de ciudad medieval propia de aquella época. Es momento de abandonar esta ubicación en la periferia y adentrarnos en el núcleo urbano para aparcar en una pequeña explanada adaptada para visitas turísticas de un día (prohibida la pernocta y acampada). Son las 11:00 y conseguimos el último hueco disponible. Hoz de Alarcón Desde ahí mismo comienza el sendero de la Hoz de Alarcón (PR-CU-71) de unos 10 km que recorre la hoz y lugares próximos, pero adaptamos el recorrido a tan solo 4 km en torno al sendero que recorre la hoz junto al río Júcar. Con el porteo de India preparado y el calzado apropiado, descendimos por el sur desde la población hasta el mismo cauce del río. Tras cruzar la puerta de Chinchilla, la senda oficial continúa recto cruzando el puente del Picazo. Pero nosotros nos desviamos a la derecha para tomar un sendero que se abre camino junto al río. La vegetación de ribera nos acompañará durante todo el recorrido. Los cañones que ceden el paso al cauce del río hacen de hogar para numerosas aves rapaces que nos vigilan desde sus posiciones. La límpida agua del río nos ofrece su frescor en nuestra piel. También se agradece el ruido de su suave chapoteo entre alguno de los saltos de debe conquistar. Es un paseo muy agradable. Según vamos ganando terreno al meandro, aguas arriba, se nos van presentado al otro lado del cañón las diversas torres defensivas. Cañavete y Alarconcillo. Cuando llegamos al puente de Tébar, que nos da paso al otro lado del cauce, lo obviamos y comenzamos el ascenso de nuevo hasta el núcleo urbano. Un total de unos cuatro kilómetros y un desnivel de unos 150 m para recorrerlo en algo más de hora y media con total tranquilidad. Camino a Cullera Era la hora de la comida y antes de salir, aprovechamos para recuperar fuerzas. Quedaba la opción de disfrutar algo más de Alarcón, pero la desestimamos en beneficio de continuar nuestro camino hacia la costa. En poco más de dos horas llegamos a nuestro destino. Uno de los pocos reductos vírgenes sin urbanizar que existe en la costa valenciana. La playa del Brosquil nos esperaba para descansar. Ubicada entre las turísticas Cullera y Tavernes y al amparo de los campos anegados por las aguas del río Júcar, muy próximo a su desembocadura. Escondido entre calles y casas medio urbanizables, se halla este escondido lugar. Pero que a pesar de ello, nos encontramos lleno de furgos tanto nacionales como internacionales. Una campa de unos 15 vehículos conviviendo en el más absoluto respeto mutuo y con la naturaleza. Tiempo más que de sobra para ubicar la camper, sacar el toldo, las mesas, las sillas… Saludar a los «vecinos». Reconocer el lugar con un tranquilo paseo por la playa virgen y preparar la cena antes de que el sol cayese por completo. Una tarde-noche tranquila, relajada, disfrutando del verdadero ambiente camper. Col de Barx y playa el Brosquil. Domingo, 30 de mayo. La noche de nuevo resultó muy tranquila. India se estaba adaptando a la perfección y nosotros lo agradecimos. Antes de amanecer, ya estaba preparado para salir con la bici al cercano col de Barx. A las 7:00 se me presentaban unos 60 km y algo más de 700 m de desnivel para hacer en unas dos horas y media. Perfecto para dejar descansar un poco más a Afri e India y llegar justo a la hora del desayuno. La ruta es muy sencilla con unos 15 primeros kilómetros de rodaje hasta Simat de Valldigna, con muy poco tráfico debido a las horas tan tempranas. Disfrutando de este paisaje valenciano del valle de Valldigna. Antes de iniciar el ascenso, una breve parada para disfrutar de la Capilla Mare de Deu de Gracia, en Simat. Y desde ahí 6 km de ascenso con 8 «tornantis» que va elevando el asfalto para ofrecernos una nueva perspectiva de este valle. Col de la Visteta En el Col de la Visteta, la carretera ofrece varias alternativas. Entre ellas el acceso al Camping la Falguera donde ya estuvimos ubicados en otra de nuestras visitas a Valencia. Pero en esta ocasión apetecía explorar una nueva carretera que daba acceso a una de las múltiples urbanizaciones que existen. Pequeño trayecto de ida y vuelta (2+2km) que añadía algo más de dificultad al recorrido. De vuelta al Col de la Visteta, tomábamos camino hacia la localidad de Barx, ya con un porcentaje mucho más suave para coronar el col que lleva su mismo nombre. Antes del definitivo descenso quedaba un falso llano hasta La Drova, lugar desde el que sale el ascenso al macizo de Monduver. Pero lo obviamos para poder llegar a la hora del desayuno y no robar tiempo a la familia. El Collado dels Mollons indica el inicio del descenso hasta la localidad de Gandía. Unos 9 km hasta llegar al nivel del mar. Cruzar la turística localidad por su casco antiguo y por sus amplias avenidas que la unen al Grau, donde se encuentra su archiconocida playa. Por el paseo marítimo recorremos esta espectacular playa, por la mismísima puerta del CocoLoco. Poco después, volvemos a la carretera regional CV-605 hacia Xeraco y tras una rotonda enfilamos el camino asfaltado que nos irá introduciendo poco a poco hacia la playa de Tavernes y nuestro destino final. 15 rápidos kilómetros paralelos a la costa, siempre a nuestra derecha que nos permiten llegar a la hora acordada y con todo un día por delante para disfrutar en familia. Playa el Brosquill Tras el desayuno, nos dirigimos a la playa. Un plácido paseo por la orilla con pies en remojo y bien protegidos del sol. Regalos sensoriales nuevos para un bebé de poco mas de dos meses que parecía disfrutar de ellos. La ligera brisa en la piel, el susurro de las olas, el olor del mar… Una sonrisa en su cara nos lo confirmaba. Desplegamos un cortavientos bajo la sombra de una de las retamas que salpicaban la arena de la playa para protegernos de la brisa que comenzaba a aumentar y de los rayos solares. En las horas centrales, abandonamos la playa para refugiarnos en la furgo, preparar la comida en nuestro pequeño porche y echarnos la siesta. A media tarde… vuelta a la playa, nuevo paseo y descanso en el cortavientos esperando a la puesta de sol. Cena de nuevo en la furgo, película, noche estrellada y charla con los vecinos. Paz. Tranquilidad. Y paso de alguna patrulla de la Guardia Civil para controlar que todo estuviese en orden. Un buen detalle este. Vuelta a casa. Lunes, 31 de mayo. Curioso como el domingo por la noche casi nos quedamos solos en la campa. Tan solo aguantábamos algunas furgos internacionales (franceses y holandeses principalmente) y un par de nacionales que resultaron ser castellanomanchegos… Nos despertamos sin prisa. Noche tranquila. Desayuno consistente. Recogida de furgo y paseo por la playa de despedida. 13. Alarcón y Cullera. Buenos días. Tocaba paliza de vuelta con breve parada en Castillo de Garcimuñoz donde hay un área de servicio para autocaravanas. Allí cambiamos aguas grises y negras. Repusimos las aguas. Tomamos un tentempié. Y nos quedamos con las ganas de visitar su castillo, junto al que se ubica esta estación. A las 16:00 debíamos estar en Escalona para dejar la furgo, previo paso por casa para dejar descansando a India. Se había portado genial todo el viaje, pero este último día nos estábamos excediendo con ella. Una escapada para repetir, que nos ha dejado con ganas de más. De volver a tener una camper, de seguir disfrutando de este estilo de turismo… Paso a paso…  

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Parque Natural del Alto Tajo https://moreocio.com/parque-natural-del-alto-tajo/ https://moreocio.com/parque-natural-del-alto-tajo/#comments Thu, 14 Jan 2021 14:00:10 +0000 https://moreocio.com/?p=4184 No hay mal que por bien no venga… La pandemia del Covid-19 nos está obligando a realizar una modificación de nuestras costumbres a marchas forzadas. ¿Debemos quedarnos en casa y ver como pasa el tiempo? o ¿Debemos seguir la vida como si nada pasara? En ambos casos creemos que la respuesta es negativa. Consideramos que el respeto es el punto básico de partida para una sociedad digna. Y por otro lado, somos conscientes que la razón humana nos permite una capacidad de adaptación mucho más rápida y efectiva que cualquier otro ser vivo. Esas son las palabras clave. Respeto y adaptación. Debemos seguir viviendo adaptándonos a las nuevas circunstancias, siempre respetando al resto de personas con las que convivimos en sociedad. Es por ello que, cumpliendo todas las normas establecidas, nos lanzamos a organizar este viaje previsto para realizarlo en el mes de octubre, en pleno otoño; cuando el Parque Natural del Alto Tajo muestra su máximo esplendor. Pero la cuarentena obligada por parte de familiares cercanos, y su consiguiente dependencia de nosotros para cualquier necesidad, nos obligó a abortar el viaje. Viaje que dos meses más tarde, sí pudimos realizar. Alto Tajo Visitar el Alto Tajo, situando la base de operaciones en Molina de Aragón, nos supone un desplazamiento de algo más de tres horas desde nuestra localidad. Con una hora más de desplazamiento, nos podemos ubicar en Cantabria o Asturias. Es por esta razón que nunca habíamos visitado la zona, y que ahora «gracias» al cierre de fronteras regionales debida a la pandemia, vimos la oportunidad de poder hacerlo. Las circunstancias quisieron que compartiésemos este viaje con una familia de grandes amigos, por lo que la escapada ganó interés y calidad. Juan, Laura, Aitor y Vega nos dieron una bonita lección de lo que es realizar una escapada en familia. Y que a la vez coincidía con nuestra último viaje de «solteros». La zona permite múltiples y variadas opciones de lugares para visitar. Nosotros estuvimos condicionados por una meteorología adversa, ya que tres de los cuatro días de nuestra estancia resultaron bastante lluviosos. Pero ya sabéis… Adaptación. ¡Os contamos cuál fue nuestro plan! Día 1: Molina de Aragón. Sábado 5 de diciembre. El primer día sirvió de acomodamiento y visita a la localidad molinesa. Los alojamientos rurales El Molino del Batán, fue nuestro lugar elegido. Trato muy cercano y agradable. Lugar bonito y limpio. Ubicado a orillas del río Gallo y a tan solo un kilómetro del centro urbano. Además, para los amantes de Juego de Tronos, fue el lugar elegido para alojar al equipo de rodaje durante su estancia cuando usaron el castillo de Zafra (Torre de la Alegría) como uno de sus localizaciones de exteriores; allá por octubre del 2015, en pleno rodaje de la sexta temporada. Molina de Aragón es una localidad ubicada en el noreste de la provincia de Guadalajara y conocida como «el frigorífico de España» por sus características temperaturas bajas. Pero no por ello inhóspita y fría. No debemos dejar de lado su espectacular castillo, segundo en dimensiones en terreno español, que muestra orgulloso su espectacular silueta amurallada. Paseo por Molina El mismo sábado por la tarde la dedicamos para callejear por sus casco histórico. Un pequeño paseo que partía desde la Avda de los Adarves hasta la plaza de San Francisco. Y de aquí tomábamos el testigo del río Cuervo, que desde su puente viejo, nos adentraba en las estrechas callejuelas. Una mezcla entre Toledo y Albarracín. Innumerables iglesias y palacios asomaban a nuestro paso. Sin olvidar su interesante barrio judío. Merece la pena, descargarse el folleto que ofrece gratuitamente la página de su Ayuntamiento y recorrer las calles buscando los números marcados como lugares de interés. O simplemente dejarse llevar y utilizar el folleto cada vez que te encuentres algún palacio o iglesia. El paseo nos llevó un par de horas. Suficientes para tener una primera toma de contacto con la población y conocer su realidad. Tocaba recogerse en el cálido alojamiento y disfrutar en familia de un merecido descanso. Día 2: MTB por el PN del Alto Tajo. Domingo, 6 de diciembre. Amanecía con temperaturas bajo cero, pero eso no nos impidió montar nuestras bicicletas de montaña en el coche y tomar rumbo a Taravilla. Desde allí, Juan y yo, disfrutaríamos de nuestra mañana ciclista. Disponíamos de múltiples opciones de rutas, desde los 90km hasta los 30. Pero éramos conscientes de que viajábamos con la familia y no queríamos ser egoístas. Elegimos la opción más «concentrada» donde visitásemos la mayoría de los lugares de interés en el menor número de kilómetros posibles. Una ruta de tan solo 30 km pero donde pudimos disfrutar de la esencia de este paraje protegido. Os contamos. Inicio La ruta parte desde la pista forestal que sale desde el km 76 de la carretera CM-210. Desde allí seguimos las indicaciones del GR-10 para tomar un breve ascenso de 3 km hasta el Collado Somero. Todo por una adecentada pista que es usada por los coches para acceder al corazón de este paraje natural. Esta misma pista coincide también con el trazado de la Ruta del Cid, por la que rodé en el verano del 2014. Dejándonos caer, nos adentraremos poco a poco en el corazón de estos cañones tan característicos y singulares. A la derecha, al fondo, entre los pinos, se dejaba ver el impresionante salto de Poveda. Al lado opuesto, poco más adelante, la singular laguna de Taravilla. A los pies de esta laguna, decidimos salir de la pista para bordear su perímetro por un estrecho y bonito sendero sin ninguna complicación. La pista para vehículos a motor, que coincide con el GR-10 y el Camino del Cid, continúa río arriba hasta llegar a la bella población de Peralejos de las Truchas. Era una de las opciones a realizar, pero la familia esperaba. Un desvío a la derecha nos desciende hasta la misma orilla del río. Aquí, años atrás se situaba un vadeo oficial para cruzar el jovencísimo río Tajo. Pero desde hace años, la administración instaló un bello puente colgante por el que esperábamos cruzar el río. Puente que nos encontramos clausurado por seguridad debido al mal cuidado del mismo. Con mucho cuidado, decidimos cruzarlo con extrema precaución. Y sin problemas que salvar las cintas que cerraban el paso, lo conseguimos. (Hablamos de diciembre del 2020) Cambio de orilla Al otro lado de la orilla nos esperaba un bonito sendero de no mas de 500m cómodo en su principio y bastante técnico en su segunda mitad. De nuevo salimos a la pista forestal adecentada para vehículos a motor que da acceso a las casas rurales de El Salto. Desde aquí tenemos cinco kilómetros muy cómodos aguas abajo por pista forestal acompañando por el río a escasos metros. El denso pinar nos da varios respiros en lugares puntuales como el salto de Poveda, donde podemos dejar las bicis y en escasos 300m llegar a la base de la impresionante caída de agua. Otro punto interesante es el aparcamiento para vehículos que nos deja una perspectiva impresionante del Cerro Moreno; lugar desde el que se inicia una de las rutas senderistas más populares del parque. Pocos metros más adelante tenemos el humilde puente de los pescadores. Y ya, poco antes de llegar al cruce con la carretera tenemos el refugio de montaña perfecto para pasar un día con los más pequeños en temporadas más cálidas. A los 13 km de ruta, llegamos de nuevo al trazado de la CM-210, tomamos el asfalto hacia nuestra izquierda durante un par de kilómetros, para de nuevo desviarnos y continuar con la misma pista. En este segundo tramo, el cañón se abre un poco y el sol comienza a introducir sus agradables rayos entre sus copas. Pistas a la izquierda de la marcha nos ofrecen salidas en ascenso hacia Poveda y Peñalén que obviamos, nuestro objetivo es cruzar el río por el Puente de Peñalén. A los 5 km de ruta por esta nueva pista, sale el desvío hacia el puente que buscamos. El puente de Peñalen se alza fuerte y robusto sobre las aguas del Tajo. Pero su continuidad al otro lado del río… no conseguimos encontrarlo. No sabemos si por falta de información, de orientación… o simplemente que la pandemia ha sacado a senderistas del lugar y la vegetación ha tomado el camino. Media vuelta El caso es que la vuelta propuesta por el río Cabrillas debimos anularla. Y consiguientemente, vuelta por los mismos 5 km hasta la carretera. Una vez en la CM-210, no quedó otra opción que tomar sentido Taravilla durante los últimos seis kilómetros donde nos encontramos con un duro desnivel para salvar el collado Bajero. Al final 30km, unos 850 m d+ y algo menos de dos horas y media de ruta, que nos dejó con ganas de más. Pero más que suficiente para disfrutar de la zona y de la compañía. Volveremos para realizar la integral del 90km. Tarde en familia Sobre las 12:00 estábamos de vuelta en Molina de Aragón. Las familias habían desayunado tranquilamente y disfrutado del bonito paraje donde se ubican los alojamientos. Tomamos los coches y comenzamos la expedición por los alrededores cercanos. La primera visita es la de ascender por la misma carretera CM-210 hasta el mirador de la población. Situado a tan solo 2 km de distancia de la población. Desde allí se puede disfrutar de una bonita panorámica de Molina de Aragón, con el imponente castillo a sus espaldas. Seguidamente, desandamos nuestros pasos para dirigirnos hacia la ermita de la Virgen de la Hoz. Unos 11km separan a Molina de este bello enclave al que podemos acceder por la carretera de Ventosa (GU-958). Es impactante como, tras la llanura, se divisa un cortado al que poco a poco nos vamos aproximando. Una vez junto a él, observaremos como un cañón se abre paso entre las rocas. Es el propio río Gallo el que ejecuta este corte perfecto en la piedra y nos acompaña dando paso a un auténtico tajo. Y en uno de esos meandros, aparece la ermita. Orgullosa de su ubicación. Pocos metros antes de llegar, existe un parking donde dejar los coches y poder acceder a pie al lugar. Íbamos con la idea de comer en el restaurante anexo, pero nuestra sorpresa fue cuando lo encontramos cerrado «a cal y canto» y no por ser día de descanso. Visitamos el lugar sagrado y encontramos la puerta de acceso que nos dirige a lo alto del cañón. Varios centenares de escalones nos llevan hasta lo más alto del cortado para regalarnos unas vistas completamente diferentes a las que se disfrutan desde el cauce del río. Comida en Molina Como no pudimos comer, volvimos sobre nuestros pasos a Molina para buscar un lugar donde poder hacerlo. El hotel-restaurante Palacio de los Molina, nos resolvió esta solución con una comida decente y un mejor trato. Quedaba aún la tarde entera para seguir conociendo la zona. Así que retomamos la idea inicial de continuar por el cañón del río Gallo. De nuevo en la ermita de la Virgen de la Hoz, continuamos el trazado por la GU-958 hasta Torete. La carretera va de la mano del cauce del río. Tramo que también coincide con la Ruta del Cid. Cruzamos Torete en dirección de Cuevas Labradas. Disfrutando de la conducción, que nos recordaba por momentos a nuestro viaje en furgo por Nueva Zelanda. Afri, embarazada, disfrutaba de los paisajes al calorcito de la calefacción con su música en la radio y sentada como una reina en su asiento de copiloto. Antes de llegar a Cuevas Labradas, tomamos un desvío a la derecha que nos introducía en una adecentada pista forestal y continuaba el trazado que iba marcando el río Galloa, tras un sencillo vadeo, sentimos algo que nos volvía a recordar otro de nuestros viajes…Tanzania. Solos, en la furgo, «atrapados» en un cañón lleno de vida. Animales por todos lados. Parecía que estábamos en un auténtico safari. Pero en España. Gozamos estos 5km no solo con la...

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El Rincón de Ademuz: Río Bohílgues. https://moreocio.com/el-rincon-de-ademuz-rio-bohilgues/ https://moreocio.com/el-rincon-de-ademuz-rio-bohilgues/#respond Thu, 31 Dec 2020 14:00:09 +0000 https://moreocio.com/?p=4122 El Rincón de Ademuz, es uno de los peculiares terrenos exclave que existen dispersos por toda la geografía española. Estos lugares se caracterizan por ser territorios administrativos situados o rodeador por otros que no pertenecen a la misma administración. Existen muchas más en la península como Anchuras, Treviño, Llívia… Pero hoy nos centraremos en este territorio de la Comunidad Valenciana, que se halla enclavado entre Aragón y Castilla-La Mancha. Entre Teruel y Cuenca respectivamente. Rincón de Ademuz Una porción de tierra donde el río Turia se abre paso entre las sierras de los Montes Universales y Javalambre, dentro del prominente Sistema Ibérico. Compuesto por siete municipios; Ademuz, con un millar de habitantes, ejerce de capital de comarca. A pesar de su poca extensión, cuenta con el Parque Natural de la Puebla de San Miguel. Su orografía es muy irregular, compuesta por múltiples cañones que encajonan pequeños cursos de ríos que desembocan en el Turia. Uno de ellos es el río Bohílgues, único que nace y muere en la misma comarca. Con inicio en Vallanca y final en Ademuz, crea una microreserva natural junto a sus orillas digna de visitar, sobre todo en otoño. Ruta del río Bohílgues La ruta, de unos 7 km de distancia, es muy sencilla y fácil de realizar. Es uno de los atractivos turísticos de esta comarca en proceso de despoblación. Es uno de los principales atractivos de la comarca, por lo que si la realizamos en días festivos u horarios «cómodos», podemos llegar a coincidir con mucha gente. Pensamos que un lugar remoto en tiempos de Covid, nos aseguraría la poca o nula presencia de turistas. Pero al elegir una hora «decente» nos hizo coincidir con un número significativo de personas. La ruta oficial PR-V 131 es lineal siguiendo el curso del río. Pero existe una opción circular que asciende por la ladera derecha del cañón. Mucha gente opta por esta opción o la de iniciar la ruta en Ademuz hasta llegar a Vallanca y volver por el mismo camino. Debido al estado de Afri, embarazada de cinco meses, decidimos conducir con nuestra furgo hasta el área recreativa Fuente la Teja, a la salida de Vallanca. De esta manera haríamos el trazado de 7 km en descenso para, posteriormente, tomar un taxi que nos llevase de vuelta al inicio. Los Cuatro Mosqueteros Comenzamos por una zona de huertas donde en los primeros metros nos topamos con cuatro nogales centenarios denominados «Los Cuatro Mosqueteros». Impresiona su presencia y la proximidad entre ellos. Este primer tramo realmente pertenece al Paraje Natural Municipal Umbría de la Huerta, que podemos perfectamente anexionar a nuestra ruta. Tras este prólogo, y aún en cierta lontananza, observamos al otro lado del río el pueblo de Vallanca con sus cuevas naturales mezclándose entre las construcciones populares de la localidad. Tras un suave descenso, llegamos hasta la misma orilla del río. Durante algunos metros, pasearemos por una pista donde es fácil cruzarnos con algún coche que se desplace a algunos de los huertos particulares que por allí se encuentran. Huertas de Vallanca Según vamos dejando atrás Vallanca, a los 3 km de ruta, la pista deja paso a un estrecho sendero que sale a mano derecha de nuestra marcha. Será curioso ver algunas decoraciones artesanas a modo de ganchillo que recubren muchos de los troncos de los árboles. Poco más adelante, un balcón sobre la hoz del río nos ofrece unas vistas panorámicas espectaculares antes de adentrarnos el verdadero sendero que estábamos esperando. Un breve descenso de cotas nos vuelve a dejar junto a la orilla y ahora parecerá que hemos cambiado de lugar por completo. Acabamos de entrar en la microreserva natural. Microrreserva Natural En varias ocasiones se nos ofrecerán a nuestro paso cortos ramales que se aproximan al cauce. En todos ellos el objetivo es observar alguna pequeña cascada con posibilidad de algún refrescante baño si hacemos la ruta en épocas de calor. Existen dos pasos interesantes en esta parte de la ruta. Una en la que, el agua a nuestra derecha y la pared rocosa a nuestra izquierda, nos obligan a realizar un paso de uno en uno. El otro, el momento en que se cruza una canalización de agua sobre unos humildes tablones. Llegada a Ademuz Poco a poco el valle comienza a abrirse de nuevo para llegar a las zonas de huerta, ahora de la localidad de Ademuz. Se nos ofrece la opción de cruzar el cauce y continuar por su vertiente derecha por caminos. O seguir por la izquierda por el sendero, previo paso por la zona de descanso habilitada con mesas para comer. Ya en la localidad, una cascada nos da la bienvenida antes de llegar al final oficial de ruta en la fuente de los caños. Tras poco más de dos horas de ruta, era el momento de descansar, tomar un tentempié y preguntar en la gasolinera del pueblo por algún taxista local. Vuelta en taxi Por 15€ nos devolvió al lugar de inicio. En el trayecto nos comentaba las dificultades económicas de la comarca y la cantidad de negocios locales que estaban cerrando. El taxista tenía un negocio familiar de autobuses y taxis. Al pobre le interrumpimos su paella en casa para llevarnos hasta Vallanca. En tiempos de Covid, no está la cosa para ponerse exquisito con los clientes. Trato muy amable, nos recomendó varios lugares para visitar en Ademuz. Pero Afri bastante había hecho ya en la jornada de hoy en su estado. Probamos en un lugar que nos comentó tranquilo al otro lado del río, a las afueras de la localidad. Pero estaba lleno de gente. Así que decidimos poner en funcionamiento la web de furgoperfecto y poner rumbo a la cercana Val de Sabina. Lugar para dormir Desde allí sale una pista con mal asfalto hacia Sesga. Y de esa pista se desvía a un área recreativa donde se nos presentaba una bonita panorámica hacia el valle de Casas Altas. Allí, Afri disfrutó de una merecida siesta mientras que yo aprovechaba a corregir algunos exámenes con actitud muy positiva en uno de las mesas para picnic en el lugar. Lugar muy escondido pero muy bien preparado. Antes de que el sol desapareciese en el recortado horizonte, jugamos unas partidas de cartas mientras los colores del atardecer empezaban a pintar el cielo. Siguiendo el Turia Al día siguiente era momento de completar la escapada visitando la playa. Nuestro objetivo fue seguir por carretera lo más fielmente posible el trazado del Turia. Puesto que el objetivo era el mismo, Valencia. Carretera sinuosa en su primera mitad salvando el cauce por uno de los puentes más impactantes por los que hemos conducido. Y una segunda parte, recta y directa hacia la capital. El objetivo era claro. El búnker de la playa del Saller. Lugar icónico para nosotros puesto que fue el último lugar donde dormimos con nuestro antiguo Opel Antara antes de adquirir nuestra furgo. Lugar que, posiblemente también sea el último lugar donde dormir con ella, antes de la llegada de la pequeña India. La Albufera de Valencia A la llegada organizamos la comida para, seguidamente, pasar al momento de siesta de Afri y lectura para el acompañante. Tras ello, varios planes. Visitar la Albufera y buscar alguna de las localizaciones de la serie El Embarcadero. Y al anochecer, visitar al cine de verano de la playa del Saller. Las circunstancias quisieron que cambiásemos esta segunda opción por una cena en la localidad de El Palmar. Intentamos alquilar una embarcación típica de la albufera para disfrutar del bello atardecer que se observa desde este lugar, pero nos resultó agobiante debido a la multitud de gente que se concentraba para realizar de esta actividad. No son tiempos para multitudes… Vuelta a casa A la mañana siguiente, desayuno tranquilo con el amanecer en el horizonte. Paseo por la playa, algo de lectura y corrección de exámenes frente al mar.  Tiempo justo para preparar la comida antes de iniciar el camino de vuelta a casa. Hasta aquí nuestra escapada a la montaña-playa. Una de esas libertades que te permite las furgos. Adaptados a las circunstancias del Covid y a nuestro embarazo. La flexibilidad y espontaneidad en estado puro.        

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Cuatro días en las Lagunas de Ruidera. https://moreocio.com/cuatro-dias-en-las-lagunas-de-ruidera/ https://moreocio.com/cuatro-dias-en-las-lagunas-de-ruidera/#respond Thu, 23 Jul 2020 13:00:50 +0000 https://moreocio.com/?p=3860 El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera es un oasis ubicado en los límites geográficos de La Mancha. Un lugar inesperado a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Albacete; a los pies de los Campos de Montiel. Quince lagunas creadas por la acumulación de carbonato cálcico que provocan unas presas naturales denominadas tobas. Y en consecuencia, unas preciosas cascadas naturales. Un lugar donde las aguas acumuladas en los campos de Montiel afloran en la superficie de esta forma tan singular, de camino a La Mancha. Junto al Parque Natural de Plividje, en Croacia, son los dos humedales más grandes del mundo de estas características. Cómo llegar. Para llegar a Ruidera podemos usar la N-430 que conecta Manzanares con Albacete. O la CM-3015 que hace lo propio entre Tomelloso y Ruidera. Si hemos llegado desde Tomelloso, ya habremos tenido contacto visual con las últimas lagunas, las más bajas, justo antes de prestar sus aguas al pantano de Peñarroya. Pero estas; Cenagosa, Coladilla y Cueva Morena; no son tan atractivas como el resto. Una vez llegamos al pueblo, sale una indicación que nos dirige a las lagunas por su vertiente derecha. Este tramo ya sirve de aperitivo para lo que vamos a encontrar. Nos daremos cuenta de lo explotado del lugar. Hoteles, casas rurales, albergues, campings, casas particulares… Bajo mi opinión, instalaciones que invaden en exceso este bello paraje natural. Pero, ya que la pernocta está prohibida en todo el Parque, no nos queda más remedio que usar una de las instalaciones que más en sintonía y respeto se encuentran con el lugar. Hablamos del Camping Los Batanes. Completamente recomendable por la sombra de gran parte de sus parcelas, sus instalaciones, limpieza de zonas comunes, piscina y zona verde, actividades infantiles… Y sobre todo por la prohibición de música a cualquier hora del día. Allí nos desplazamos con la intención de aparcar la furgo en la parcela (E14) y no moverla en cuatro días. Necesitábamos descanso; pero activo. Anotaciones previas. Antes de proponeros las actividades, es imprescindible saber que el paso por las tobas (o barreras naturales que separan las lagunas) está prohibido. Tan solo podremos cruzar de un lado a otro de las lagunas por el paso de la Central de Sta Elena; entre las lagunas Batana y Colgada. También es interesante saber que, todo lo explotado que está el lado de la carretera, no lo está la vertiente contraria donde no existe ni una sola construcción. Por tanto, será el lugar recomendado para hacer rutas a pie en total complicidad con la naturaleza. Por tanto, la propuesta es de hacer senderismo/bici de montaña por la mañana y realizar alguna actividad por la tarde. Existen decenas de posibilidades de senderismo por todo el parque bien señalizadas. Y con posibilidad de combinar unas con otras para adaptarlas a nuestros propios intereses de longitud, tiempo y desnivel. De todas ellas, estas son nuestras propuestas. Primer día. Una ruta senderista de unos 9 km por el borde de las lagunas, con la posibilidad de ampliar 3 km más para acceder a los miradores. Los primeros 500 metros debemos estar atentos para encontrar el camino correcto. Salimos del camping y giramos hacia la izquierda, por el asfalto. A los 300 m sale un desvío a nuestra derecha, también por carretera, que se dirige hacia Ossa de Montiel. Aquí, debemos estar pendientes de la parte izquierda de la carretera, donde sale un camino medio escondido que nos da acceso al canal abandonado que estamos buscando. Una vez en él, nos relajaremos y nos dejaremos llevar. Disfrutaremos de unas vistas elevadas sobre las lagunas durante los siguientes 4 km. Este tramo nos da la tranquilidad de evitar el tránsito por la carretera. Además el trazado lineal del canal nos evita cualquier desnivel, por lo que el paseo es completamente agradable. Aunque a la vez tendremos una pizca de aventura. Hasta en tres ocasiones nos encontraremos con diversos túneles excavados en la roca. El primero, el más largo es transitable y aconsejable el uso de una linterna; con la del móvil será suficiente. No veremos la luz al otro lado porque se sitúa en curva. El segundo se encuentra cerrado al paso, pero tendremos un camino a la izquierda que nos permite el paso hasta el otro lado del túnel. Ojo con un desvío, si seguimos el camino principal nos llevará a la carretera. El tercero es más corto que el primero y podemos ver la luz al final. No será necesario el uso de ninguna linterna. Tras el paso por los túneles, aún nos queda el cuarto y último paso. En esta ocasión, para salvar un desnivel negativo tendremos ante nuestros ojos un pequeño viaducto que está cerrado al paso. Debemos descender para volver a seguir el curso del canal al otro lado del viaducto. Este peculiar e interesante camino acaba con la exclusa que devolvería las supuestas aguas a su cauce natural. Nosotros deberemos seguir de frente por un sendero que nos dejará en la carretera. Al otro lado del asfalto se halla la Central de Sta Elena, único paso oficial que existe entre lagunas. Cuando estemos el lado opuesto tendremos que decidir entre subir a los miradores de La Mesa, o hacer caso omiso a esta opción y volver por el borde de la laguna Batana. El kilómetro de ascenso bien merecerá la pena. Desde lo alto existen dos bellos miradores. Uno hacia la laguna Colgada y otro hacia las lagunas Batana y Morcillo. La vuelta sería por el mismo lugar hasta. Vosotros decidís. De nuevo en la orilla, comenzamos los cuatro kilómetros restantes por un bello sendero entre pinos, sabinas y encinas. En sombra la mayor parte del recorrido para ver de cerca las lagunas Batana, Morcillo, Lengua y Redondilla. Llegaremos a la espalda del camping por un estrecho sendero delimitado por la valla del propio recinto. Tras un baño relajante en su piscina y tras la comida podemos por la tarde alquilar una canoa en la cercana laguna San Pedro y remar por sus tranquilas aguas hacia la laguna  Tinaja. Entre ellas hay dos bonitas cuevas que podremos acceder con la propia embarcación para pasar de una a otra. Segundo día. La ruta de hoy no llega a los diez kilómetros en total. De los que podremos reducir uno de ellos, si no queremos hacer un pequeño apéndice que visita dos pequeñas cascadas y un bonito rincón entre la vorágine urbanística. Según salimos del camping, hoy toca girar a la derecha y marchar unos 300 metros por el asfalto hasta que cruzamos el cauce del río. Justo en ese momento, buscamos un sendero a nuestra izquierda que nos introduce a las espaldas de los chalets para guiarnos por un bonito tramo a orillas de la laguna que ayer recorrimos en canoa. Las encinas parecen jugar al equilibrio con el borde de las lagunas. Nos molestará la proximidad de las casas a la orilla del lago. Siempre con el agua a nuestra izquierda llegaremos al paso que hicimos ayer en canoa hacia la laguna Tinaja. Nosotros hoy pasaremos justo por encima de la cueva que nos dio paso el cauce ayer. Un breve paso por una pequeña urbanización nos dejara a nuestra derecha la laguna Tinaja y a la izquierda la laguna San Pedro. Seguiremos siendo fieles a está última, siempre con sus aguas a nuestra izquierda. A los dos kilómetros comienza el espectáculo. El agua permanece, el camino se hace sendero y las casas desaparecen en favor de la ladera de un monte que más adelante ascenderemos. Son dos kilómetros muy bonitos. Momento de disfrutar de la paz y tranquilidad que ofrece este rincón del Parque. Por momentos desaparecerán las vistas a la laguna, pero dará igual. Un túnel vegetal entre sabinas nos hará las delicias de nuestro paseo. El sendero se estrecha, amenazando con desaparecer. Pero es solo un juego de la Naturaleza con nosotros. Pronto se ensanchará y nos ofrecerá un paso sobre un puente para visitar la ermita de San Pedro. Tomadlo, pero recordad que luego habrá que volver sobre nuestros pasos. Tranquilos, son a penas 100 metros. En frente de la ermita hay un restaurante donde poder tomar algo antes de iniciar la subida del día. Volvemos a cruzar el cauce por el mismo puente y seguimos de frente los carteles que indican «Ruta de Pienmedio». Un kilómetro durete que nos debemos tomar con tranquilidad, puesto que la recompensa será más que merecida. Tendremos otro kilómetro largo, ya en llano por la parte más alta que nos hará desesperarnos un poco por llegar a La Cruz. Entre sabinas se irá divisando a modo de aperitivo lo que poco nos queda por encontrar. Un mirador impresionante sobre la laguna Tinaja y San Pedro. Desde este punto podrás jugar a adivinar los caminos que has transitado en esta misma ruta. Si has sido observador en la primera parte de la ruta, seguro que has visto en lo alto la silueta de la cruz que ahora puedes tocar con tus propias manos. Una vez te hayas emborrachado de la belleza del lugar, toca descender por un camino empinado y algo roto. Precaución por favor. Yendo con cuidado no debe crear ningún problema su descenso. Bajaremos el mismo desnivel que subimos, pero en la mitad de espacio. Solo 500m. Cuando lleguemos al camino principal deberemos elegir si hacer el apéndice de un kilómetro que nos va a mostrar dos pequeñas cascadas y un escondido rincón entre las irrespetuosas casas. O regresar por el mismo camino que hicimos al inicio de la ruta junto a la laguna San Pedro. Vosotros decidís. La no tendrá pérdida y ya la conoceremos, pero seguro que el paso de las horas y la incidencia de la luz del sol es diferente y os permitirá tener una visión algo diferente a la que tuvimos a primera hora de la mañana. Al llegar al camping, mismo plan que el día anterior. Pero por la tarde le daremos un poco de aventura visitando la Quebrada del Toro. Una pequeña falla que se abre por la vertiente opuesta por la que hemos recorrido esta mañana. Tercer día. El tercer día cambiamos las botas por las ruedas. Una ruta integral a todas las lagunas, excepto la Blanca, que bordea todo su perímetro. Y con algunas incursiones en sus laderas para darle un toque picante de mtb a la jornada. Pistas, senderos, túneles, cuevas, castillos, miradores, ramblas… Una ruta de lo más completa que acumula un total de 70km y unos 800 m de desnivel positivo. Ruta que bien se puede ser dividida en dos; o donde cabe la posibilidad de obviar el tramo de las últimas lagunas, al otro lado de la nacional, con menor atractivo que las primeras. De cualquier forma, una jornada más que recomendable que podéis adaptar a vuestras circunstancias. Saliendo del camping, haremos el primer tramo «calcado» al realizado el día anterior a pie bordeando la laguna San Pedro, un buen aperitivo. Daremos paso a un tramo de asfalto, bordeando la laguna Tinaja, que servirá para poner a tono las piernas antes de tomar un desvío por un camino que nos aleja del agua para adentrarnos en un sabinar. Tocará ahora entrar en calor mientras ascendemos hacia el primer punto de interés del día. Llegaremos a un peculiar lugar con asentamiento de tipis a modo de tinajas de cerámica. Esto indicará el final del ascenso. Ahora un suave onduleo entre sabinas nos llevará directos hacia el primer mirador de la jornada. Desde lontananza se nos presentará la laguna Conceja que asoma al fondo. Dos puntos de visión hará las delicias a nuestra vista. Tocará ahora descender hasta la orilla de esta misma laguna por un bonito, corto y técnico sendero que salvaremos sin problemas. Una vez en la pista principal, giramos a la derecha bordeando la laguna por un tramo cómodo y rápido. A la vez que desaparece el humedal se nos presenta una canalización paralela. El valle comienza a abrirse  y debemos estar atentos para...

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Sierra de Aracena https://moreocio.com/sierra-de-aracena/ https://moreocio.com/sierra-de-aracena/#respond Thu, 12 Dec 2019 14:00:42 +0000 https://moreocio.com/?p=3381 Hoy os presentamos todo un descubrimiento para nosotros. El Parque Natural de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche, en el norte de Huelva. Cualquier época del año es buena para visitarla. Pero si os tenemos que recomendar una especial, es en otoño. Nosotros fuimos el último fin de semana de noviembre. En estas latitudes, la caída de la hoja llega con dos semanas de «retraso» respecto al Sistema Central. Acertamos de lleno. Cada vez que bajábamos a Sevilla o Cádiz por la Vía de la Plata, nos llamaba la atención el «otro Despeñaperros». La vistas se nos desviaba hacia uno y otro lado de la autopista a la altura de Sta Olalla del Cala. Bonito pueblo que nos da la bienvenida y, si vamos sin prisas, bien merece una parada para visitar su castillo de Santa Marta. La carretera A-461 nos dirigirá al corazón de este lugar al oeste de Sierra Morena. El ondulado monte cubierto de encinas nos entrega una bonita carta de presentación. Presentación que queda confirmada al cruzar el viaducto sobre el embalse de Zufre y ver como la localidad que da nombre a este pantano juega al equilibrio sobre una loma de esta sierra que estamos conociendo. Tras tomar el desvío a la N-433, pasaremos por Higuera de la Sierra que nos indica la proximidad de nuestro objetivo principal. Aracena y sus alrededores. La visita solo duraría un fin de semana, que lo distribuiríamos de la siguiente manera. El viernes para conocer Aracena, el sábado lo dedicamos a buscar localizaciones a los alrededores para organizar las fotos de la preboda con Cristina. Y el domingo para adentrarnos de lleno en la naturaleza de estas bellas tierras mediante una ruta de senderismo. Info previa Tras el proceso de documentación vía internet y amiguetes de la zona, esta fue nuestra conclusión: Existen centenares de rutas de senderismo por la zona, cada una con su particularidad, pero si queríamos encontrar una que fuese la más completa y representativa posible, sería la que une Fuenteheridos-Galaroza-Castaño de Robledo. Para disfrutar de la furgo, hay varios camping y áreas recreativas. Nosotros elegimos el Área Recreativa de la Crucecita, en Corteconcepción. Aunque está algo retirada, sus vistas y su tranquilidad nos merecieron mucho la pena. Muy cerca está también el Área Recreativa de Marimateos (en el mismo desvío hacia Corteconcepción desde la Nacional) Todos los pueblos tienen un carácter especial y común entre ellos. Sus casas blancas y sus vías empedradas que salvan los desniveles propios de los pueblos serranos. Pero además, cada uno de ellos tiene algo que les define y diferencia del resto. Cortegana con su castillo medieval. En Almonaster es su mezquita-fortaleza su motivo de orgullo. Santa Ana nos ofrece los bellos Chorros Ollarancos. Qué decir de los jamones de Jabugo, la fuente de los Doce Caños en Garaloza o la iglesia inacabada de Castaño de Robledo. En Alájar podemos ascender por el puerto hasta su ermita de Ntra Sra Reina de los Ángeles, en el mirador de la Peña Arias Montano. Fuenteheridos destaca por sus densos castañares. Y Linares con sus «llanos», que no son otra cosa que empedrados artesanales en las puertas de las casas. Y Aracena… Todos ellos forman el corazón a partir del cual se forma todo este paraje protegido. Día 1 Aracena El primer día lo dedicamos a conocer el pueblo que da nombre a la sierra. Pasear por sus calles nos sirve para descargar las piernas del viaje y disfrutar de una primera toma de contacto con los lugareños. Nuestro colegas andaluces nos recomiendan comer setas de temporada, quesos, mieles y chacinas en alguno de sus múltiples restaurantes. Amén de cualquier tipo de carne, no solo jamón, cocinada en cualquiera de sus versiones. Visita a la imponente Gruta de las Maravillas que se esconde bajo el cerro que muestra orgulloso su iglesia y fortaleza en lo alto. Y para reponer energías, unos dulces de la Confitería Rufino. Si queremos «bajar la comida» os recomiendo un leve paseo por el camino que conecta Aracena con Los Marines. Una pista que sale al noroeste de la localidad, junto al polígono industrial Cantaelgallo, nos introducirá en un hermoso castañar; que en esta época cubre de impresionantes rojos y ocres sus copas y suelo. Os aconsejamos tomar el coche para llegar al inicio de este paseo. De este modo, lo tendremos a mano para después desplazarnos por una bonita carretera hasta la pequeña localidad de Carboneras. A medio camino entre estos dos pueblos, nos encontraremos el Mirador del Castañar, desde el que podemos disfrutar de preciosas vistas de estas bonitas tierras. Dedícale unos minutos. Dos kilómetros más adelante estaremos en Carboneras. Un pueblo tranquilo donde pasear por sus silenciosas calles, servirá para trasladarnos algunas décadas atrás. Desde lo más alto donde se encuentra su iglesia, hasta la parte más baja donde el río Herrumbe riega las huertas. Atrévete a investigar por sus caminos junto al puente que lo cruza. ¡¡¡Nosotros nos encontramos con una piara de cerdos de pata negra!!! Nuestro lugar elegido para dormir quedaba  unos 15 km. Área Recreativa de la Crucecita, en Corteconcepción. Llegamos de noche y sin saber lo que nos podíamos encontrar. Día 2 Pueblos de la Sierra A la mañana siguiente, unos cencerros nos despertaron. Una docena de ovejas guiadas por un perro pastor «desayunaban» en el pasto verde en el que nos encontrábamos. De vecinos, una sola caravana. Vistas al embalse de Aracena. Paz, tranquilidad y olor a café. Solo por esta razón, ya consideramos recuperado la inversión en nuestra furgo. Un leve paseo hasta la cruz que asoma en una pequeña colina es suficiente para desperezar el cuerpo. Arriba, en menos de 5 min, la sierra nos regala unas vistas 360º de las que motivan para empezar el día con energía. De vuelta a la furgo hoy tocaba visita a algunos de los pueblos de la sierra. Galaroza, para visitar su fuente de los Doce Caños y pasear por sus calles. Jabugo, donde pudimos observar la sobrexplotación de la localidad en torno al jamón. Castaño de Robledo, pequeño y coqueto a pesar de su iglesia inacabada. Vistas desde el Puerto de Alájar o Peña de Arias Montano, su arco al sur y su ermita Ntra. Sra Reina de los Ángeles. Son carreteras para tomarlas con tranquilidad y disfrutar del propio viaje. Seguiremos hacia Linares de la Sierra, con gran ambiente de tapeo en su plaza que hace las veces de plaza de toros; y sus «llanos» artesanales en las puertas de las casas. Todo el día le dedicamos para movernos entre estos lugares, si bien, existen muchas más posibilidades como se comentaba al inicio de la entrada. Día 3 Ruta senderista Buscábamos una ruta que sintetizase todo lo que podíamos ver en la sierra. Existe mucha variedad y es difícil elegir. Pero de entre todas ellas, consideramos la más completa la que une Fuenteheridos con Galaroza y Castaño de Robledo. Son 20 km de ruta que pueden simplificarse eliminando la visita a Fuenteheridos y reducir casi a la mitad sus kilómetros; y consecuentemente, el tiempo. Esta segunda opción fue la elegida. Saliendo de Galaroza nos introducimos en un sendero que acompaña al río Murtiga con exuberante vegetación de ribera. Se saldrá de este bonito tramo para llegar a Castaño de Robledo donde tomar un refrigerio en mitad de ruta antes de volver. Tocará ahora recorrer un bonito bosque que alterna pinos, encinas, robles y castaños. Ya en descenso hasta llegar al punto de inicio. En total unos 10 km para superar un desnivel de 300 m. Fácil, para todos los públicos y con vistas muy variadas. Terminaba así nuestro fin de semana por tierras onubenses. Confirmando que hay vida más allá de sus kilométricas y paradisíacas playas. Nos ha dejado con ganas de más… Así que, volveremos para poder explicaros más y mejor. ¡Hasta la próxima!

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Escapada a Las Hurdes y Las Batuecas – Peña de Francia https://moreocio.com/la-alberca-escapada-a-las-hurde-y-las-batuecas-pena-de-francia/ https://moreocio.com/la-alberca-escapada-a-las-hurde-y-las-batuecas-pena-de-francia/#respond Thu, 17 Oct 2019 13:00:33 +0000 https://moreocio.com/?p=3254 Con la entrada de hoy intentamos acercaros una zona un tanto «escondida» a caballo entra las comunidades de Extremadura y Castilla y León. Un lugar con una orografía difícil, que parece arrugada sobre el papel. Con unos montes que dificultan el acceso, aspecto este que le da una característica singular. Casi deshabitado por estas circunstancias, es este mismo «problema» es el que la hace más atractiva. Sus sinuosas carreteras nos obligan a tener paciencia para llegar al destino, disfrutando del viaje por estas recónditas tierras que guardan auténticas sorpresas en su interior. Os proponemos una escapada para varios días donde podemos compaginar rutas de senderismo, en bici y turismo rural. De las primeras, existen múltiples opciones; nosotros os indicaremos dos de ellas. La Ruta de las Raíces y las Pinturas Rupestres de las Batuecas. De la segunda opción, sus intrincadas carreteras alejan el tráfico de ellas, lo que permite un rodaje con bici de carretera completamente tranquilo (excepto la zona de La Alberca-Peña de Francia). Y respecto al turismo rural, cualquiera de sus pueblos guardan bonitas tradiciones. Pero especialmente tres de ellos sostienen el cartel de «Pueblos más bonitos de España». El «centro de mandos» lo podemos instalar en cualquiera de los pueblos de la zona. Todos tienen un oferta variada de alojamientos rurales bastante interesante. Esta es nuestra programación. ¡Adelante! Pinturas rupestres de Las Batuecas. El recóndito valle de las Batuecas, establece el límite sur de Salamanca con la vecina Cáceres. Para llegar hasta el punto de partida, debemos desplazarnos por la carretera SA-201 que une La Alberca (Salamanca) con Las Mestas (Cáceres). A la altura del km 35 existe un adecentado parking donde podemos dejar el coche para iniciar la ruta por un trazado accesible para todos los públicos. Un paso de madera acompañará durante el primer kilómetro paralelo al río Batuecas, completamente llano hasta las puertas del Monasterio de San José de las Batuecas donde hacen votos de clausura la orden de las Carmelitas Descalzas. Una vez en la puerta, abandonamos el tramo accesible, para comenzar un bonito sendero que en este momento queda sitiado a la izquierda por el cauce del río y a la derecha por la tapia del monasterio. Comenzamos a adentrarnos por este tranquilo, recóndito y pacífico lugar. El silencio solo es roto por el agua que nos acompaña a la izquierda de nuestra marcha. Seguimos por el fondo del valle sin percibir ningún desnivel significativo hasta encontrarnos con el cartel que nos indica la ubicación de las primeras pinturas rupestres del lugar. Pinturas rupestres Será a los casi 3 km de marcha cuando se nos ofrezca un desvío para ascender por unas escaleras naturales hasta la cueva (vallada) donde poder observar las pinturas rupestres con formas de cabra en color ocre. Desde aquí arriba, un balcón natural nos regalará unas vistas espectaculares del valle. Cuidado. Será un leve desvío de menos de 100m la que nos dará acceso de ida y vuelta a este punto con tanta importancia arqueológica y singular. Volviendo sobre nuestros pasos, podremos volver o seguir más adelante. Si tomamos esta segunda opción debemos tomar en cuenta que el camino empeora, pero por contra se vuelve más «vivo». Los carteles desaparecen pero el paso es obvio entre la vegetación. Encontraremos un punto donde será obligado el vadeo del cauce. Utilizaremos las piedras para cruzar el río sin mojarnos. El camino se levantará sobre el cauce, lo que dificultará un poco el tránsito cómodo que traíamos hasta este punto. Vamos en busca del paraje del Cristo donde unas nuevas pinturas se hallan escondidas. Serán más difíciles de verlas. En color negro y con formas más difíciles de reconocer. También valladas para la protección del vandalismo. Vuelta Será en este punto. Kilómetro casi cuatro, donde retornaremos sobre nuestros pasos disfrutando de la frondosidad del lugar y del aire puro, que por estos rincones aún podemos respirar. Tras unas tranquilas tres horas de paseo, llegaremos de nuevo al punto de partida con algo menos de 8 km y unos 200 m de desnivel acumulado. El día se prestará para visitar el cercano puerto del Portillo, que se levanta sobre 1.240 m sobre el nivel del mar tras ocho curvas de herradura o tomar el sentido opuesto de la carretera y descender hacia Las Mestas (donde disfrutar de su miel) o Ríomalo de Abajo (y darnos un baño en su piscina natural). Senda de las Raíces. Para el segundo día podemos realizar esta sencilla, temática y bonita ruta que parte desde la misma población de La Alberca. Un paseo que nos adentra en un bonito y denso robledal. De carácter circular, que nosotros hicimos en otoño ya casi entrando en invierno. El suelo cubierto de hojas le daba esta belleza tan característica de esta época. Particularmente nos ahorramos un kilómetro de ida y otro de vuelta desde La Alberca hasta el inicio circular del recorrido. Dejando el coche en una adecentada Área de Recreativa Fuente Castaño, a un kilómetro saliendo por la carretera de Mogarraz. Tomando la senda en sentido horario comenzamos en cómodo descenso durante el primer kilómetro para familiarizarnos con una vegetación completamente diferente a la que tuvimos en el día anterior, a pesar de la cercanía entre ambos lugares. El terreno ondulado comienza a hacerse presente, pero sin obligarnos a hacer un esfuerzo físico. Vamos en busca de la laguna de San Marcos que se nos de bruces en el momento que el robledal se abre y nos permite disfrutar de este bonito paraje escondido en medio del bosque. Bordeándolo por su margen izquierda, nos conduce a las paredes que aún mantienen en pie el derruido Monasterio de San Marcos. Casi tres kilómetros de recorrido y nos hallamos en el lugar más bajo de la ruta. La apertura del bosque, nos permite ver en lontananza las antenas de la Peña de Francia, que controla desde la altura toda la comarca que estamos visitando. Tramo artístico Toca abandonar este lugar para adentrarnos de nuevo en el robledal y comenzar un trayecto artístico. Ahora ascendiendo poco a poco. Irán apareciendo obras de arte en fusión con la naturaleza. Hojas gigantescas de roble, espejos entre árboles… Y en lo alto de este leve ascenso, unas nuevas vistas. Ahora hacia el lado opuesto, donde divisar la silueta de la otra sierra que compite en importancia este lugar. La sierra de Béjar, en esta ocasión, nevada en sus cotas más altas. Cruzaremos con cuidado la carretera para llegar a una nueva ermita. En este caso la de las Majadas Viejas, en mejor estado de conservación que la anterior. El camino se ensancha y pasa a compartirse con un sendero de Gran Recorrido. Ya en busca de La Alberca. A la izquierda de nuestro paso, un redil con una puerta con carácter artístico. Un nuevo paso por una nueva carretera levantará el camino bruscamente. Nos hará esforzarnos un poco para llegar al punto de desvío, la Fuente Castaño. De frente hacia La Alberca, a la derecha hacia el punto de partida. Serán unos 7km con no más de 150 m de desnivel que podemos realizar en poco más de dos horas. Nos queda todo el día para disfrutar. Tal vez para visitar el Monasterio de la Peña de Francia a la tarde y dejar un día más redondo por estas bonitas tierras salmantinas. Las Hurdes El tercer día saltamos de Comunidad Autónoma y nos desplazamos hasta Vegas de Coria. El norte cacereño guarda con recelo esta comarca de Las Hurdes. Un paraje que parece escondido en la geografía española. Pero que nosotros queremos sacar a la luz. En esta ocasión usamos la bicicleta de carretera para aprovecharnos de este olvido a modo de tráfico casi inexistente. La razón del inicio en Vegas de Coria es por si visitáis esta zona en época calurosa, dispone de una interesante piscina natural para disfrutarla al acabar la ruta. Al igual que su vecina Riomalo de Abajo que ya visitamos en otra escapada para conocer su espectacular Meandro Melero.  Puerto del Robledal La ruta sigue en su primer tercio todo el valle del río Hurdano durante sus primeros 14 km. Un constante sube y baja que nos va dirigiendo hacia el corazón de este recóndito lugar. Rubiaco, Nunomoral y Asegur son los tres pueblos que yacen a orillas del cauce. Un tramo que sirve para calentar piernas, no sin encontrarnos alguna rampa seria (como en la travesía de Nunomoral) que nos permitirá ir entrando en calor. Siempre acompañando aguas arriba con el cauce a nuestra izquierda hasta cruzar el puente de Asegur. Será en el cruce hacia Casares de las Hurdes donde podremos oficializar el ascenso al puerto del Robledo. Doce curvas de herradura por un asfalto ancho y adecentado durante los ocho kilómetros de puerto para ascender los 600 m de desnivel. Un puerto fácil, cómodo, rápido. Que enlaza en su ascenso con tres localidades, lo que le hace ser más llevadero aún si cabe. Las vistas desde esta cabecera del valle, mejoran a medida que giramos cada curva y tomamos altura. Una vez en el puerto, tenemos la opción de cruzar a la provincia salmantina, pero la descartamos para seguir adelante por una pista forestal asfaltada. Una propina de dos kilómetros donde se acumularán los porcentajes más altos de todo el ascenso. Pero las vistas servirán como recompensa. Largo descenso Se iniciará un descenso de 5km. Divertido y juguetón por la misma pista que enlaza con Riomalo de Arriba. Precaución. Desde Riomalo de arriba nos adentraremos en el valle del Ladrillar. Carretera estrecha de montaña que cruza las localidades de Ladrillar y Cabezo. Paraje más bonito que el de ascenso. Tal vez nos pudimos confundir de sentido de la ruta. Un descenso desquiciable con falsos llanos, leves repechos… Nunca dejas de pedalear… Largo, de 25 km hasta el desvío hacia Vegas de Coria. A los 50 km, justo en el desvío, un leve ascenso hasta la Portilla del Pino de unos 3km que pican en las piernas tras el largo e incómodo descenso. A los 57 km y 1400 m de desnivel habremos concluido una bonita jornada por esta recóndita comarca de Las Hurdes. Te quedará toda la tarde para disfrutar de la piscina natural y relajar las piernas en su frescas aguas. Las Batuecas y la Peña de Francia Cuarto día por la zona. Toca hoy recorrer la parte sur de Salamanca. En esta ocasión, iniciaremos la ruta en Riomalo de abajo con el mismo objetivo que el de ayer. Terminar en su coqueta piscina natural y refrescarnos en sus aguas al acabar nuestra jornada. Las Batuecas El inicio, durante los primero 12 km, seguiremos la carretera hacia Las Mestas para tomar el desvío hacia el valle de las Batuecas, que ya visitamos el primer día. En leve ascenso, siempre con el cauce a nuestra derecha. Al llegar a la puerta del Monasterio comienza el puerto del Portillo. Casi 10km para salvar un desnivel de casi 700 m. Un puerto cómodo, sin mucho tráfico. Con unas curvas de herradura que le dan un «porte» respetable. Mantenido, sin variaciones de desnivel. Interesante. Con unas vistas que alivian la fatiga. Una vez coronado, el descenso hacia La Alberca es más corto. A penas 4 km y otro poco más hasta el puente de Francia sobre el río del mismo nombre que levanta una corta rampa que pone las piernas tensas. No será hasta el km 31 cuando podamos dar por iniciada la subida a la Peña de Francia. Entre un denso robledal, con exceso de sombra y un asfalto algo rugoso. Peña de Francia Siete kilómetros hasta el collado de los Lobos y otros tres como apéndice hasta lo alto de la afamada Peña. Ascenso bonito. Que va ofreciendo diferentes vistas a medida que recorre una ladera u otra del promontorio que alza orgullosa sus 1728m sobre el nivel del mar. Vistas de 360º y un monasterio en lugar privilegiado. Tómate tu tiempo para disfrutar del lugar. No es lo mismo subir en coche, que hacerlo con tus propias...

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Playas asturianas https://moreocio.com/playas-asturianas/ https://moreocio.com/playas-asturianas/#respond Thu, 22 Aug 2019 13:00:23 +0000 https://moreocio.com/?p=2505 Hoy os vamos a hablar de nuestro idilio personal con las playas asturianas. La costa norte española; tanto vasca como cántabra, asturiana o gallega albergan verdaderas obras de arte naturales que bien merecen la pena ser disfrutadas. Son cientos de arenales, tantos, que es imposible darles cabida en una sola entrada del blog. En esta ocasión nos centraremos en algunas de las playas del centro y este asturiano. Nuestra intención es la de mirar más allá de los baños refrescantes o su uso deportivo; es simplemente el pasear por su orilla, escuchar la mar, observar los imponentes acantilados que les rodean, sentir la brisa y oír los ecos que se producen… Es, en definitiva, disfrutar con los cinco sentido estos bellos lugares. Somos conscientes de que existen muchas más playas y calas por la zona, que las que vamos a tratar hoy. Pero solo hablaremos de las que nos han permitido disfrutar las mareas bajas en cada una de estas dos jornadas. Recomendaciones. Antes de empezar, debemos tener en cuenta varios aspectos: – Mareas. Es importante informarnos sobre la horas de marea baja para poder disfrutar plenamente estos lugares. Siempre con visitas entre tres horas antes y tres horas después de la bajamar. – Aparcamientos-accesos. Muchos lugares tienen aparcamientos adecentados. En algunos incluso os pueden cobrar por usarlos según las ordenanzas municipales en vigor. Los accesos normalmente son caminos que pueden estar cortados al tráfico en los meses de verano. Sé respetuoso, todos queremos disfrutar. A veces es hasta agradable dar un suave paseo para llegar a la playa. No es necesario ir con el coche hasta el mismo objetivo final. – Ubicación. Normalmente son playas que están «escondidas» o es difícil de acceder a ellas. En este enlace os ubico todas las playas de las que hablamos en la entrada de hoy. Necesitarás tener instalado Google Earth para poder visualizarlas. Comenzaremos con las playas más orientales de todas las que hablaremos hoy. Costa oriental La playa de Cobijeru, en Buelna, es conocida como «la otra Gulpiyuri». Para acceder a ella debes recorrer un corto sendero de a penas 500. Una playa sin horizonte donde las aguas se filtran por los acantilados y nos dejan un tranquilo remanso donde poder chapotear. Pero esta playa no solo tiene este interés. De camino a ella, a mano izquierda, observaremos una cueva que es la responsable de esta filtración de agua salada tierra adentro. Y si no estás contento con ello, aún queda un tercer punto de interés. Un arco en el mismo acantilado, erosionado por el agua, que crea un ambiente único en este particular paraje asturiano. Las playas de Ballota y Andrín están separadas por el mirador de la Boriza en la carretea LLN-2. Un lugar con localizaciones conocidas por ser utilizadas para decenas de películas de producción española como «El Abuelo». El acceso al mirador es muy sencillo, y desde él puedes disfrutar de unas preciosas vistas panorámicas de ambas playas, una a cada lado. Si nos desplazamos un poco más por la carretera hacia Llanes, aparecerá el acceso a Ballota por un camino que zigzaguea para descender el acantilado hasta su bonito arenal. En el horizonte aparece su característico Castro Ballota y al final de la playa, un murallón vertical nos indica que es el espacio reservado para los nudistas del lugar. Playa de Cue. De aguas cristalinas, azul profundo y recovecos acantilados. Tres islotes rodean este paraje que en función de la marea quedan unidos o separados para su acceso a pie. Su color te recordará a las playas caribeñas. Playa Toró. Es la primera playa que nos encontramos entrando a Llanes por el este. Sus piedras, que salen puntiagudas por debajo de su arenal parecen colocadas adrede para una caprichosa decoración. Es un playa con un acceso mucho más sencillo, por lo que se notará en el aumento de personas que por allí nos dejemos ver. Playa de Poo. Aunque más que una playa, es una pequeña ría que queda anegada en cuanto sube la marea (como nos pasó a nosotros). Un ancho arenal que se adentra en la tierra y ensancha. Donde su salida a la mar queda reducida a un estrecho paso de 25 m. Según te ubiques, parecerá una playa sin mar. Existen decenas de playitas en las cercanías de Celorio y Barro que nosotros en esta ocasión pasamos por alto para poder llegar a otras con marea baja. Una breve parada en la ensenada de Niembru, en la misma carretera LLN-10. Merecerá la pena si, en este caso, la marea está alta. Una bonita imagen de postal para guardar en tus retinas. Para acceder a la playa Torimbia, debemos callejear por las estrechas y empinadas calles de Niembro. Ojo si vais con un coche ancho. Tampoco pasaría nada si dejamos el coche en el pueblo y llegamos andando. Tan solo lo separan unos 500 m hasta llegar a su mirador, subiendo eso sí. Una vez en el mirador, existe un camino de acceso de aproximadamente un kilómetro para descender hasta el arenal. Impresionante el paraje de este lugar donde la playa queda reducida a escasos metros si la marea la encontramos alta. La famosa Gulpiyuri, en Naves. La playa sin mar. A diferencia de la de Cobijeru, aquí sí se nota el vaivén del mar. Muestra unas tímidas ondulaciones que son el reflejo de las olas al otro lado del acantilado quebrado y montañoso. Podremos subir por dicho acantilado para observar la playa desde otro punto de vista. Un lugar peculiar para visitar. Pero invadido por turistas curiosos como nosotros Sin salir a la carretera y por camino botoso podemos llegar hasta el Castro de las Gaviotas, situado en Villahormes. Es un enclave también atractivo, casi cinematográfico. Y con un carácter aventurero si te dedicas a buscar las escaleras que dan acceso a una estrecha grieta abierta al mar, la playa Canalina. Con vistas exclusivas de este peñón tomado por gaviotas y forma de arco natural. Un pequeño canal de a penas 3 metros de anchura se abre en el acantilado.. En él una antigua máquina de extracción de algas nos indica su ubicación. Una humilde escalera nos adentra en el fondo de este característico lugar. Baja con precaución. Muy cerca se haya la hermana mayor, la playa de Huelga. Con un arenal decente y unas espectaculares vistas al mismo castro La playa de Cuevas del Mar, quiere hacer la competencia a la afamada playa de las Catedrales, con oquedades abiertas en los acantilados que solo asoman en bajamar. Curioso también y perfecto para pernoctar. Se accede a ellas por una carreterita desde la localidad de Nueva. La playa Canal es exclusiva. A penas 20 metros de anchura de playa con unas vistas peculiares. Infinitas. Acantiladas. Para llegar a ella tenemos un paseo de menos de un kilómetro desde la localidad de Villanueva de Pría (podemos ir en coche si no es época alta de turismo) Costa central. Hasta aquí podemos dividir la primera de las partes de la entrada de hoy. Nosotros paramos en Caravía, concretamente en la playa del Arenal de Morís. Hicimos noche cerca de la playa donde hay bancos y duchas. Aunque en temporada alta siempre hay carteles que prohíben pernoctar. Hay un camping al lado. Decidid vosotros si os merece la pena un sitio u otro. Pero las vistas y la tranquilidad son casi innegociables. A la mañana siguiente continuamos nuestro recorrido hacia Gijón. La primera parada en la playa de Rodiles. Mucho más accesible que las que visitamos el día anterior. Más ancha y amplia y con muchos más servicios. Una playa más cómoda, pero no por ello menos bonita. La siguiente, fue la playa acantilada de Ñora. Más estrecha, con algo más de dificultad para aparcar. Pero un punto más bonita que la anterior. Rodeada por un lateral por un bosque que te invita a dar un paseo por él. A veces mirarás más al lateral verde que al fondo azul. Prueba. Playa Xagó, junto a Avilés. Casi dos kilómetros de playa. Perfecta para pasear e iniciarse en el deporte del surf. Merecerá la pena invertir tiempo en tocar ambas puntas extremas mientras el agua caricia tus pies. Relájate y disfruta de los sentidos en ella. Playa Bayas, los casi cuatro kilómetros de arena ennegrecida junto a sus acantilados te querrá parecer una playa canaria. Salvaje. Es una joya dentro de Asturias. Lo peor. Su proximidad al aeropuerto que rompe violentamente con la tranquilidad de la zona. Todas y cada una de ellas tienen su particular carácter, cada una diferente. Pero todas bellas y hermosas. Asturias es nuestro particular paraíso. Ahora ya sabéis dónde están, ahora os toca disfrutarlas a vosotros.    

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Parque Natural de la Sierra de Gredos: Torozo y Pelucas. https://moreocio.com/parque-natural-de-la-sierra-de-gredos-torozo-y-pelucas/ https://moreocio.com/parque-natural-de-la-sierra-de-gredos-torozo-y-pelucas/#respond Thu, 15 Aug 2019 13:00:10 +0000 https://moreocio.com/?p=3076 Hoy os presentamos dos jornadas de senderismo de montaña por el Parque Natural de la Sierra de Gredos Perfectas para pasar un fin de semana con la furgo conociendo estas elevaciones abulenses. Entre ambos puntos de salida tan solo hay unos 30 km. Y entre medias, infinitos lugares donde comer bien y dormir, con o sin furgo. Os las presentamos. ¡Adelante! Pico Torozo. Esta es una de sus rutas más clásicas dentro de este espacio protegido. Tiene su inicio en el mismo puerto del Pico (N-502), paso obligado entre Ávila y la toledana localidad de Talavera de la Reina, por lo que es muy sencillo el acceso hasta él. Con un nivel técnico bajo y físico medio. Puede ser realizada por cualquier persona con un estado de forma básico. No dispone de pasos técnicos, más allá del poder subir a alguna bola de granito ya en lo más alto. Ojo en épocas de color, puesto que la sombra solo la encontraremos en las dos únicas construcciones con las que nos toparemos en el camino. El Pico Torozo es una mole granítica que controla todo el valle de las cinco villas. Omnipresente silueta que impone por su verticalidad en su vertiente sur. Sus 2.022 metros de altura presentan una elevada prominencia de casi 1.500 metros desde lo más profundo del valle, situado a unos 500 metros sobre el nivel del mar. Las vistas que nos ofrecerá una vez hollada su cima, merecerán la pena. La ruta, con forma de «piruleta» (circular, con un inicio y final lineal), se puede dividir en cuatro partes bien diferenciadas; tres de ascenso y una de descenso. Comenzamos. Es la más fea y la más dura. Asciende de forma violenta durante los primeros dos kilómetros y medio. No debes desistir en el empeño de esta empresa, después todo será más sencillo. Ahora solo debes tener una mente fuerte. Mirar al suelo y paso a paso ir ascendiendo. De vez en cuando mira para detrás. Verás que tu esfuerzo no es en vano y divisarás el punto de partida al fondo, a lo lejos, abajo. Te dará ánimos. Haz las paradas que necesites. Una de ellas es obligatoria, al kilómetro de subida, justo en la Majada del Tío Manteca donde existe un bello mirador al barranco de las cinco villas. Una vez repuesto el aliento, debes continuar. Cuando la senda empiece a zigzaguear, te estará indicando que la parte dura comienza a terminar. Falda norte. Ahora toca descansar. Es en este punto donde por la derecha sale un sendero no oficial que baja desde lo más alto. Será nuestro camino de vuelta. Pero ahora debemos seguir las marcas del recorrido oficial (PR-AV 37). Por esta ladera norte el sendero nos da un respiro. Seguiremos en ascenso, pero ahora de una manera mucho más liviana. Es posible que aquí encontremos algún regato de agua por el que cruzar (dependiendo de la época del año). A la derecha se levanta la falda de esta mole granítica, que desde esta parte solo muestra sus pastos y praderas. Toda una vertiente ondulada que nada tiene que ver son su parte sur, mucho más agreste. A los cuatro kilómetros de marcha, llegaremos al refugio de Cernuvales. Situado en una extensa pradera, estamos muy próximos de llegar a la cuerda de la montaña. La pendiente se eleva ligeramente a la vez que abandonamos el definido sendero. Marcharemos ahora prado a través, a la vez que cambiamos nuestro sentido para hacer un breve giro hacia el sur. Preparaos porque en breve llegará un bonito regalo. Habremos ganado el collado del Risco cuando hayamos llegado a la cuerda y todo el barranco de las cinco villas se muestre ante nuestros pies. Impactante momento el que aquí nos encontramos. Con esto podría ser suficiente. Pero aún nos queda llegar al punto más alto. Por la cuerda. Llega la parte interesante. Un nuevo giro, en esta ocasión hacia el este, no pone ante nuestros ojos el risco del Torozo. Ahora a la izquierda siempre presente el valle con una caída de más de mil metros. A la derecha, los suaves pastos de su cara norte. Toca apretar un poco de nuevo. Llegarán puntos un poco técnicos donde deberéis subir alguna roca sin mayor dificultad. Sé que lo bonito está en un lateral de nuestra marcha, pero debes mirar al frente mientras marches para no desorientarte. Poco a poco estaremos acercándonos a lo más alto. Si has madrugado un poco, es posible que veas algunas cabras por allí muy cerca. La silueta del vértice geodésico aparecerá entre las rocas graníticas para indicar el fin del ascenso de hoy. Solo queda tiempo para hacerse las fotos de rigor y tomar un tranquilo tentempié mientras disfrutas de las impresionantes vistas del barranco, hacia el sur. Descenso. En este punto termina el recorrido oficial, que es lineal y te obliga a bajar por los mismos pasos del ascenso. Nosotros tomamos la opción de descender por un camino marcado por hitos de piedras. Un descenso más rápido y algo más empinado. En este caso hay que tener agudeza visual para ir divisando los montones de piedra que te llevan casi directamente hasta la bifurcación que vimos en la subida. Este descenso se realiza entre los arbustos y con el piso no tan firme como el oficial, pero nada que sea mucho más complicado. Una vez en el cruce, toca seguir descendiendo por la primera parte que hicimos de subida. Recuerda que en su momento fue empinada para subir; lo mismo para bajar. Al final del recorrido habremos andado unos 9km para ganar algo más de 600m de desnivel positivo. Habremos pasado una buena jornada que podemos redondear comiendo un buen chuletón de Ávila en el mismo restaurante donde dejamos el coche. En el la Venta del Risquillo, unos pocos kilómetros más hacia Ávila, (justo en el desvío con la carretera que va a Hoyos del Espino) fue donde nosotros comimos de lujo. Con cocina abierta durante todo el día. O si quieres un poquito más de exclusividad, siempre puedes disfrutar del Parador Nacional de Gredos, que pilla de camino al segundo punto propuesto en la crónica de hoy. Risco Pelucas. Continuamos con senderos de montaña por la Sierra de Gredos. En este caso, salimos un poco de las rutas clásicas para llegar hasta una cima que sí es clásica; La Mira. Para acceder a ella tenemos varias opciones. La más usada es por los Galayos, en su vertiente sur. Pero hoy os contamos otra menos conocida, y con menos desnivel, que parte desde la misma plataforma de Gredos, en Hoyos del Espino. En nuestro caso nos quedamos a falta de kilómetro y medio para coronar, por lo que nos tuvimos que complacer con llegar hasta el Risco Pelucas, que es lo que os describimos a continuación. Ascenso. Partiendo de la plataforma, seguimos el camino empedrado que comparte con otras rutas como la Laguna Grande o Morezón. Pero al kilómetro de subida, nos desviaremos hacia la izquierda tomando como referencia el pluviómetro y siguiendo el cartel que nos indica el Puerto de Candeleda. La pista se transforma en un estrecho sendero que parece seguir el cauce del arroyo que recoge las aguas de esta amplia vaguada. Aguas que en algún momento deberemos vadear buscando el punto concreto donde no meter los pies en el agua. Una vez en el otro margen, buscaremos como referencia la casa de pastores que sirve como refugio a pesar de encontrarse tan solo a los dos kilómetros de la marcha. Es aquí donde deberemos empezar nuestro ascenso duro de la jornada de hoy. Debemos seguir unos hitos de piedra bien marcados por los senderistas. Durante kilómetro y medio será la única referencia que tengamos para no despistarnos del camino (a no ser que llevemos un GPS). Por la cuerda. A los 4 kilómetros de ruta habremos llegado a la cuerda de la sierra. El paraje es conocido como Los Campanarios. Allí se nos presenta inmenso todo el valle del Tiétar. Llegar hasta aquí ya sería más que suficiente. Pero nuestro objetivo se encuentra siguiendo la cuerda hacia nuestra izquierda. Tomaremos el sendero que en ocasiones nos muestra la vertiente sur y otra veces la esconde. En un terreno que asciende y desciende según las vicisitudes de la arista por la que nos estamos desplazando. Ojo. Porque si haces este recorrido en invierno, puedes encontrarte con neveros y alguno de ellos bastante peligroso por su desnivel y caída. La parte norte del Risco Pelucas para ganar la arista, bien se merece todo el respeto. El uso de crampones y piolets es obligatorio. Parada y vuelta. A la altura de Las Molederas, a unos 2.204 msnm detuvimos nuestra marcha. Casi 6 kilómetros y medio de ruta hasta este punto. Las circunstancias de la montaña nos obligó a respetarla y decidimos parar, sentarnos de cara al sol y disfrutar de las vistas con un buen bocadillo en mano. La vuelta se realiza por el mismo camino. La parte de la arista no tiene pérdida, el sendero está bien definido (si no hay neveros). Muestra precaución en el descenso hasta la cabaña de pastores. El resto será un plácido paseo hasta la plataforma. Tendremos las vistas del Morezón y el Almanzor ahora al frente, disfrútalas también mientras vuelves al punto de inicio. Al final salen unos 12 kilómetros y 600 m de desnivel, con el sabor amargo de no haber hollado La Mira, pero dulce de haber disfrutado de la soledad de la montaña en cualquiera de sus otras cimas menos conocidas como esta del Pelucas.

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Diario de un viaje: Costa gallega y portuguesa en autocaravana. https://moreocio.com/diario-de-un-viaje-costa-gallega-y-portugesa-en-autocaravana/ https://moreocio.com/diario-de-un-viaje-costa-gallega-y-portugesa-en-autocaravana/#comments Thu, 25 Jul 2019 13:00:00 +0000 https://www.moreocio.com/uncategorized/diario-de-un-viaje-costa-gallega-y-portugesa-en-autocaravana/ Esta semana sacamos a la luz nuestro primer viaje nómada. Nuestras primeras vacaciones juntos. Desempolvamos todo lo que vivimos y planificamos en aquel viaje de hace ya cinco veranos. Queremos compartir con vosotros donde empezó todo. Ordenado por si alguno quiere coger alguna de nuestras ideas… o todas, ¿quien sabe? Es esta una aventura de dos personas con espíritu nómada e ilusión infinita. Unas personas ansiosas por conocer nuevos rincones y lugares desconocidos. Personas ávidas de libertad; que anhelan escapar de la rutina. En definitiva… Unos «agonías» que querían ver el máximo de lugares en el mínimo tiempo posible. Por ser tan larga la lista de anécdotas y vivencias, esas nos las guardamos para nosotros, me ceñiré a describir puntualmente el libro de ruta diario al que fuimos, casi, fieles. Indicando cada uno de los puntos visitados y lugares de pernoctación. Serán muchos los lugares a conocer, pero tristemente, también serán muchos los que pasaremos por alto, puesto que en un viaje de este índole es imposible detenerse en todos y cada unas de las ciudades de paso. Para ayudar a localizar y ubicar dichos emplazamientos, sería de gran ayuda descargar este archivo con todos los wayponits que sitúan cada uno de los sitios visitados. Para ello debes tener previamente instalado en tu ordenador el programa Google Earth Waypoints en el Google Earth Para ayudarnos a realizar esta enérgica, dinámica y compleja empresa; tuvimos que recurrir al alquiler de una autocaravana que nos permitiese llevar la casa a cuestas para agilizar nuestros desplazamientos. Así como también, de bicis plegables que nos facilitarían el acceso y callejeo a nuestras visitas en las ciudades seleccionadas. Avisos previos Atención, porque el vivir durante 12 días en un medio como este puede resultar tan satisfactorio como repulsivo, según la adaptación de cada persona. Una autocaravana requiere de paciencia; en las carreteras no pasa de 90-100km/h. Orden de objetos en su interior; por su reducido habitáculo. Y una autonomía energética/hídrica reducida; cada tres días parábamos a reponer aguas y disfrutar de aseos y servicios de campings. Ojo también con los lugares donde pernoctar o acampar; porque la libertad de la autocaravana es relativa, puesto que muchas ordenanzas municipales prohíben estas prácticas en lugares donde a nosotros nos pueden parecer ideales para aparcar o pasar la noche. No obstante, en el archivo con waypoints, sitúo todos nuestros lugares de aparcamiento de la caravana en todo el viaje. Los desplazamientos de unos lugares a otros, tampoco los describiré; con saber al punto que quieres llegar y tener un GPS actualizado es suficiente. Habrá casos en los que para llegar a un rincón deberemos transitar por carreteras rurales estrechas muy incómodas (sobre todo en Galicia) para la conducción de estos autos. Y en otras ocasiones salir incluso del asfalto, nada recomendado para este tipo de vehículos. Por lo que no estaría de más supervisar los desplazamientos en casa antes de ponernos al volante. Como última advertencia, es este un viaje que te permitirá conocer muchos lugares, pero en el que debemos tener en cuenta que el precio a pagar son muchas horas de carretera y donde el descanso se ciñe prácticamente a las horas nocturnas. Por lo que debemos también saber disfrutar de esos paisajes que nos ofrece la carretera, donde aprovecharemos para comer mientras conducimos. Tomadlo como parte interesante del viaje, mirando más allá del negro asfalto. Sin más dilación, os presento nuestro viaje resumido en imágenes, breves anotaciones y recomendaciones. Día 1: Viaje de ida. Viaje desde casa hasta el lugar de inicio de la ruta. En nuestro caso, toda una tarde entera de desplazamientos por carreteras, principales y secundarias, que nos sirvieron para conocer e intimar con Caracolito, como así bautizamos a nuestra autocaravana. El primer destino es la playa de las Catedrales. Como llegamos antes del ocaso, tuvimos tiempo de dar un breve paseo por sus acantilados, sin bajar a la playa por estar con marea alta. Y tomar una cerveza en el bar situado junto al parking donde pernoctaríamos. Día 2: Costa norte gallega. – Visita a la Playa de las Catedrales. Es imprescindible que se realice con la marea baja. También es necesario, llevar una autorización para el acceso. – Paseo en bici por la costa lucense, aprovechando el carril bici hasta la ría de Foz, con cervecita incluida. – Punta Estaca de Bares. Punto más septentrional de España. Con breve paseo desde su faro por un sendero. – Acantilados de Loiba. «El banco más bonito del mundo«. Ojo, para llegar se han de transitar carreteras locales muy estrechas. Es un lugar que cada vez tiene más visitas y a día de hoy (verano 2015) aún no está adaptado el acceso al volumen de turistas que cada vez es mayor. – Costa Cedeira. Acantilados A Capelada. Los más altos de Europa. Existen numerosos miradores que salen desde la carretera que asciende desde Cariño hasta este punto. Atento a la carretera. – Cruceiro de Teixido y Placa de la muerte de Leslie Howard. Se nos echa el tiempo encima y debemos llegar a nuestro destino final. Obviamos visitas del cuaderno de viaje. Noche en A Coruña. Día 3: Costa da Morte – Paseo en bici por A Coruña. Torre de Hércules, playa de Riazor, plaza de María Pita… – Malpica de Bergantinhos. Paseo por puerto y cervecita «Estrella Galicia» en la playa. – Muxía. Subida al cruceiro y visita al Santuario Virgen de la Barca. – Finisterre. El fin del mundo. Parada en su mirador, antes de llegar. Destino final del Camino de Santiago. – Ézaro. Desembocadura al mar en casacada más alta de europa. Para llegar aquí desde Finisterre, se recomienda el paso, sin parada, por Cee y Concubión. – Gran duna de Corcobeiro. Sí dunas… Como las de los áridos desiertos, pero en Galicia. Noche en la isla de Arousa en el Camping Edén. Día 4: Rías Baixas – Recorrido sin parar por la isla de La Toja y O Grove. – Istmo de la playa de La Lanzada, desde el mirador. – Santuario de A Lanzada. – Combarro. Bonitos Hórreos. Paseo con un buen Albariño. – Cangas del Morrazo, Aparcamos autocaravana. Abastecimiento de comida en supermercado para los siguientes días. Cogemos el barco de las 18:30, previa reserva, para pasar la noche en el Camping de las islas Cíes. El viaje no dura más de 45 minutos, y sirve como de antesala a la jornada de relax y paz que vamos a vivir las próximas horas. El camping es obligatorio hacerlo con reserva. No tiene puntos de luz, por lo que debéis llevar los móviles y demás objetos electrónicos cargados. Allí la gente lucha por coger un enchufe del baño; o en el mejor de los casos, tener sitio en el lugar disponible para cargar con tomas de luz (cobran por ello). Aunque sinceramente, os recomiendo que por un día intentéis vivir sin ellos. Merecerá la pena desconectar del resto del mundo durante una jornada en este lugar, que además invita a ello. Desde el embarcadero hasta el camping no hay más de un kilómetro de distancia pero unos carritos a disposición de los campistas nos esperan para aliviar el transporte de las mochilas. Allí hay un pequeño mercado donde comprar cosas básicas de higiene y alimentación. También un bar donde poder comer o tomar una cerveza. Lo que queda de tarde la usamos para para hacer el check-in, montar la tienda, asearnos y sentarnos a ver el atardecer sentados en el dique y cenar y tomar unas cervezas en la terraza del bar mientras jugamos al cinquillo… Día 5: Islas Cíes Es muy recomendable madrugar. Despertarse al amanecer. Todo el mundo que ha pernoctado en la isla aún duerme, y los primeros barcos no llegan hasta las 10:00. Es un momento perfecto para patear la isla, que en estas primeras horas está desierta. Sola para ti. Os recuerdo que esta isla pertenece al archipiélago que forma el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia y permite tres rutas senderistas muy sencillas que bien merecen la pena recorrer en solitario. Al menos dos de ellas, antes de que empiece a poblarse de nuevo según avanza el día. Nosotros escogimos las rutas del Alto del Principe y del faro Peito, ambas hacia el norte. A la vuelta de nuestro paseo vespertino, el camping comenzaba a despertarse. Momento que aprovechamos para desayunar, hacer el check-out y visitar la afamada playa de Rodas. Esta en su día, fue nombrada como la playa más bonita del mundo en algunas listas internacionales. El Caribe en Galicia. La isla comienza a habitarse. Tras paseos por la orilla y descansos sobre la toalla. Es momento de comer (cuidado con las gaviotas), recoger los bártulos y para dirigirnos al embarcadero para decir adiós a esta bella ínsula, y sus amenazantes gaviotas. A las 17:00 partía nuestro barco de regreso a Cangas. Justo un día después de haber abandonado a «Caracolito», que nos esperaba con las despensas llenas para continuar nuestro camino. – La Guardia. Monte y Castros de Sta Tecla. Junto a la desembocadura del río Miño que hace de frontera natural con Portugal. Directos a Oporto para cenar y dormir. Ojo, cambio de hora (ganamos una hora de camino) Camping Orbitur Canidelo. Día 6: Oporto-Aveiro-Figueira – Oporto. De nuevo hacemos uso de las bicis plegables para acceder al centro urbano desde el camping por un bonito paseo por la ribera del río Duero. 7 kilómetros. La mañana la dedicaremos para tomar un vino Oporto en las bodegas con vistas al Duero en la avenida Diogo Leite, cruzar por el emblemático puente de Luis I, pasear por la transitada Calle Ribeira o callejear por las estrechas calles del barrio de pescadores. Rodar la comercial Rua das Flores. O visitar algunos edificios emblemáticos como la Iglesia de San Francisco, Capilla de nuestra señora de la Piedad, Iglesia de los Clérigos o la plaza de la Libertad. – Aveiro. La tarde la pasaremos en la «Venecia» portuguesa. Paseando por sus calles, disfrutando de sus cafés y helados. Y comprando un Oporto para seguir disfrutando se su sabor. – Figueira da Foz. La noche la pasamos aquí. Tocaba ya un poco arreglarse, cenar bien. Mojitos y discoteca. Día 7: Nazaré-Bahía de San Martín-Isla Baleal-Peniche – Nazaré. Paseo para ver el balcón, el faro y visitar la iglesia de Nazaré. – Bahía de San Martín. Peculiar playa con forma de concha con aguas tranquilas para descansar y comer. – Isla Baleal. Peculiar enclave con dos playas que crean un istmo que une a la isla de Baleal con la línea de costa. Playa surfera para tomar una cerveza, pasear por la orilla, visitar el istmo con su particular carretera y un breve paseo por la pequeña isla. – Peniche, de camino a Lisboa, sin bajarnos del coche, para ver sus murallas defensivas, rodar hasta su faro y volver a salir por uno de dos únicos pasos para acceder a esta minipenínsula. – Noche en Lisboa en el camping Lisboa. Separado de la ciudad pero muy grande con muchos servicios y línea de bus que da acceso al centro. Día 8: Lisboa Pasaremos el día completo en la capital de Portugal. En bus desde el camping hasta la parada de Belem. Allí un paseo para visitar el Jardín de la plaza del Imperio, el Mirador de los Descubrimientos, la Torre de Belem y la Iglesia de los Jerónimos. Comida en el Mc Donals (se estaba resistiendo). Y asaltar un tranvía, típico transporte de Lisboa, dirección Plaza del Comercio, a la zona centro. De nuevo, paseo por la plaza Figueira, café con pastel de Belem en una terraza de las calles centrales, visita al Mirador de Sta Justa, visita de las ruinas de la catedral del Carmo, plaza de Pedro IV. Rua Augusta para acabar en la plaza del Comercio, visitar la catedral de Se y tomar el autobús que nos lleva de nuevo al camping. La noche la pasaremos en un tranquilo parking de la localidad de Almograve, ya en la costa Vicentina, en el...

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Pueblos de la Arquitectura Negra https://moreocio.com/pueblos-de-la-arquitectura-negra/ https://moreocio.com/pueblos-de-la-arquitectura-negra/#respond Thu, 20 Jun 2019 13:00:00 +0000 https://www.moreocio.com/uncategorized/pueblos-de-la-arquitectura-negra/ Hoy os proponemos una ruta por los Pueblos de la Arquitectura Negra, situados en la deshabitada sierra norte de Guadalajara. Un recóndito y olvidado paraje de carreteras intrincadas y ondulado paisaje. Un trazado que serpentea por una comarca controlada en todo momento por el monumental pico Ocejón y regada por las jóvenes aguas del río Jarama. El pueblo de Tamajón, da acceso a este lugar que parece olvidado en el tiempo. Localidades como Campillo de Ranas, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos son los núcleos más importantes. Pero también existen otras poblaciones más pequeñas que salpican estos lares y que no debemos subestimar, ya que contienen el mismo encanto que sus hermanos mayores. Son todos ellos ejemplo de caseríos típicos rehabilitados o en proceso de rehabilitación con fachadas y tejados construidos con pizarras. De ahí el nombre de la arquitectura negra. Tamajón nos abre las puertas descubriéndonos una humilde ciudad encantada con rocas cinceladas por la erosión. También posee una bella iglesia porticada, aspecto arquitectónico que caracteriza todas estos edificios religiosos del lugar. Visita de un día Para la opción de un día. Haremos noche en bucólica localidad de Valverde de los Arroyos. Un paseo, nocturno o diurno merecerá la pena. Desde allí sale la sencilla ruta de la chorrera Despeñalagua que puede ampliarse hasta lo más alto del pico Ocejón, segunda opción que desestimamos para esta ocasión. Powered by Wikiloc La simple conducción por estas tranquilas carreteras te permite disfrutar del bello paisaje. Parando en cualquiera de los pueblecillos que nos encontremos en nuestro paso para dar un paseo o tomar una agradable cerveza en cualquier bar o terraza (si el sol quisiera acompañar la jornada). Para la vuelta a casa, y si aún tenemos ganas de conocer algo más, podemos desviarnos hacia Patones, algo más separado de esta comarca de camino a Madrid. Una localidad mucho más explotada que las anteriores y que vive exclusivamente de la restauración y turismo. Su visita puede llegar a ser agobiante o estresante si lo hacemos en días festivos. Pero merecerá la pena, salir de sus transitadas calles, cruzar el arroyo y ver la localidad desde un punto de vista diferente, en la distancia y con mucha más paz y tranquilidad Visita de dos días Si quisiésemos dividir la escapada en dos jornadas, una de ella podría usarse para visitar la zona oeste donde el embalse del Vado y el despoblado del mismo nombre, al que solo podremos acceder por pista forestal (atención, con coches adaptados a tal fin), nos trasladará en el tiempo. Así como una breve visita al abandonado monasterio de Bonaval, en Retiendas, que nos hará sentir un áurea mágica a pesar de su ruinoso estado. Esta ruta circular nos dirigiría, por la pista forestal hasta Colmenar de la Sierra, donde una vez ya en asfalto, volveríamos a la ruta original previo paso por el tajo que abre el rió Jarama y conocido por los lugareños como «la muralla china». En definitiva, un lugar para perderse y desconectar del mundanal ruido. Un rincón en el centro peninsular que guarda aires de pureza y soledad.

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